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La Crisis en los Precios de los Medicamentos

Julio de 2004

Los precios de los medicamentos es uno de los principales factores que contribuyen a los crecientes costos del cuidado de la salud en los Estados Unidos. En lo que se refiere al VIH, la llegada de tratamientos eficaces pero costosos, ilustra muy bien este problema. Las personas que poseen un acceso adecuado a los cuidados de salud por lo menos viven 20 años o más con el VIH. Sin embargo, los costos de los medicamentos que se requieren durante este largo período de tiempo se han convertido en una pesada carga. Los programas que ofrecen asistencia para que las personas puedan adquirir medicamentos, tales como el AIDS Drug Assistance Program (ADAP), están quedándose cortos en cuanto a su capacidad para satisfacer las necesidades, debido a la combinación de precios excesivos y un aumento en la demanda de los mismos. Cada vez un mayor número de personas en los Estados Unidos se está encontrando con la falta de acceso a los tratamientos.

Muchas de las personas que viven con el VIH agradecen las contribuciones que la industria farmacéutica (que de ahora en adelante llamaremos "pharma") ha hecho en sus vidas y en su salud, al menos si tienen acceso a los medicamentos. En un relativo corto tiempo, esta industria ha desarrollado más de 20 medicamentos contra el VIH. El éxito de la investigación básica y clínica financiada por los Institutos Nacionales de Salud (NIH) combinada con el conocimiento y experiencia de pharma en el desarrollo de nuevos medicamentos, han dado esperanzas y una nueva vida a las personas afligidas por una de las peores enfermedades que se hayan conocido. Los activistas deben sopesar este hecho con los altos precios de los medicamentos y el daño que estos precios hacen en la batalla por el acceso universal a los tratamientos.

Los precios de los medicamentos han sido un problema durante mucho tiempo, el cual se ha complicado aún más debido al aumento en el déficit federal. El gobierno de los Estados Unidos gastará por lo menos $500 billones más de lo que recibirá en el año 2004. La aprobación del presupuesto, la cual todavía se encuentra en debate, podría contener provisiones que causarían un daño aún mayor a los programas domésticos durante muchos de los próximos años. Los gobiernos estatales también afrontan su propio déficit presupuestario. En consecuencia, muchos de los programas ADAP están reduciendo los listados de los medicamentos que cubren y/o el número de personas a las que sirven. Más de 1,600 personas ya se encuentran en las listas de espera de ADAP debido a recursos inadecuados y altos precios en los medicamentos.

Otro problema es la reciente aprobación de un beneficio parcial de medicamentos por parte de Medicare para personas ancianas y/o discapacitadas, a quienes los costos en los medicamentos afectan grandemente. Este programa ayuda solamente a algunas personas y no garantiza el acceso a los medicamentos; no obstante, esta iniciativa va a costar a los contribuyentes por lo menos $534 billones durante los próximos 10 años. Algunos estiman que un beneficio integral de acceso a los medicamentos para las personas mayores, podría costar cerca de dos trillones de dólares. Cada nuevo aumento en el costo de los medicamentos va a empeorar aún más las cosas.

La justificación que da pharma para el alto costo de los medicamentos en los Estados Unidos, es que se necesario para poder financiar las investigaciones y el desarrollo de los nuevos medicamentos. Ellos argumentan que los bajos precios que tienen que cobrar en casi la mayoría de los otros países (por lo general debido a que se los exigen las regulaciones locales) dejan un margen muy pequeño para las nuevas investigaciones. Por consiguiente, los contribuyentes americanos deben subsidiar los costos del resto de la gente. Nadie quiere forzar a que los precios sean tan bajos que no permitan la investigación y el desarrollo, pero se disputa que una reducción en los precios vaya a tener un efecto tan directo en las investigaciones futuras. No está claro si los precios en Europa, por ejemplo, son suficientes para contribuir con la investigación y el desarrollo; además, existen otras maneras de reducir los gastos de la industria, como se explicará más adelante.

