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Vacunas Contra el SIDA

por Emily Bass

julio de 2005

Tabla de Contenidos


¿Qué es una vacuna?

Una vacuna es un tratamiento que le enseña al sistema inmunitario a protegerse de los gérmenes causantes de enfermedades, como los virus o las bacterias. Las vacunas son una de las herramientas más eficaces del mundo para prevenir enfermedades. Gracias a ellas, en muchos países prácticamente se han eliminado enfermedades como la poliomielitis, la viruela, el sarampión y las paperas.

En condiciones ideales, la vacuna contra el SIDA evitaría que las personas se infectaran con el VIH (virus causante del SIDA).


¿Existe alguna vacuna contra el SIDA?

Hoy en día no existen vacunas eficaces contra el SIDA.


¿Cuál es el estado de las investigaciones para una vacuna contra el SIDA?

Existen más de 20 estudios en curso de cerca de 15 posibles vacunas en alrededor de 15 países en todo el mundo. La mayoría de ellos son pequeños estudios de seguridad de "Fase I". En Tailandia, se encuentra en marcha un estudio de eficacia a gran escala. En este estudio de "inducción-refuerzo" se está analizando la eficacia de una combinación de dos vacunas, llamadas ALVAC y AIDSVAX. También existe otro estudio de mediana envergadura sobre la eficacia de una vacuna desarrollada por Merck.

Todas las vacunas que se están probando utilizan diseños o estrategias levemente diferentes pero, en realidad, ninguna de estas posibles vacunas puede causar la infección con el VIH. Esto se debe a que sólo utilizan copias de pequeñas partes del virus.


¿Cuánto tardarán en encontrar una vacuna contra el SIDA que funcione?

Con sinceridad, no lo sabemos. Se necesitan varios años para evaluar la seguridad y la eficacia de una posible vacuna. Esto significa que pasarán al menos de cinco a siete años antes de que descubramos si alguna de las candidatas actuales puede proteger a las personas de la infección con el VIH. De lo contrario, pasará más tiempo para que se desarrollen y se evalúen posibles vacunas de segunda o tercera generación. Aunque esto suena desalentador, recuerda que muchas epidemias de la era moderna han terminado gracias a una vacuna eficaz, y que fueron necesarias varias décadas para descubrir la mayoría de estas vacunas, partiendo del momento en que el germen causante de la enfermedad se identificó por primera vez. Por lo tanto, es importante seguir avanzado en la investigación de una vacuna contra el SIDA.


¿Qué podría hacer una vacuna contra el SIDA?

Lo mejor que podría ocurrir es que se descubra una vacuna contra el SIDA que pueda proporcionar niveles muy elevados de protección contra el VIH en casi todas las personas que la reciban. Sin embargo, muchos científicos creen que la primera e, incluso, la segunda generación de vacunas contra el SIDA que se desarrollen proporcionarán formas más limitadas de protección parcial. Éstas pueden incluir:

El concepto de protección parcial no es exclusivo de las vacunas contra el SIDA. La mayoría de las personas ven a las vacunas de una forma bastante sencilla: una vez inmunizado contra una enfermedad en particular, se está completamente protegido de por vida. Sin embargo, éste no es siempre el caso. Ninguna de las vacunas actualmente autorizadas ofrece una protección absoluta en el 100% de las personas que las reciben. Algunas vacunas actúan mejor en algunas personas; otras, sólo brindan protección por un período limitado.


¿Cómo se prueban las vacunas contra el SIDA?

Las vacunas contra el SIDA no se prueban exponiendo deliberadamente a las personas al VIH. Al igual que todos los medicamentos o las vacunas experimentales, las posibles vacunas contra el SIDA pasan por una serie de pruebas de seguridad, primero en animales y luego en pequeños grupos de personas. Estos pequeños estudios permiten determinar si la vacuna es capaz de provocar efectos secundarios graves o no. Sólo las vacunas que resultan completamente seguras se consideran para estudios de "eficacia" a gran escala, en los que se evalúa si la vacuna protege contra la infección con el VIH a personas saludables VIH negativas.

Antes de comenzar un estudio de eficacia, los investigadores suelen invertir dos o más años investigando a la población en que se puedan efectuar estos estudios y recopilan muchos tipos de información, como la cantidad de personas que se contagian con VIH cada año. La cantidad de nuevas infecciones se denomina tasa de incidencia. Si se hizo un seguimiento a 100 personas VIH negativas durante un año, y cinco de ellas se contagiaron con VIH al final del año, se puede decir que hubo una tasa de incidencia del 5% en ese grupo de personas.

