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Preocúpate por tu Hígado si Tienes VIH/SIDA
diciembre de 2004 Tabla de Contenidos
Aspectos básicos sobre el hígadoEl hígado es uno de los órganos más importantes de tu cuerpo. También es el más grande: es casi del tamaño de un balón de fútbol americano. Se ubica tras la parte inferior derecha de las costillas, donde queda protegido de las lesiones. El hígado funciona como la planta de procesamiento químico del cuerpo. Sus funciones son:
El hígado y el VIHPara las personas VIH+, el hígado tiene una importancia vital, puesto que éste procesa muchos de los medicamentos utilizados para tratar el VIH. Lamentablemente, los medicamentos anti-VIH pueden provocar hepatotoxicidad (daño hepático), lo que puede evitar que el hígado funcione adecuadamente. Además, las personas VIH+ pueden sufrir daño hepático o su hígado puede verse sobrecargado debido a:
Enfermedades hepáticas y mujeresAlgunos problemas hepáticos ocurren sólo durante el embarazo o afectan a las mujeres más que a los hombres. Éstos son:
Además, las mujeres tienden a desarrollar enfermedades hepáticas relacionadas con el alcohol, en particular cirrosis (cicatrices en el hígado) y hepatitis, después de un período más corto que los hombres. Los anticonceptivos orales (píldoras anticonceptivas) pueden provocar un aumento en los adenomas hepáticos (tumores en el hígado) y las mujeres que tengan antecedentes significativos de estos tumores benignos (no cancerosos) no deben usarlos. Los medicamentos anti-VIH de la clase de los inhibidores nucleósidos de la transcriptasa reversa (INTR) pueden tener efectos secundarios negativos que pueden llevar a problemas hepáticos. Uno de ellos es la toxicidad mitocondrial. Las mitocondrias están en el interior de las células y producen energía al metabolizar los azúcares y los lípidos. Al mismo tiempo, se crea ácido láctico como producto de desecho. Normalmente, el cuerpo procesa el ácido láctico y lo elimina. La toxicidad mitocondrial daña las mitocondrias y, por lo tanto, el ácido láctico no se procesa. Esto hace que suban los niveles de ácido láctico. Si éstos se elevan demasiado, se produce una afección muy poco frecuente pero grave que se llama acidosis láctica. La acidosis láctica puede originar problemas hepáticos, como la acumulación de grasa en el hígado y en sus alrededores y la inflamación de éste. Esta afección es más común en mujeres VIH+ que en hombres, en especial aquéllas embarazadas u obesas.
Pruebas para detectar el daño hepáticoUna de las mejores formas para saber si tienes daño hepático son análisis de sangre especiales llamados pruebas de la función hepática (LFT, liver function test). Las LFT miden los niveles de algunas enzimas hepáticas en el torrente sanguíneo. Niveles enzimáticos altos pueden indicar un daño hepático causado por medicamentos, alcohol, hepatitis o drogas ilícitas. Las LFT habitualmente forman parte de los análisis de sangre rutinarios para personas con VIH. Las LFT más comunes son:
Síntomas de daño hepáticoLos síntomas del daño hepático o de las enfermedades hepáticas incluyen:
Si tienes estos síntomas, debes llamar al médico.
Preocúpate por tu hígadoEn la mayoría de los casos, el hígado tiene la capacidad especial de repararse a sí mismo. Lamentablemente, también puede sufrir un daño permanente. Si los medicamentos anti-VIH son los causantes del daño hepático, se pueden cambiar por otros medicamentos. Esta opción puede no servirles a todos. Es importante equilibrar la necesidad de medicamentos anti-VIH con su potencial de causar daño hepático. Hay muchas cosas que puedes hacer para evitar que tu hígado sufra daños, ayudar a que éste sane y apoyar su función. Evita el alcohol y las drogas
Vacúnate
Evita o controla la infección por hepatitis C
Come sano y haz ejercicio físico
Considera tomar suplementos
Preocúpate por tiCuando tu hígado se daña, éste no puede cumplir adecuadamente con todas sus importantes funciones. Dado que es posible que no haya síntomas evidentes de daño hepático, es importante que controles el estado de tu hígado con visitas de control regulares y pruebas de laboratorio. Colabora con tu médico para determinar los medicamentos anti-VIH que funcionen mejor para ti y tu hígado. Además, una buena nutrición y un estilo de vida sano te permitirán apoyar a este esforzado órgano.
Referencias
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