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El VIH y el Cerebro

septiembre de 2006


Introducción

El cerebro es un órgano muy importante ya que controla todas las funciones de nuestro cuerpo, permitiéndonos pensar, ver, sentir, tocar, oír, oler y movernos. El cerebro y la médula espinal conforman el sistema nervioso central (SNC).

Si bien aún no sabemos exactamente cómo ocurre, los científicos creen que el VIH ingresa al SNC dentro de las primeras semanas o meses del contagio. Luego de ello, el virus puede permanecer escondido e inactivo en el cerebro durante mucho tiempo.

A veces, el VIH puede causar daño a importantes partes del SNC. El daño a las células en ciertas secciones del cerebro puede provocar leves problemas cognitivos (función mental), como dificultad para concentrarse, confusión y pérdida de memoria. En algunos casos, puede originarse una demencia de mayor gravedad asociada al VIH.


Problemas cerebrales asociados al VIH

Es común que las personas VIH+ presenten problemas cognitivos menores, lo que a menudo se conoce como trastorno cognitivo-motor menor (TCMM) y puede presentar síntomas como capacidad levemente menor de pensar claramente, dificultad para recordar, lentitud en la coordinación y en la destreza, y leves cambios en el comportamiento y el humor. Este trastorno es leve y se puede confundir con el proceso de envejecimiento normal. Aproximadamente una de cada tres personas experimentará síntomas de TCMM.

Una afección de mayor gravedad llamada demencia asociada al VIH (DAV) es mucho menos frecuente, especialmente desde que comenzó a haber medicamentos anti-VIH. Normalmente, la DAV se presenta en menos del 2% de las personas VIH+ y, en general, cuando el sistema inmunitario comienza a fallar. La DAV no es realmente una enfermedad sino un estado mental en que la persona no puede funcionar. La DAV puede aparecer repentinamente como un cambio drástico en el comportamiento, pensamiento y movimiento, o el TCMM puede evolucionar en una DAV si el sistema inmunitario se debilita.

Las personas con recuentos de células CD4 menores que 200 están en riesgo de desarrollar una DAV; en general, mientras menor el recuento de células CD4, mayor el riesgo. Otro factor de riesgo es presentar una alta carga viral en la sangre o en el líquido cefalorraquídeo.


Formas de diagnosticar TCMM y DAV

Los primeros signos de TCMM o DAV puede ser muy difíciles de reconocer. Si experimentas problemas de memoria, o tu familia y amigos comentan acerca de tu comportamiento y coordinación, empieza un diario. Anota todos los problemas que se relacionen con: 

  • Equilibrio
  • Visión
  • Memoria
  • Concentración
  • Terminar tareas
  • Perderse en sitios conocidos
  • Olvidar números telefónicos
  • Matemática simple

Comenta este diario con tu médico lo antes posible. Aunque creas que existe una explicación para tus problemas, es importante que se los cuentes a tu médico.

Si tu médico cree que puedes estar sufriendo de pérdida de memoria, te puede derivar a un especialista, como un neurólogo, psiquiatra o neuropatólogo, para que te realicen un examen completo. Éste puede incluir pruebas "neurocognitivas" (pruebas de memoria y concentración, razonamiento, coordinación y resolución de problemas) que permitan detectar sutiles cambios en tu memoria y proporcionar importante información.

También puedes necesitar un procedimiento llamado punción lumbar (también conocido como punción espinal) mediante el cual se obtiene una muestra de líquido cefalorraquídeo. Consiste en insertar una aguja entre las vértebras de la columna para extraer una pequeña cantidad de líquido. Las punciones lumbares se realizan con analgesia local por lo que el dolor es mínimo. Muchos de los pacientes VIH+ evitan someterse a este procedimiento debido que se sienten atemorizados; sin embargo, la información obtenida puede resultar muy útil en la realización de un diagnóstico y la selección de un tratamiento.

A menudo, diagnosticar TCMM o DAV consiste en un proceso de eliminación. Aparte del VIH, existen muchos factores que pueden causar pérdida de memoria. Dependiendo de los resultados de las pruebas, el especialista puede diagnosticar ciertas enfermedades o problemas que pueden causar pérdida de memoria, como depresión, tumores, acumulación de líquido o alguna lesión. Además, las personas VIH+ con un sistema inmunitario débil tienen riesgo de contraer infecciones oportunistas del SNC, como: 

  • Neurosífilis
  • Meningitis Criptocócica
  • Toxoplasmosis (Toxo)
  • Citomegalovirus (CMV)
  • Linfoma primario del SNC
  • Leucoencefalopatía multifocal progresiva (LMP)

Algunas de estas afecciones pueden tratarse con medicamentos, terapia u otras intervenciones médicas. Si se descartan, tu médico puede determinar que sufres de TCMM o DAV.


