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El Reto de Barcelona

Enero de 2003

Cuarenta millones de personas infectadas con el VIH; cinco millones de muertes en el 2001. Catorce millones de niños huérfanos. Y, tal vez lo más aterrador, la predicción de que setenta millones de personas habrán muerto para el año 2020 a no ser que reciban una intervención decisiva. Las escalofriantes cifras que describen la pandemia internacional del SIDA constituyeron el telón de fondo de la XIV Conferencia Internacional del SIDA en Barcelona. Es fácil que cifras como estas nos horroricen a quienes vivimos lejos de donde la epidemia está cobrando un mayor número de víctimas -- en lugares donde el tratamiento para el VIH, la atención médica y los programas de prevención tienen una mayor disponibilidad general. Nos preguntamos entonces qué podemos hacer ante tanto sufrimiento y muerte.

Sin embargo, el mensaje de Barcelona es que sí podemos hacer algo y que de hecho debemos hacerlo. Las herramientas para enfrentar la epidemia existen, aún si faltan la voluntad política y los fondos económicos en la mayoría de los países alrededor del mundo. Cada uno tiene un papel para desempeñar, y quienes vivimos en los Estados Unidos y en otros países ricos, debemos asegurarnos de que se pueda confiar en nuestro liderazgo para combatir la epidemia. Todas nuestras acciones, desde el nivel personal hasta el político, pueden marcar una diferencia.

La conferencia internacional se reúne cada dos años. Es una oportunidad para que los científicos, los miembros de la comunidad, los funcionarios del gobierno, los investigadores clínicos, los expertos en salud y otras personas de todas partes del mundo, puedan reunirse y evaluar el estado de la epidemia. Durante muchos años la conferencia se enfocó en la ciencia que dirigía los esfuerzos del tratamiento, la atención médica y la prevención. Aunque esto continúa, la conferencia de hace dos años en Durban, Sudáfrica, vio emerger otra área que requería especial atención. Quedó claro en Barcelona que el estado de la epidemia en los países en desarrollo, las políticas que los rodean, así como los problemas de tipo social, cultural, clínico, de diferencias entre los sexos, y de infraestructura que acompañan el desenvolvimiento de esta tragedia, ocupaban el centro de atención de la conferencia internacional.

Desde una perspectiva política esta conferencia fue importante por lo menos en cuanto a dos amplias áreas. La primera fue el reconocimiento general de un cambio fundamental en la manera como miramos la epidemia. El cambio se llevó a cabo en el centro mismo de las políticas internacionales, y en las sesiones y discusiones sobre el acceso a los tratamientos. La conferencia brindó la oportunidad de reconocer el cambio y ganar un mayor consenso sobre cómo seguir hacia adelante.

La importancia de esto no puede ser desestimada. Cuando los delegados salieron de Durban hace dos años. "se había roto el silencio" y la pandemia internacional había adquirido una realidad que era nueva para muchos de nosotros; una realidad perfilada por las personas VIH positivas que conocimos y con quienes compartimos experiencias y conocimientos. Pero aún continuaban planteándose muchos interrogantes. Entre estos estaban "¿pueden llevarse a cabo los programas a gran escala de prevención, tratamiento y atención médica en los países en desarrollo?" y "¿debe ofrecerse tratamiento en entornos carentes de recursos?"

La conversación en Barcelona fue fundamentalmente diferente. Era obvia la necesidad de ofrecer tratamiento y atención médica, así como la necesidad de ampliar los programas de prevención e integrar la prevención y la atención médica. La falta de acción era vista primordialmente como un problema moral y político, y no uno de viabilidad. Los interrogantes planteados en Barcelona no eran si se debían implementar programas de tratamiento, atención médica y prevención, sino más bien: ¿se puede confiar en nuestro liderazgo? y ¿con qué rapidez podemos movernos?

El cambio en la forma cómo vemos la epidemia es multifacético e incluye:

La segunda nota importante en Barcelona fue el énfasis cargado de la conferencia y el tono del debate de las políticas internacionales. La parte científica que se reportó fue importante, originó varios debates y ofreció a aquellos que tienen acceso a los tratamientos y la atención médica, algunos datos para considerar. Pero la conferencia fue esencialmente política y el centro de atención fueron aquellos que carecen de las herramientas necesarias para combatir la epidemia.

Las protestas confrontacionales parecieron, para muchos de nosotros, haber readquirido un lugar importante en el espectro de las estrategias sobre políticas, así como una renovada energía. El registro que se hizo de las políticas podría resumirse como "un claro consenso, a lo largo de todas las disciplinas y marcos de referencia, provenientes de todas partes del mundo, en el sentido de la urgencia que existe de una acción eficaz, y una clara frustración entre lo que se sabe que es posible y lo que está sucediendo en la realidad."

Es de notar que el reto que se estableció para la acción y el liderazgo confiable no se limitó al diseño de las políticas, sino que se manifestó en todos los aspectos de la conferencia. Muchos de los que ocupan posiciones directivas, incluyendo el Dr. Peter Piot, Director Ejecutivo de la UNAIDS, Bill Clinton, Nelson Mandela y Graca Machel, la anterior primera dama de Sudáfrica, retaron a los delegados a iniciar la acción.