Unas cuantas compañías han tratado de mantener los precios bajos. Por ejemplo, Merck inicialmente fijó un precio anual para su inhibidor de la proteasa indinavir miles de dólares por debajo del precio de los medicamentos de la competencia. Otros no han sido unos ciudadanos tan responsables, fijando precios cada vez más altos para sus nuevos medicamentos y subiendo repetidamente los precios de los viejos medicamentos tratando así de obtener mayores utilidades. Abbott Labs recientemente aumentó el precio de su inhibidor de la proteasa ritonavir en varios cientos por ciento de una sola vez, atrayendo una tormenta de críticas y acciones legales. La mayoría de las compañías prefieren tener un perfil más bajo, haciendo calladamente alzas del 5 al 10%, una o más veces al año. Con el tiempo, éstas se van convirtiendo en grandes alzas. En contraste, casi nunca escuchamos que un medicamento ha bajado de precio después de que se han recuperado sus costos de investigación y desarrollo.

A no ser que se suspenda o se reverse, esta tendencia al alza de los precios promoverá aún más el colapso del sistema americano del cuidado de la salud. Este sistema ya de por sí se encuentra sobrecargado por los crecientes costos de hospitalización, los altos costos de las primas de seguros que amparan contra demandas por negligencia médica, y el número cada vez mayor de personas subaseguradas o sin ningún tipo de seguro. Pharma, que de por sí es la industria más lucrativa en los Estados Unidos, debe entender el papel que desempeña en esta época de crisis. Mientras las personas y las instituciones sufren grandemente, da la impresión de que pharma es una industria codiciosa e insensible. Esta industria está fallando en convencer a las personas -- y a quienes elaboran las políticas -- de que sus altos precios son necesarios para mantener la investigación y el desarrollo. Algo debe hacerse. El interrogante es si deberá ser un cambio voluntario o forzoso.

Se han discutido con frecuencia posibles soluciones y algunas ya han sido ensayadas. Hasta la fecha no existe un consenso a nivel nacional sobre nada de esto, y los puntos de vista han sido agudamente polarizados. Entre las soluciones que con mayor frecuencia se han discutido están:

  1. Controles federales a los precios;

  2. Comprar medicamentos a precios más bajos a través de otros países;

  3. Cambios en las leyes de patentes para aumentar el uso de medicamentos genéricos;

  4. Otros métodos de investigación, desarrollo y fabricación de medicamentos, y

  5. Acción gubernamental para interferir en las patentes de producción de medicamentos injustamente costosos, así como la imposición de otros tipos de presiones gubernamentales.


Controles federales a los precios

Los controles federales a los precios se han ensayado como una forma general de estabilizar los precios, pero no se han utilizado de manera selectiva en los Estados Unidos para combatir los altos precios de las industrias individuales. Los economistas debaten acerca de si estos controles han verdaderamente ayudado o hecho daño. La última imposición de controles ocurrió en la era de Nixon. Aunque suenan atractivos, también conllevan ciertos riesgos. Cuando más, sirven de bloqueo temporal contra una inflación galopante. Una vez que se levantan los controles, los precios vuelven a subir rápidamente.

Algunas formas de control de precios ya se encuentran en uso en los Estados Unidos, como los descuentos forzosos para ADAP y Medicaid, así como la negociación de precios para la Oficina de Veteranos. En Europa, existen varias tácticas para ayudar a contener los precios. El tipo de controles europeos (los cuales van desde evaluaciones de la relación entre el costo y la eficacia del producto, a las comparaciones de precios con países similares y las negociaciones entre el gobierno y la industria) parecen ser promisorios, pero solamente cuando existe un consenso político acerca de su uso. En Washington es difícil obtener un consenso político sobre cualquier cosa. El hecho de que los Estados Unidos sea el último país industrializado de gran tamaño en dar un amplio uso a estos controles podría conllevar aún mayores presiones a la mesa de negociaciones, particularmente en cuanto a la manera como estos irían a afectar las inversiones en pharma -- y por consiguiente el efecto que podría tener en el futuro desarrollo de los medicamentos.