Tratamiento para el TCMM y la DAV

La mejor manera de tratar el TCMM y la DAV es controlar el VIH con medicamentos anti-VIH. Es importante que tengas una discusión abierta con tu médico con respecto a la posibilidad de que tomes regularmente medicamentos anti-VIH. Si omites dosis, el VIH puede volverse resistente a los medicamentos, los cuales pueden ya no actuar tan bien o dejar de funcionar.

Otro factor a considerar es cuál de los medicamentos anti-VIH puede cruzar hacia el SNC y el cerebro. Existe una barrera protectora natural, llamada barrera hematoencefálica, que dificulta el ingreso de muchos medicamentos anti-VIH al SNC. Algunos de ellos penetran con mayor facilidad la barrera hematoencefálica que otros, y tu médico escogerá los mejores para tu tratamiento general.

También puedes considerar tomar medicamentos para tratar los síntomas individuales de la DAV y del TCMM, como los problemas de memoria, comportamiento y movimiento. Existen medicamentos que te pueden ayudar en cada área específica: 

  • Problemas de concentración: estimulantes, como Ritalin y Adderall
  • Retraimiento social: agentes antidepresivos, como Prozac o Zoloft
  • Comportamiento brusco o antagónico: agentes antipsicóticos, como Haldol y Risperdal
  • Agitación y ansiedad: depresores del SNC, como Valium

Existen estudios de investigación en curso destinados a descubrir nuevas y mejores formas de tratar los problemas cognitivos. En un pequeño estudio, se demostró que el ácido valproico mejora la capacidad cognitiva y posiblemente protege las neuronas. Existen otros estudios en desarrollo con minociclina, coenzima Q10 y creatinina.


Ayuda para los problemas de memoria

Ya sea que tus problemas de memoria se deban a un TCMM, DAV, otra afección o al proceso normal del envejecimiento, sabes lo frustrante que puede ser tener problemas para recordar.  Existen muchas maneras de ayudarte sin necesidad de medicamentos. Los siguientes consejos pueden resultar muy útiles: 

  • Date el tiempo para obtener nueva información; no intentes recordar cosas cuando estás bajo presión, distraída o cansada
  • Usa una grabadora activada por voz del tamaño de tu bolsillo o un pequeño bloc de notas
  • Coloca notas autoadhesivas en lugares específicos
  • Encuentra un sistema para organizar la nueva información de modo que tenga relación con alguna idea, imagen u otro recuerdo. Por ejemplo, trata de asociar el nombre de alguien con la forma de su rostro o una letra del alfabeto
  • Intenta realizar nuevas actividades durante el día cuando estés en tu mejor condición
  • Los cinco sentidos participan en el proceso de recordar. Ver un número telefónico, decirlo en voz alta y escribirlo (al menos siete veces) aumenta la probabilidad de recordar la información
  • Divide las tareas de gran tamaño en otras más pequeñas


Preocúpate por ti

Experimentar los síntomas de TCMM o DAV puede ser una situación desconcertante y complicada. Una de las cosas más importantes que puedes hacer es pedir ayuda. No temas comenzar una conversación con tu médico, familia o amigos cercanos acerca de tus síntomas relacionados con el pensamiento, el comportamiento o la coordinación. Es muy importante buscar oportunamente ayuda médica para descubrir las causas del problema y comenzar un tratamiento si es necesario.

También es necesario recibir un tratamiento eficaz contra el VIH para mantenerlo bajo control. Sin embargo, las personas con problemas en el SNC pueden necesitar ayuda adicional para recordar tomar sus medicamentos. Para ello, puedes necesitar el apoyo de tu familia y amigos, o de tu médico y a agencias locales de servicio para personas con VIH. La constancia al tomar los medicamentos anti-VIH puede ser la mejor manera de tratar, e incluso prevenir, este complicado trastorno.


Lectura adicional (sólo en inglés)

Lapp, D. C. (2004). Don’t forget!: easy exercises for a better memory at any age. US: Barnes and Noble Books. (Cómpralo en línea.)

Lapp, D. C. (1998). Maximizing your memory power: memory in the workplace. Hauppauge, NY: Barron’s Educational Series, Inc. (Cómpralo en línea.)


  
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