Peter Piot inauguró la conferencia con la siguiente declaración: "No vinimos a Barcelona a renegociar las promesas. Debemos hacer un ataque sin tregua al estigma -- eso no es negociable. Luego debemos fortalecer la alianza que nos habrá de ofrecer la vacuna -- eso no es negociable. Debemos ofrecer tanto la prevención como el tratamiento a gran escala -- eso no es negociable. Debemos conseguir $10 billones -- eso no es negociable. Vencer la epidemia es posible, pero no es inevitable."

Aun entre aquellos conocidos por su experiencia, compromiso y dedicación a la ciencia de la atención médica y el tratamiento, hicieron un claro llamado a la acción. El Dr. Anthony Fauci, Director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID por su sigla en inglés) presentó en una plenaria un discurso centrado en la patogénesis del VIH, en el que se incluía un mensaje sobre el acceso a los tratamientos, "... los tratamientos funcionan, salvando y mejorando vidas, y por consiguiente, deben estar disponibles con prontitud cuando se requieran clínicamente, tanto en el norte como en el sur."

Las mujeres estuvieron muy presentes en las discusiones políticas de la conferencia. A medida que el número de mujeres y niñas infectadas aumenta a niveles alarmantes, tanto mujeres como hombres luchan por combatir los problemas de las mujeres seropositivas, incluyendo la desigualdad entre los sexos que avivan la epidemia. Una mujer con VIH inauguró la conferencia y otra la clausuró con discursos elocuentes que urgen entre otras cosas, a que haya una mayor participación comunitaria en la próxima conferencia a realizarse en Bangkok. Mujeres que ocupan puestos importantes en los gobiernos y posiciones de liderazgo hablaron sobre sus propias acciones, el concepto de liderazgo, lo que se necesitaba para las mujeres con VIH y la importancia de la igualdad entre los sexos. Se hizo un llamado a la necesidad de efectuar un análisis en cuanto al beneficio que recibiría cada sexo en el momento de adjudicar una solicitud de fondos. Esto implicaría que los solicitantes de varios tipos de fondos, incluyendo los fondos de apoyo del Global Fund, requieran una descripción sobre la proporción en que dichos fondos habrían de beneficiar a las mujeres seropositivas. Las mujeres también desarrollaron el "Manifiesto de Barcelona sobre los Derechos de la Mujer," el cual debería ratificarse y repartirse con anterioridad al Día Mundial del SIDA, el 1 de Diciembre de 2002.

Project Inform y otras organizaciones se unieron a activistas de todas partes del mundo para protestar acerca de las políticas sobre el VIH de la administración Bush, tanto a nivel doméstico como internacional. El discurso del Secretario de Salud y Servicios Humanos, Tommy Thompson respecto al papel que desempeñan los Estados Unidos en la epidemia internacional fue ahogado por furiosas voces de protesta. Las protestas exigían mayores fondos por parte de los Estados Unidos y una mayor confiabilidad en cuanto a la lucha contra la epidemia que se lleva a cabo en el país, tanto a nivel nacional como internacional. Hay que abonarle al Secretario Thompson que se haya reunido con varios miembros comunitarios para discutir problemas sustantivos sobre las políticas, incluyendo los esfuerzos de prevención, particularmente para las comunidades de color, el intercambio de jeringas, la adjudicación de fondos para programas nacionales e internacionales, las contribuciones de los Estados Unidos al Global Fund y la expansión de la cobertura de Medicaid a las personas con VIH. El Secretario Thompson también se comprometió en otra reunión a mantener un diálogo continuo con miembros comunitarios.

Se presentaron desafíos políticos para aumentar y diversificar las voces de las personas que viven con el VIH. Una mujer joven australiana usuaria activa de drogas, hizo un llamado a los asistentes en una de las sesiones para que se brindara ayuda para que por lo menos un usuario activo de drogas pudiera asistir a la próxima conferencia internacional, ya que ella no había conocido a ninguna otra persona que confesara abiertamente ser usuario activo de drogas durante su permanencia en Barcelona.

Muchos delegados no pudieron asistir a la conferencia debido a la decisión del gobierno español de negarles visas a las personas seropositivas que no tuvieran seguro de salud. Esta decisión afectó a muchas personas de los países en desarrollo que se hubieran beneficiado mucho de la información y los contactos disponibles en la conferencia, y que hubieran informado a otros sobre sus esfuerzos para combatir el VIH en sus propios países. Los activistas españoles realizaron una ruidosa protesta durante el discurso de inauguración de la Ministra de Salud, denunciando este hecho.

Hubo protestas contra los países ricos por su falta de financiación y liderazgo, y contra las corporaciones multinacionales, incluyendo a Coca Cola por permitir que sus empleados en los países en desarrollo deban estar sin tratamiento contra el VIH. Desde la conferencia al menos tres corporaciones se han unido a Heineken International para proveer tratamiento a sus empleados. Como siempre, también hubo protestas contra las compañías farmacéuticas. Pero sobre todo, los desafíos, debates y protestas parecieron resonar a lo largo de la conferencia. El sentido de urgencia y frustración expresado en el resumen del registro de políticas era palpable durante todo el desarrollo de la conferencia.

Desde una perspectiva política, el mensaje que se emitió claramente en Barcelona fue a la vez profundamente significativo y muy simple.

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