Aunque hay una gran oposición al control de precios por parte de esta Administración, la mera discusión del tema es algo importante y podría influenciar en el liderazgo de pharma, Este debate debe promoverse. Si los líderes de la industria verdaderamente creen que el control de precios sería desastroso para sus negocios, podrían fácilmente evitarlos ofreciendo su propio plan de reducción de precios y comenzando a actuar de manera más responsable.


Comprar medicamentos a precios más bajos a través de otros países

La compra de medicamentos a precios más bajo a través de otros países (reimportación) es una noción muy bien conocida, la cual tiene a muchos legisladores y congresistas discutiendo la manera de legalizarla. Suena muy bien, ya que es como comprar medicamentos en una farmacia de descuentos en vez de hacerlo en una pequeña tienda minorista. Sin embargo, el asunto no es tan simple.

Los medicamentos son más baratos en Canadá debido a que su gobierno negocia los precios bajo el plan nacional canadiense del cuidado de la salud. Pero sí un gran número de ciudadanos estadounidenses, o hasta de estados enteros, se proponen aprovechar los precios canadienses, se puede desarrollar un grave problema ya que los canadienses pronto podrían oponerse a los compradores americanos. La gran mayoría de estos precios reducidos, son de medicamentos elaborados por las mismas compañías que los venden a precios más altos en los Estados Unidos. Por consiguiente, estas compañías no van a comenzar a enviar mayores cantidades de sus medicamentos a Canadá, de tal forma que puedan ser reimportados a los Estados Unidos a precios más bajos.

Varias compañías grandes han anunciado que a no ser que se suspenda esta práctica, ellos van a parar o recortar notablemente sus embarques a Canadá. Además, es muy seguro que protesten los grupos de defensoría de otros países. Desde ya, algunos de los grupos de defensoría canadienses han solicitado que se suspendan las ventas hechas a los Estados Unidos por las farmacias en Internet. Otra opción para la industria sería la de aumentar los precios a todos los países, disminuyendo así las ventajas de la reimportación a los Estados Unidos, mientras que a su vez, se afectarían los intereses de los ciudadanos de otros países. Una respuesta así podría afectar el progreso que ya se ha realizado para garantizar los precios bajos en los países en desarrollo.

Quienes apoyan a la industria argumentan que, en el fondo, la reimportación es una manera de importar un control de costos a los Estados Unidos. Los esfuerzos bien intencionados de adquirir de esta manera medicamentos a costos más bajos, se traduce en que los Estados Unidos estarían luchando su guerra de precios en otro país, quizás a expensas de los ciudadanos y el sistema de salud de dicho país. También existe una presión creciente de los Estados Unidos sobre la Organización Mundial de Comercio (World Trade Organization) para que se establezcan barreras comerciales en contra de estas prácticas. Sin embargo, igual que el control de precios, las discusiones sobre los esquemas de reimportación podrían ayudar a estimular el debate público. La posibilidad de que se ceda sobre este punto dependería del volumen de reimportaciones que se hagan.


Cambios en las leyes sobre patentes

Algunas veces se proponen cambios a las leyes sobre patentes con el fin de aumentar el uso de medicamentos genéricos. Es solamente cuando es posible conseguir las versiones genéricas de los medicamentos populares que las presiones del mercado pueden producir disminuciones en los precios. Sin la competencia de los genéricos, los tratamientos estarían fuera del alcance para la mayoría de las personas VIH positivas en los países en desarrollo. Sin embargo, el poder de competencia de los genéricos dentro de los Estados Unidos y otros países desarrollados está limitado por las leyes sobre patentes. Las leyes sobre patentes crean incentivos para que las personas o las compañías creen un volumen estable de nuevos y mejores productos. Bajo los acuerdos comerciales actuales, los propietarios de patentes obtienen los derechos exclusivos de vender su nueva invención durante un período de 20 años (con la excepción de ciertas emergencias relacionadas con el cuidado de la salud).

