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Lo Que Viene en Terapias Contra el VIH: Inhibidores de la Integrasa

Julio de 2004

Los medicamentos actuales contra el VIH actúan en tres etapas distintas del ciclo vital del VIH. Los inhibidores de entrada como el enfuvirtide, evitan que el VIH entre a las células. Los inhibidores de la transcriptasa inversa -- como el AZT, el tenofovir y el efavirenz -- previenen que el VIH cambie su estructura genética. Los inhibidores de la proteasa, como el atazanavir y el Kaletra, aseguran que las recién formadas partículas virales no se ensamblen a los virus infecciosos. (Para un listado de estos medicamentos y sus clases, ver la Cuadro de identificación de medicamentos.)

Después de muchos años de investigaciones, se está llegando a los medicamentos que bloquean otra etapa del ciclo vital del virus. A estos se les llama inhibidores de la integrasa. Este artículo describe tanto los retos como las promesas del desarrollo de los inhibidores de la integrasa.


¿Qué son los inhibidores de la integrasa?

La integración viral ocurre cuando el recién elaborado material genético del virus (llamado ADN viral) entra en el núcleo de la célula y se inserta dentro del material genético de la misma (ADN). Una vez que se completa esta integración, la célula comienza a operar bajo las instrucciones genéticas del virus en vez de las de la célula misma, lo que hace que la célula se convierta en una especie de fábrica del VIH. Los inhibidores de la integrasa buscan bloquear la enzima integrasa para evitar que se lleve a cabo el proceso de integración.

Bloquear la integrasa podría ofrecer mucho al tratamiento de la enfermedad del VIH. Puesto que actuaría en una etapa diferente del ciclo vital del virus que los medicamentos existentes, es muy probable que un inhibidor de la integrasa actúe contra virus que son resistentes a los medicamentos actuales. Además, la enzima integrasa, no se presenta naturalmente en el organismo, de manera que bloquearla podría causar algunos efectos secundarios comunes a los medicamentos actuales.

Es probable que también se desarrolle una resistencia a los inhibidores de la integrasa. Sin embargo, los investigadores esperan que los virus resistentes a los inhibidores de la integrasa tengan una menor capacidad de infectar a otras células y fabricar otros virus. Tales esperanzas han mantenido viva la investigación sobre los inhibidores de la integrasa a pesar de los retos que presenta su desarrollo.


Identificación y desarrollo de los inhibidores de la integrasa

Los químicos farmacéuticos deben pasar por millones de compuestos potenciales en la búsqueda de medicamentos que puedan actuar contra el VIH. Con el fin de hacer menos extensa la búsqueda, deben crear una serie de pruebas que determinen cuáles candidatos es más probable que actúen. Crear pruebas que simulen exactamente a la enzima integrasa ha sido uno de los retos más grandes. Sin embargo, varios investigadores privados y gubernamentales han ahora desarrollado pruebas para la integrasa, y dos candidatos a inhibidores de la integrasa han pasado a pruebas en humanos durante los últimos dos años.

El primero, el L-870,810 de Merck, fue el último en ser reportado en la primavera del 2003. Funcionó bien en los tubos de ensayo y en los estudios sobre animales. Tanto en las pruebas en tubos de ensayo como con monos, la resistencia al L-870,810 fue lenta en presentarse y cuando lo hizo, el virus resistente resultó severamente discapacitado en su habilidad para reproducirse. Las prueba iniciales en voluntarios VIH negativos encontraron que el medicamento era bien tolerado. Un estudio de fase II fue planificado para el 2003. Sin embargo, Merck ha venido siendo objeto de una extensa reestructuración y su investigación sobre el VIH ha sido retrasada considerablemente durante el último año. Hace poco afirmaron que todavía estaban interesados en la investigación de la integrasa y esperamos saber más al respecto el próximo año.

El segundo candidato a inhibidor de la integrasa, el S-1360, es una aventura conjunta entre Shionogi Pharmaceuticals y GlaxoSmithKline. El S-1360 demostró actuar contra el VIH en tubos de ensayo y ser seguro en animales. En los estudios de fase I, los voluntarios mantuvieron niveles adecuados de S-1360 en la sangre. Esto era una inquietud antes de que comenzara el estudio, debido a que el medicamento se une fácilmente a las proteínas en la sangre, lo que impide que mucho entre a la células donde se necesita que vaya. Los efectos secundarios fueron mínimos en el estudio y el desarrollo del medicamento prosiguió.

Un estudio de fase II del S-1360 se llevó a cabo a comienzos del 2003 en personas VIH positivas. Desafortunadamente, el S-1360 no redujo los suficiente los niveles del VIH como para continuar su desarrollo. Sin embargo, las compañías tenían un candidato de reserva, al que se le llama actualmente RSC 1838. Este compuesto es similar al S-1360 en su estructura y funcionamiento. El RSC 1838 no ha entrado todavía a la fase de estudios en humanos y hay pocos detalles disponibles acerca de las pruebas en tubos de ensayo y en animales.

Aunque ha tomado más tiempo para que los inhibidores de la integrasa lleguen a los estudios en humanos que las otras clases actuales de medicamentos, la falla y/o la demora de estos dos primeros no es motivo para concluir que lo mismo va a ocurrir al resto de medicamentos de esta clase. Las personas que viven con el VIH solo pueden beneficiarse de poder contar con más opciones en el tratamiento de la enfermedad, y el activismo sobre tratamientos está determinado a que muchos otros medicamentos lleguen al mercado.


El futuro de los inhibidores de la integrasa

Los estudios en los tubos de ensayo de más de una docena de candidatos a inhibidores de la integrasa han aparecido en varios artículos de las revistas científicas durante los últimos dos años. Casi todo el trabajo de los científicos académicos en los Estados Unidos y Europa. Aunque es demasiado pronto para saber cuáles habrán de desarrollarse, es imperativo que los activistas colaboren con los investigadores para ayudarles a superar los obstáculos en el desarrollo de los medicamentos.

Varios de los medicamentos aprobados para el VIH se originaron en investigaciones en las universidades. Medicamentos como el enfuvirtide y el tenofovir nunca hubieran llegado a desarrollarse sin la asistencia de los activistas comunitarios. Ayudar a añadir los inhibidores de la integrasa a al lista de medicamentos es meramente un reto más, y estamos preparado para enfrentar esta tarea.


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