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Las vacunas terapéuticas
Un arma poderosa en la batalla contra el VIH: su sistema inmunológico

Marzo de 2002

El principal objetivo de las vacunas contra el VIH es enseñarle al sistema inmunológico a encontrar nuevas y tal vez mejores formas de ganar la batalla contra el virus. Existen diferentes tipos de respuestas inmunológicas: aquellas con las que nacimos (inmunidad innata) y aquellas que "aprendemos" (inmunidad adquirida). Las vacunas contra el VIH exploran el lado "aprendido" (adquirido) del sistema inmunológico por medio del envío de información a las células en diferentes formas con el objetivo de reforzar su aprendizaje y convertirlas en soldados más efectivos.


Un poco de historia

La primera línea de defensa contra casi cualquier enfermedad nueva son nuestras respuestas inmunológicas innatas. Estas incluyen las llamadas células dendríticas (DC por su sigla en inglés) y las células asesinas naturales (NK por su sigla en inglés). Estas células exploran el cuerpo buscando "cuerpos extraños" y deshaciéndose de ellos. Son algo así como una patrulla de vigilantes que busca actividades sospechosas pero sin sospechar de nadie en particular.

Nuestro sistema inmunológico aprendido o adquirido tarda más en responder, pero se limita a hacer su actividad y puede responder efectivamente una vez que ha aprendido una nueva tarea. En este grupo se encuentran las células especializadas CD4+ T, CD8+ T y las células B. Contraria a la respuesta del sistema inmunológico innato, estas células especializadas se cruzan con un grupo de asesinos (tales como el virus de la gripe, una infección por hongos, etc) sin mostrar ninguna reacción pues están buscando un individuo específico (como por ejemplo el VIH). Si su misión es atacar a las células del VIH, buscarán y destruirán cualquier célula infectada con el VIH; o si su misión es atacar anticuerpos del VIH, buscarán en donde haya VIH flotando en la sangre.

Las células especializadas contra el VIH aprenden por medio de la observación. Otras células inmunológicas muestran pedazos de células CD4+ y partículas del VIH que han encontrado en su inspección del sistema inmunológico. Cuando una de estas otras células encuentra una CD4+ que puede aprender acerca del VIH (una célula virgen), la CD4+ se comunica con otras células y les da instrucciones de cómo responder. Dependiendo de cómo se presente el VIH a la célula, ésta enviará diferentes mensajes químicos para desencadenar una respuesta.

Uno de los tipos de respuesta es la de los anticuerpos (también denominada respuesta humoral) que es generada por las células B. Generalmente éstas atacan al virus que flota libremente en el cuerpo (fuera de las células). Otro tipo de respuesta es la respuesta celular ejecutada por las CD8+. Estas destruyen las células infectadas con el VIH (elimina el virus que está dentro de la célula). Aunque las dos respuestas han demostrado ser importantes en el control de la multiplicación del VIH, algunos científicos discuten sobre cuál es la más importante. ¿Es realmente una más importante que la otra?


Cómo funcionan las vacunas

El proceso entre el reconocimiento de un nuevo cuerpo extraño (por ejemplo un antígeno, VIH) y la reacción toma algo de tiempo. Si la forma en que la partícula del VIH fue presentada al CD4+ es incorrecta, todo el proceso de la presentación del antígeno, el reconocimiento y la reacción podrían ser debilitados y por consiguiente ineficaces. Una vez que las células líderes del sistema inmunológico aprenden a responder efectiva y severamente, emplean toda su fuerza contra el cuerpo extraño para contenerlo, controlarlo y eliminarlo por completo. Las vacunas enseñan a las células este tipo de respuesta.