Sin embargo, los medicamentos casi nunca obtienen la protección total durante los 20 años de la patente debido al largo período de tiempo que transcurre entre la consecución de la patente y la llegada al mercado del producto. Si se toma 10 años para que un medicamento llegue al mercado, entonces solamente le quedarían 10 años de protección. A los medicamentos se les permite recuperar un año adicional de protección de patente por cada dos años que se demore el producto en el proceso de aprobación por parte de la FDA, hasta un máximo de 10 años de extensión de protección de la patente. Pero no se les permite más de 14 años de mercadeo exclusivo una vez que haya sido aprobado por la FDA. Por supuesto, existen maneras en que las compañías evaden estas regulaciones, tales como cuando hacen pequeños cambios al medicamento y luego los clasifican como "nuevos productos" una vez que la patente haya expirado.

Algunos piensan que la protección de patentes podría estar funcionando demasiado bien para los medicamentos recetados, si se observa los altos precios de pharma y su nivel de utilidades en comparación con las otras industrias. Por consiguiente, la amenaza de reducir la protección a las patentes, o quizás eliminar los 5 años de extensión, podría merecer una discusión más amplia. Pero cambiar la ley sobre patentes sería muy difícil, ya que esta ley básicamente se aplica a todo tipo de inventos y no solo a los medicamentos. Los mecanismos de protección de patentes de los medicamentos se han tardado décadas en funcionar adecuadamente, y hay fuertes intereses de mantener las reglas consistentes de un país a otro. Quienes elaboran las políticas son conscientes de que las patentes de más corta duración, las cuales podrían ayudar a promover la competencia genérica, también podrían resultar en precios más altos -- más bien que más bajos -- en los medicamentos de marca durante la vida útil de la patente.


Otros métodos de investigación de medicamentos

Se han propuesto otros métodos de investigación y producción con el propósito de bajar los costos de desarrollar nuevos medicamentos. Se podría intentar poner el desarrollo de medicamentos dentro de un entorno público o de empresas sin ánimo de lucro. Aunque esto suena lógico debido a que los medicamentos son productos esenciales para la salud, podría no ser muy práctico. En este momento se están llevando a cabo algunos esfuerzos "pioneros" en este sentido,

Los grandes interrogantes son: ¿Quién va a hacer el trabajo? ¿Quién va a financiarlo? ¿Quién posee la infraestructura y la experiencia? ¿Cómo se van a patrocinar los nuevos descubrimientos dentro de un entorno público? En este momento no existen respuestas claras diferentes a la industria farmacéutica tradicional. Ni el gobierno ni nadie fuera de pharma tienen la infraestructura para el desarrollo y la fabricación a gran escala de medicamentos. El gobierno financia una buena cantidad de investigaciones básicas, pero se involucra muy poco en el proceso de "desarrollo de medicamentos".

Aunque algunos pueden señalar al Brasil como una reciente excepción con su producción de medicamentos contra el VIH, cuando más, este país se ha limitado a llevar a cabo las funciones de una compañía de medicamentos genéricos. No ha creado, desarrollado o probado ninguno de los medicamentos que ahora fabrica. Aun en el caso de que la sociedad se estuviera moviendo en esa dirección, se tardarían décadas para crear procesos en el sector público que estuvieran en capacidad de competir con la industria.


Acciones para eliminar la protección de patentes

El embargo público de medicamentos con precios injustamente altos es un método que se ha estado investigando como "caso de prueba" durante algún tiempo. Este embargo es teóricamente posible bajo la ley denominada Bayh-Dole Act. Recientemente, el aumento del 400% en el precio del ritonavir de Abbott creó un caso de prueba que en este momento se está abriendo paso a través del proceso judicial. El razonamiento es que si los fondos del gobierno son utilizados para crear un medicamento, entonces el gobierno tiene el derecho de embargar el producto en el evento de que tenga un precio injusto o que la falla en fabricar el producto esté afectando el acceso a un medicamento necesario.