Una vez que se determina este número, se les pide a las personas de esa comunidad que se inscriban en el estudio de la vacuna y se asignan en forma aleatoria para recibir ya sea la vacuna o un placebo (una sustancia inactiva). Ni los investigadores ni los voluntarios del estudio saben quién recibió la vacuna o el placebo.

Se hace un seguimiento de los voluntarios durante un período prolongado, normalmente dos a tres años. Al finalizar el estudio, los investigadores observan si la tasa de incidencia es menor en el grupo de personas que recibió la vacuna en comparación con el que recibió el placebo.

Por ejemplo, si hubo una tasa de incidencia del 2% en las personas que recibieron la vacuna y de un 5% en las que recibieron el placebo, puede significar que la vacuna protegió a algunas personas contra el VIH.


¿Sirven los estudios sobre vacunas para reducir el riego de los voluntarios de infectarse con VIH?

Sí. Los estudios sobre vacunas proporcionan gran cantidad de información a las personas que quieren ser voluntarios y que deciden inscribirse en ellos. Uno de los mensajes clave es que no existe forma de saber si la vacuna es eficaz, de modo que es importante que todas las personas que decidan participar en el estudio continúen protegiéndose con los métodos existentes, como preservativos o agujas esterilizadas. Este mensaje se repite a los voluntarios cada vez que visitan el lugar del estudio; algunos estudios también realizan entrevistas a los voluntarios a fin de determinar si esta información se ha comunicado en forma clara y eficaz. Mediante la educación continua de los voluntarios, es posible que el estudio de la vacuna reduzca el riesgo al que éstos están expuestos. Además, en todos los estudios se entregan preservativos (condones) gratis y se asesora a los voluntarios en cuanto a otros métodos, como el preservativo (condón) femenino o las prácticas de inyección seguras.


Tengo VIH, ¿por qué me debieran importar las vacunas contra el SIDA?

En estos momentos, la mayoría de las posibles vacunas en desarrollo son vacunas preventivas diseñadas para utilizarlas en personas VIH negativas. Sin embargo, existen algunos estudios que prueban vacunas terapéuticas en personas VIH+ a fin de descubrir si pueden fortalecer sus defensas inmunitarias contra el virus.

Aunque actualmente las vacunas contra el SIDA se están estudiando en adultos y, posiblemente, en adolescentes, algún día se podría administrar una vacuna eficaz a los bebés nacidos de mujeres con VIH para impedir que se infecten a través de la leche materna. Esto sería de gran utilidad en los países en desarrollo, donde muchas mujeres con VIH no pueden alimentar a sus bebés con fórmula.


¿Por qué las vacunas contra el SIDA son importantes para las mujeres?

La epidemia lleva más de 20 años y aún no hemos podido encontrar maneras de protegernos contra la infección por VIH durante las relaciones sexuales, que brinden privacidad, sean controladas por la mujer y que no dependan del consentimiento de nuestra pareja. Existe una necesidad urgente de métodos de prevención que las mujeres puedan escoger sin necesitar el permiso de sus parejas. Una vacuna eficaz contra el SIDA brindaría esta opción a las mujeres, quienes podrían decidir si quieren recibir una vacuna contra el VIH; con el tiempo, podrían decidir si contarle a su pareja o no. Dependería de ellas.

Para encontrar una vacuna contra el SIDA que nos proteja, las mujeres debemos estar representadas en gran número en todos los estudios sobre vacunas contra el SIDA. Ésta es la única forma en que los investigadores podrán descubrir si una vacuna en particular funciona igualmente bien para mujeres y para hombres. Buscar evidencias de las diferencias específicas al sexo es de especial importancia cuando se trata de las vacunas diseñadas para proteger contra el VIH por transmisión sexual. Esto se debe a que las diferencias en la anatomía sexual de hombres y mujeres influyen en la transmisión del VIH y podría traducirse en distintos niveles de protección de la vacuna.


Cuídate a ti misma

Hasta que exista una vacuna eficaz contra el SIDA, la mejor forma de protegerse del VIH a sí misma y a los que amas es practicar un sexo más seguro y no compartir agujas.


Referencias

  1. International AIDS Vaccine Initiative. (2005). IAVI Database of AIDS vaccines in human trials: Obtenido en febrero de 2005 desde www.iavireport.org/trialsdb/ (en inglés)
  2. International AIDS Vaccine Initiative. (2004). Vax Primer: Understanding partial efficacy.
  3. Meldrum, J. (2004). Merck's Ad5 is AIDS vaccine most likely to test concept. aidsmap news: Obtenido en febrero de 2005 desde www.aidsmap.com/en/news/3CC5C539-B236-4C5B-A3A6-DF18B6AAA7DB.asp (en inglés)




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