Vacuna Preventiva

El objetivo de las vacunas preventivas del VIH es darle a las personas que no han contraído el virus, una serie de respuestas con memoria específica que actúen efectivamente en el control del VIH en caso de que el virus entre a su cuerpo. Aunque sería ideal que la vacuna previniera la instalación del VIH, muy rara vez cumple su objetivo. Pero en cambio éstas preparan al sistema inmunológico para que actúe rápidamente y evite que la infección se convierta en algo grave o peligroso. Aún se desconoce si algún día habrá una vacuna efectiva que bloquee la instalación de la infección por VIH, o que por lo menos altere el curso de la enfermedad por VIH. En el presente no existe ninguna vacuna preventiva contra el VIH que sea efectiva. Pero si algún día se llegara a descubrir una vacuna que demuestre algún beneficio, es posible que tenga que ser combinada con prácticas de prevención del VIH tales como el sexo seguro.


Vacuna Terapéutica

El principal objetivo de las vacunas terapéuticas es educar al sistema inmunológico para que pueda responder potente y efectivamente contra el virus. Aún se desconoce si es posible enseñar al sistema inmunológico a combatir el VIH. Algunos científicos creen que si la producción continua de VIH no provoca una reacción inmunológica lo suficientemente fuerte para controlar la infección, es probable que tampoco ninguna vacuna pueda lograrlo. Aún así, los investigadores siguen explorando estrategias para mejorar la presentación del VIH, y el reconocimiento y la reacción del sistema inmunológico. La vacuna terapéutica es solamente un área de investigación destinada a este propósito -- también existen la terapia genética, la terapia celular, las teorías de la interrupción estructurada del tratamiento, la terapia pasiva inmunológica y la terapia de citoquinas. En el presente no existen vacunas terapéuticas que demuestren efectividad contra el VIH.


Por qué se debe considerar el uso de vacunas terapéuticas

Muchas de las vacunas contra el VIH ya han sido probadas en personas con VIH sin resultados importantes. En estudios llevados a cabo por el AIDS Clinical Trials Group se compararon varias vacunas terapéuticas, incluyendo productos desarrollados por Genentech, Chiron Corporation y MircoGenSys, entre otros. Estos estudios demostraron que algunos productos son más efectivos que otros en la activación de respuestas inmunológicas, pero es absolutamente incierto si dichas respuestas tuvieron algún efecto en el control de la multiplicación del VIH.

A principios de los noventa, Genentech realizó un estudio extenso sobre su vacuna terapéutica rgp160. Los resultados sugieren que la vacuna no tuvo ninguna influencia en la progresión de la enfermedad y que hubo indicios de que los resultados de las personas que recibieron el placebo fueron mejores que aquellos que recibieron la vacuna. Genentech canceló el estudio y cualquier otro esfuerzo en esta área. (Nota: esta vacuna posteriormente fue vendida a VaxGen quienes la modificaron y la están estudiando como una vacuna preventiva llamada AIDSVax).

Los resultados de un estudio realizado sobre la vacuna desarrollada por la Immune Response Corporation (IRC), el HIV-1 Immunogen (también conocido como Remune) sugirieron que el producto fue muy poco o nada efectivo en la alteración del recuento de células CD4+ o de carga viral. Desafortunadamente el estudio no fue lo suficientemente extenso como para detectar diferencias en el progreso del VIH en aquellos individuos que recibieron la vacuna comparados con aquellos que recibieron el placebo. La corporación Pfizer siendo el inversionista principal en IRC abandonó los esfuerzos futuros para el desarrollo de este producto.

Muchas de las vacunas terapéuticas han probado que pueden provocar respuestas de anticuerpos, y que algunas otras pueden inducir respuestas celulares específicas en estudios con animales, con humanos y en tubos de ensayo. Los resultados de investigaciones llevadas a cabo y en curso destacan a menudo los resultados de estudios anteriores que destacan la inmunogenicidad del producto. La inmunogenicidad es el grado en el cual la vacuna induce respuestas inmunológicas. Se desconoce si estas respuestas tienen algún impacto en la enfermedad. Tanto la vacuna de Genentech como la de IRC lograron inducir respuestas inmunológicas mínimas pero ninguna demostró tener un beneficio palpable para aquellos que viven con el virus del VIH. No se sabe si un incremento en la intensidad o la duración de las respuestas puedan lograr alguna diferencia. Los estudios actuales pronto podrán ofrecer respuestas a estas preguntas a medida que las nuevas vacunas (como la producida por Merck) produzcan respuestas más intensas y de mayor duración que las vacunas precursoras.