Lo que aún permanece sin definir es cuánto envolvimiento por parte del gobierno es necesario en el historial de un medicamento para hacer que su embargo sea legal. Un gran porcentaje de nuevos medicamentos tendrán alguna forma de financiación por parte del gobierno en su historial, simplemente debido a que los NIH financian investigaciones básicas que conducen a nuevos medicamentos y curaciones. En la solicitud de la patente normalmente se incluyen estas financiaciones, pero esto no prueba que el gobierno posea o tenga el derecho a la patente o el producto. Otro factor incierto es hasta qué punto las acciones de la compañía están afectando el acceso al medicamento. En el caso de los precios del ritonavir, también hay esfuerzos de evaluar en la corte si las acciones de la compañía han afectado a los pacientes o a la competencia del medicamento. Todos estos asuntos permanecen sin resolverse por el momento.

Sin embargo, la amenaza de llevar a cabo tal acción -- de manera exitosa o no -- hará que las compañías piensen muy bien qué es lo que van a hacer en el futuro.


En conclusión: ¿Será que algo funciona?

Hasta la fecha, todos estos métodos parecen conllevar tanto retos como oportunidades. La mayoría carece del apoyo necesario para mantenerse frente al contraataque de la industria. Pero esto no quiere decir que la tarea de reducir los precios es imposible. Además, debemos recordar siempre que los precios de los medicamentos no son la única causa de la crisis que afecta al cuidado de la salud.

Los directivos de pharma deben mantener el equilibrio entre muchos intereses en conflicto: las personas quieren mejores terapias tan rápida y económicamente como sea posible; los accionistas quieren ver grandes dividendos; las instituciones que invierten las pensiones de los empleados en acciones de la industria farmacéutica quieren ver que sus fondos crezcan; los reguladores quieren información y productos de la más alta calidad; los investigadores buscan inversiones en las áreas en las que se especializan y que son de su interés, y una serie de personas común y corrientes que trabajan para estas compañías y que tienen familias, necesidades y vidas propias, quieren sentirse satisfechas con lo que están haciendo. Es demasiado fácil e injusto ver a las compañías y a sus ejecutivos y empleados, simplemente como monstruos de la codicia. Pero sin duda hay personas que deben encarar ciertos cargos.

No se puede permitir que las grandes utilidades se generen negando el acceso a los medicamentos de las personas, discapacitando su seguridad financiera o socavando al sistema de salud. No se debe gastar más dinero en mercadeo que en investigación. Los medicamentos popularmente llamados "yo también" (me too) que existen en sus portafolios no deben hacer contrapeso a los adelantos contra la enfermedad.

El meollo del problema es que pharma ha sido más motivada y moldeada por Wall Street que por el Juramento Hipocrático. Las personas en esta industria necesitan una mayor seriedad ante la crisis de los precios de los medicamentos, desde los principales ejecutivos e investigadores clínicos a los que manejan las relaciones con la comunidad y los que dirigen el mercadeo. El sistema está averiado y debe repararse. Nadie puede arreglarlo más rápidamente que quienes dirigen estas compañías.

A medida que los precios se han ido a las nubes, el número de nuevos medicamentos y dispositivos enviados a la FDA para aprobación de hecho han disminuido. En los últimos años la industria se ha consolidado ya que unas cuantas grandes compañías han comprado cada vez un número mayor de las pequeñas. Sin embargo, estas adquisiciones parecen haber hecho más por aplastar a la competencia que por desarrollar más y mejores productos. ¿Cómo se sirve al público de esta manera?

Pharma debe repensar y reestructurar su modelo de negocios. Si de veras ellos piensan que no pueden vender medicamentos por un precio sustancialmente más económico, sin afectar sus programas de investigación y desarrollo, deberán preguntarse, "¿Qué podemos recortar? ¿Qué debemos cambiar?". Simultáneamente, el gobierno debe pensar su relación demasiado cómoda con la industria. A continuación planteamos algunas sugerencias para el gobierno y la industria.


Que se cambie la ley que permite la publicidad directa al consumidor por parte de las compañías fabricantes de medicamentos,

con lo que se liberarían billones de dólares dentro de los próximos 5 años para permitir precios más bajos en los medicamentos, sin tener que sacrificar ni un centavo de la investigación y el desarrollo. Grandes cantidades de dinero corporativo en este momento se invierte en la publicidad directa. Esto estaba prohibido hasta bien entrados los años 90, cuando el Congreso "obsequió" este derecho a la industria.

