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AIDS Project Los Angeles
Tratamiento del VIH en Mayores de 50
Verano/Otoño de 2007
Hay que tener especial cuidado con el uso de tenofovir (Viread®) en pacientes que tengan insuficiencia renal o que tengan factores de riesgo para desarrollarla (diabetes, hipertensión, raza afroamericana). En estos casos lo más prudente es no usarlo a menos que no existan otras opciones. Esto es debido a que las posibilidades de desarrollar toxicidad renal con el uso de tenofovir aumentan considerablemente cuando estos factores están presentes. Si no hay otros factores de riesgo para enfermedad renal, tenofovir se puede usar sin problemas. Hay que tener especial precaución con los niveles de lípidos (colesterol y triglicéridos) así como la glicemia (azúcar) antes de comenzar el tratamiento antirretroviral en pacientes mayores de 50 ya que la incidencia de hiperlipidemia (lípidos elevados) y diabetes, aumenta considerablemente con la edad. En estos casos, el uso de inhibidores de la proteasa no está contraindicado pero se deben hacer controles sanguíneos periódicos de laboratorios. Se sabe que los inhibidores de la proteasa pueden causar hiperlipidemia y diabetes en algunos pacientes, pero generalmente se puede controlar con cambios dietéticos y con medicamentos. El uso de un régimen basado en NNITR (nevirapine o efavirenz) es una opción en estos casos, sobre todo si la hiperlipidemia o la diabetes son muy severas o si no responden al tratamiento. Sin embargo, no hay que olvidar el principio básico de terapia antirretroviral: el objetivo primario es el control de la replicación del VIH con la menor toxicidad posible. No obstante, en algunas ocasiones los efectos secundarios no se pueden evitar y la única opción es tratarlos de la manera más eficaz posible. El uso de medicamentos pertenecientes a clases nuevas de antirretrovirales como son los inhibidores de co-receptores (Maraviroc) o los inhibidores de la integrasa (Raltegravir y Elvitegravir) surge como una opción muy atractiva en estos pacientes con problemas metabólicos, ya que estos medicamentos no parecen causar hiperlipidemia ni diabetes. La FDA aún no los ha aprobado. La lipodistrofia, es decir la acumulación de grasa en el cuello (joroba) y la parte superior del tronco y brazos no parece ser más frecuente en pacientes mayores de 50; por otro lado, la pérdida de grasa en extremidades, nalgas y cara (lipoatrofia) si parece ser más frecuente, especialmente en pacientes que han tomado medicamentos antirretrovirales por muchos años (sobre todo zidovudine y stavudine). En caso que haya lipoatrofia, estos medicamentos se deben evitar. No hay que olvidar que adicionalmente hay una perdida normal de grasa subcutánea en estas áreas anatómicas como parte del proceso de envejecimiento natural. En conclusión, los pacientes mayores de 50 años infectados con VIH afrontan una gama de barreras, desde falta de educación sobre la prevención y transmisión del virus, falta de apoyo psicosocial y emocional; y se necesitan implementar programas de investigación tanto clínicos como socioculturales. También, es necesario educar a los médicos generalistas de atención primaria de la salud a reconocer síntomas tempranos que sugieran infección por HIV. De igual manera, este mensaje tiene que hacerse llegar a la población general mayores de 50 años para poder disminuir la tasa de nuevas infecciones por VIH. Juan Carlos Ricaurte, M.D., especialista en enfermedades infecciosas; Director Médico, AIDS Healthcare Foundation, Hollywood Healthcare Center. This article was provided by AIDS Project Los Angeles. It is a part of the publication Impacto. |