Algunas vacunas han demostrado ser efectivas en la prevención de infecciones en estudios que utilizan animales incluyendo la vacuna de Genentech mencionada anteriormente. La nueva vacuna de ADN producida por Merck no previno las infecciones pero aparentemente alteró el curso de la enfermedad en animales que fueron posteriormente infectados con un agresivo virus animal. Otras vacunaciones anteriores no evitaron que los animales desarrollaran la enfermedad pero aparentemente desaceleró el progreso de la enfermedad. Otras vacunas han tenido resultados similares en estudios con animales. Los seres humanos no reaccionan de la misma forma a las vacunas que los animales. Aunque los resultados de estudios con animales pueden significar ser un estímulo para los fabricantes de la vacuna en el desarrollo de estudios con humanos, es muy poco lo que nos pueden decir sobre cómo funcionará (o no) el producto en humanos. Además, no todos los modelos animales son iguales -- se presume que los resultados pueden dar mejor o peor información (sobre lo que sería la experiencia en humanos) dependiendo de los tipos de animales utilizados en un estudio. Así también, la clase de virus usado para infectar a los animales también podría ayudar a entender cómo la información se puede interpretar en estudios con humanos.

Un aspecto del entusiasmo generado por los resultados de los estudios con animales para la vacuna de ADN de la Merck podría tener relación con el tipo de animal utilizado en los estudios. Los animales utilizados en el estudio desarrollan un caso severo de SIDA después de la infección. Algo favorable fue el hecho de que este producto desaceleró el progreso de la enfermedad. Los animales utilizados en otros estudios no desarrollaron el SIDA después de ser infectados con el VIH, y es por esto que algunos investigadores se encuentran menos entusiasmados con los resultados de los estudios en los cuales la infección es bloqueada por los modelos. Un dato interesante en los estudios de Merck es la compilación de nueva información que indica que cuando la vacuna se usa en combinación con el auxiliar apropiado (un impulsador) produce las respuestas inmunológicas más fuertes que se hayan visto en una vacuna. Aún así, los investigadores no están dispuestos a predecir que el producto prevendrá la infección ni que podrá ayudar a aquellos que ya tienen el virus.

La forma en que los investigadores han presentado los resultados de un estudio con vacunas terapéuticas puede prestarse a confusiones sin que esto sea intencional o premeditado. La única forma real de reportar los hallazgos iniciales de estudios pequeños con vacunas es discutir la inmunogenicidad del producto y cualquier duda sobre su seguridad. En general cuando se dice que una vacuna o una estrategia de tratamiento estimula el sistema inmunológico contra el VIH (ya sea celular o por anticuerpos), es importante recordar que se desconoce totalmente si se trata de inmunidad funcional, o a qué nivel este tipo de inmunidad arroja un dato clínico importante.

Al momento de analizar los resultados de un estudio con humanos para la vacuna del VIH, se debe considerar:

  • Si el estudio fue controlado (algunas personas recibieron la vacuna y otros el placebo). Este hecho le ayudará a establecer si cualquier incremento en el recuento de CD4+ o cualquier disminución en los niveles del VIH tienen algún vínculo con la vacuna, o simplemente con el uso de una terapia contra el VIH. Si el estudio no fue controlado es prácticamente imposible establecer otros factores que podrían estar influenciando los resultados.

  • Si el reporte incluyó información sobre respuestas inmunológicas específicas al VIH así como datos sobre la carga viral. Aquí también es importante que el estudio haya sido controlado ya que de lo contrario no es posible atribuir a la vacuna cualquier disminución en la carga viral. Es posible que la vacuna sea inmunogénica (inducción de respuestas inmunológicas específicas al VIH) mientras que las terapias contra el VIH pueden ser el factor que controla la replicación de la infección.