Aunque algunas encuestas sugieren que los médicos y sus pacientes se benefician de la publicidad, éstas son simplemente encuestas de opinión. No hay evidencias de que las personas reciban un beneficio médico por tales publicidades. Las prohibiciones continuadas de este tipo de publicidades en otros países desarrollados no parece hacerle daño a nadie.


Gastos en publicidad directa al consumidor de pharma

  • 1997: $908 millones

  • 1998: $1.3 billones

  • 1999: $1.8 billones

  • 2000: $1.9 billones (enero-sept)

  • 2005: se estiman en $7.5 billones

Más aún, no hay evidencias de que las ventas adicionales que generan se hayan traducido en grandes inversiones en investigación. Sin embargo, pareciera que los precios de los medicamentos han aumentado al tiempo con la mayor publicidad. A nivel mundial, menos medicamentos y dispositivos están siendo enviados cada año a las agencias reguladoras, lo que implica que los mayores precios y publicidades no se han traducido en nuevos medicamentos.


Que se fijen límites al cabildeo.

Pharma gasta más dinero en cabildeo ante el Congreso, la Rama Ejecutiva, los partidos políticos y los gobiernos estatales que cualquier otra industria. También puede gastar más dinero en cabildeo que en investigación y desarrollo. (Debido a las complejas prácticas contables, es difícil determinar qué es lo que gastan en cualquier cosa.) La necesidad de disminuir los gastos en esta área no requiere de más explicaciones.


Que se retire cualquier prohibición que evite que los pagadores gubernamentales, tales como Medicare, puedan negociar directamente con pharma.

Aunque algunos de los compradores oficiales ya negocian el precio de los medicamentos, una provisión clave del nuevo beneficio de medicamentos de Medicare consiste en una prohibición de que se negocien los precios con los fabricantes. Esto no tiene ningún sentido en un país, y bajo una Administración, que alega que cree en las fuerzas libres del mercado. La capacidad de negociar precios es tal vez la herramienta más fundamental en una economía de libre comercio. Los precios de los medicamentos son negociados con la industria en casi todos los demás países industrializados.


Que se utilice el "púlpito de poder" de la presidencia para animar a la reducción de precios.

En la actualidad pharma gasta cientos de millones de dólares para ganar el favor de la Casa Blanca, y parece obtener lo que paga. El presidente ha dicho muy claramente que nunca va a considerar un control de precios. ¿Entonces, cuál es la solución? Dejar que la Casa Blanca haga uso de sus relaciones amistosas y le diga a la industria lo que se requiere para el bienestar de la gente y el país en esta época de dificultades económicas. Pharma no puede "llevarse sus negocios para otro lado" porque ningún otro lugar del mundo desea pagar los altos precios que se han vuelto rutinarios aquí.


Que se deje que las juntas directivas de las principales empresas farmacéuticas reestructuren sus paquetes de compensación para los ejecutivos.

Esto premiaría a las estrategias de precios competitivos y al mejor desarrollo de productos, más bien que a las ganancias a corto plazo. Los precios competitivos y los mejores productos son tal vez la mejor manera de aumentar las ventas y la participación en el mercado.


Comentarios finales

Por más razonables y evidentes que puedan parecer estas estrategias, ninguna sería algo que pharma haría por su propia cuenta. Sin embargo, hay cosas que pueden lograrse con presión por parte del público o del gobierno. Si la industria aborrece tales métodos, está bien -- dejémoslos que reduzcan sus precios de cualquier otra manera. La única opción que no puede ser tolerada por más tiempo es que las cosas continúen como están. Al fin de cuentas, esto los afectará con la misma intensidad que en este momento está afectando a las personas que tanto necesitan estos medicamentos. Ahora es el momento de que sean al menos tan responsables ante sus clientes y el país como lo han sido ante sus accionistas.



  
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Este artículo era proporcionada por Project Inform. Es parte de la publicación Project Inform Perspective.
 
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