|
Nuevos Usos del Tenofovir; Más Preguntas Sobre el d4T
Enero de 2003 En el otoño de 2001, el medicamento tenofovir (Viread) fue aprobado sobre la base de datos que demostraban su eficacia en personas que habían desarrollado resistencia a uno o más de los antiguos medicamentos contra el VIH de la clase NRTI (inhibidores de la transcriptasa inversa análogos de los nucleósidos, como AZT, ddI, 3TC, d4T, etc.). El medicamento suple una importante carencia, ya que millares de personas llevaban ya años tomando esos NRTI. Ya que el tenofovir ofreció también la ventaja de un uso diario además de tener un excelente historial de efectos secundarios, muchas personas se preguntaban cuál sería el efecto del medicamento al ser usado como primera terapia de una persona o en los años iniciales del tratamiento. No tuvieron que esperar mucho tiempo para obtener la respuesta, que fue anunciada en la Conferencia de Barcelona.
En un estudio recién presentado, se comparó al tenofovir con el uso del d4T (estavudina, Zerit). Los 600 voluntarios recibieron todos efavirenz (Sustiva) y 3TC (lamivudina, Epivir) además de d4T o tenofovir. En ambos grupos se obtuvieron muy buenos resultados (tabla 1).
Aunque ambos grupos lograron reprimir el VIH a niveles casi idénticos, se observaron varias diferencias importantes. El grupo que recibió tenofovir mostró muy pocos cambios en los niveles de triglicéridos y colesterol, mientras que el que recibió d4T experimentó un aumento más pronunciado. Se cree que los aumentos en los niveles de triglicéridos y colesterol están asociados con un mayor riesgo de problemas de distribución de grasas, diabetes y enfermedad cardíaca. La magnitud del aumento que se observó aquí con el d4T, sin embargo, en sí no es lo suficientemente grande como para aumentar seriamente el riesgo de estos problemas. Los inhibidores de la proteasa e incluso algunos medicamentos no nucleósidos, incluyendo al efavirenz, también pueden aumentar estos niveles, lo cual podría explicar por qué se observan aumentos en ambos grupos del estudio. No obstante, estos aumentos son sistemáticamente peores en el grupo que recibe el d4T. Asimismo, se ha sospechado frecuentemente que el d4T contribuye en gran medida a la toxicidad mitocondrial. Las mitocondrias constituyen la fuente fundamental de energía de las células. Las pruebas de laboratorio han demostrado que el d4T puede inhibir la producción de mitocondrias más que otros medicamentos de su tipo. Muchos investigadores creen que la toxicidad mitocondrial, de la que normalmente no se hacen pruebas, contribuye al desarrollo de efectos secundarios como la acidosis láctica, la neuropatía periférica y la pancreatitis. Además, algunos resultados preliminares sugieren que contribuye a los aumentos en el colesterol total y los triglicéridos, y a los efectos secundarios asociados con estos cambios (lipodistrofia, diabetes, enfermedad cardíaca). En un análisis ulterior del nuevo estudio del tenofovir, el investigador Joe Gallant de la universidad Johns Hopkins mostró que las personas a quienes se les había asignado tomar d4T presentaron daños mitocondriales considerables, mientras que las que recibían tenofovir no los tenían. Hasta la fecha, el tenofovir no se ha asociado con toxicidad mitocondrial en pruebas de laboratorio ni en estudios con seres humanos. En la tabla 2 se presenta un resumen de estos resultados del estudio.
Dados estos interesantes resultados, el tenofovir se está convirtiendo rápidamente en el medicamento de preferencia entre muchos médicos y pacientes. Se están planeando o llevando a cabo estudios adicionales del tenofovir, incluyendo nuevos regímenes comparativos, simplificación del mantenimiento del tratamiento, prevención de transmisión de la madre a su hijo y prevención previa a la exposición en poblaciones de alto riesgo. No está tan claro dónde dejarán al d4T estos nuevos estudios. Las evidencias acumuladas hasta el momento parecen sugerir que se le ha asociado desproporcionadamente a numerosos efectos secundarios recién identificados. Aunque sigue siendo un medicamento potente, la potencia de por sí ya no basta para justificar su uso ampliamente difundido. La disponibilidad de nuevos medicamentos menos problemáticos como el tenofovir sugiere que tal vez haya llegado la hora de retirar al d4T a un papel menos destacado en el tratamiento del VIH.
Regresar a Project Inform Perspective Enero de 2003.
Este artículo era proporcionada por Project Inform. Es parte de la publicación Project Inform Perspective.
|
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||