Discusión

Las vacunas contra el VIH son experimentales. Ninguna ha demostrado efectividad en la prevención de la infección o la progresión de la enfermedad en seres humanos. Vacunas como la de ADN de Merck o la de VIH de Glaxo/Smith/Kline han ganado la atención de investigadores y activistas. El entusiasmo proviene de el hecho de que dichas vacunas pronto serán probadas en seres humanos, y la investigación preliminar sugiere que pueden ofrecer resultados diferentes o novedosos comparados con otros anteriores. Se desconoce por completo si estos productos son efectivos.

Pero en general, se cree que las vacunas del VIH son seguras. Muy posiblemente las vacunas serán administradas periódicamente (una vez al mes) y los efectos secundarios talvez serán dolor, enrojecimiento y/o hinchazón en el área de aplicación y tal vez fiebre, fatiga y/o dolor y entumecimiento de las articulaciones – tal como puede suceder con cualquier otro tipo de vacuna. En algunos estudios sobre vacunas contra el VIH se han reportado reacciones más serias y en algunos pocos casos se han visto inclusive ulceraciones en el área de aplicación. Es muy posible que las personas con enfermedades autoinmunes (como el lupus o la artritis) sean excluidas de los estudios iniciales ya que la estimulación del sistema inmunológico por medio de la vacunación puede empeorar la progresión del VIH. Los resultados de estudios anteriores no incluyen esto como una preocupación, aunque es posible.

Al principio las nuevas vacunas terapéuticas del VIH se investigarán junto con la terapia contra el VIH. Algunos modelos de estudio incluyen el uso de la vacuna terapéutica o el placebo en la interrupción estructurada de las terapias contra el VIH. Se espera que las respuestas inmunológicas específicas al VIH inducidas por la vacuna, detendrán la replicación de VIH después de la suspensión del tratamiento por más tiempo que en aquellas personas que no hayan recibido la vacuna. Si usted está interesado en participar en un estudio como este es importante entender los riesgos potenciales de la interrupción estructurada del tratamiento.

Cuando el VIH sufre mutaciones y se vuelve resistente a los efectos de las drogas se llama resistencia a la droga contra el VIH. Cuando sufre mutaciones y se vuelve resistente a los efectos del sistema inmunológico se llama escape inmunológico. Por lo menos un estudio anterior sugiere que el virus puede mutar ante la respuesta del sistema inmunológico. En teoría es posible que el VIH cree resistencia a respuestas inmunológicas nuevas, funcionales y potentes. No se sabe qué tan problemático sea esto para las vacunas terapéuticas y preventivas.

Finalmente, el potencial de las vacunas contra el VIH es inmenso. A pesar de los años de investigación este campo de estudio todavía esta en su infancia. Muchos otros estudios han creado una base sólida para nuevos adelantos recientes, y los investigadores, activistas y las personas que viven con el VIH también esperan con ansiedad los resultados de nuevos estudios.


Resumen

  • No existen en este momento vacunas terapéuticas o preventivas contra el VIH.

  • La investigación de las vacunas terapéuticas está en sus primeros pasos.

  • Muchos estudios han arrojado información desalentadora.

  • No se sabe si la capacidad de una vacuna para inducir respuestas inmunológicas específicas al VIH nos pueda decir si la vacuna es efectiva en el tratamiento o prevención del VIH.

  • Nuevas vacunas, incluyendo la de ADN producida por Merck han generado gran interés en activistas, investigadores y personas que viven con VIH. Pero solamente los resultados de estudios con seres humanos nos dirán con certeza si el entusiasmo es garantizado. Ya se están haciendo estudios iniciales.

  • Las vacunas contra el VIH investigadas hasta ahora han tenido efectos secundarios mínimos; básicamente dolor, enrojecimiento e inflamación en el sitio de aplicación y algunas veces fiebre, fatiga y entumecimiento de las coyunturas.

  • En estudios anteriores las vacunas terapéuticas se suministraban una vez al mes.

  • Es probable que muy pronto se requiera la terapia contra el VIH en los estudios de vacunas del VIH.



  
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Este artículo era proporcionada por Project Inform. Es parte de la publicación Project Inform Perspective.
 
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