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Voces Positivas
Algunas palabras sobre las experiencias de dos mujeres positivas

Marzo de 2005


SylviaConoce a Sylvia

Sylvia es una mujer positiva que ha vivido con el VIH durante nueve años y medio. Ella empezó a tomar medicamentos en 1997. En 1999 Sylvia notó algunos cambios en su cuerpo como pérdida en la masa de grasa de sus muslos y acumulación anormal de grasa en el área de su estómago. También notó que sus senos se estaban agrandando. En ese momento ella estaba tomando 3TC (lamivudina, Epivir), y no sabía mucho acerca de la lipodistrofia hasta que comenzó a leer acerca del tema en Internet y a hablar con su médico.

En 1999, Sylvia ensayó a tomar Serostim. Sin embargo, debió suspenderla debido a dolores persistentes en las articulaciones. En 2000, decidió hacer una pausa de los medicamentos durante un año, pensando que esto le ayudaría a reversar los cambios en su cuerpo. Pero no fue así. Entonces, en agosto de 2001 volvió a tomar sus medicamentos. En 2002, estuvo muy deprimida y le ordenaron tomar Paxil, y también subió de peso. "llegué a pesar 175 libras. ¡Todo se me iba para la barriga y la gente creía que yo estaba embarazada!"

Sylvia decidió inscribirse con su prima en Weight Watchers. "Lo tomé como una manera de cambiar mi alimentación, y más como un estilo de vida que como una dieta. De veras trataba de evitar cosas como galletas, dulces, papas fritas y en general los alimentos fritos. Cuando decido comer cualquiera de estos alimentos, lo hago en cantidades muy pequeñas. Verdaderamente trato de vigilar lo que como, y bebo ocho vasos de agua al día."

En 2003, ella fue a Hawai con su marido y se puso su traje de baño. " ¡Estaba encantada! Me tenían sin cuidado mis piernas flacas."

¿Cuál es el Mayor Desafío?

"Acostumbrarme a mi cuerpo y a la manera cómo me veía. Mi marido y yo nos casamos en 1998 (casi un año antes de que empezaran los cambios en mi cuerpo). Me estaba engordando y esto me deprimió un poco. Tenía una pequeña joroba debajo de la nuca. Mi autoimagen no era muy buena. Me decía con frecuencia, 'ay, Dios mío' ".

"Pero la vida es muy corta para pensar todo el tiempo en mi cuerpo. Vigilo mi cuerpo pero no estoy obsesionada con él. En el verano, voy a usar shorts largos para que no se me vean mucho las piernas. En el invierno por lo general no uso faldas, pues de lo contrario, lo único que se vería serían mis piernas flacas."

Cuéntanos Acerca de tu Sistema de Apoyo.

"Mi marido no me critica, lo que me dice es: 'no me importa tu apariencia, para mi te ves bien; no es tu culpa, son los medicamentos'."

"Estuve en terapia y eso ayudó a mejorar mi autoestima. Empecé a gustarme a mí misma de nuevo. Ahora quiero vivir. Cuando mi mente está más positiva, me siento mejor."

"Aunque los medicamentos que tengo que tomar me hacen esto, tengo que hacerlo. Me encanta el sol y quiero disfrutar la vida. Soy yo quien importa y no los demás. Me recuerdo con frecuencia que quiero estar cerca de mi familia y ver a mis nietos. Creo en la oración. Me ha ayudado siempre. Me ha ayudado a tener una mejor actitud."

"Ver los cambios en mi cuerpo me ha hecho aceptar que tengo el VIH. Antes no aceptaba realmente que tuviera el VIH, hasta 2002, después de haber sido positiva durante algún tiempo. Yo sé que no se trata de una sentencia de muerte."

¿Qué Mensaje le Quieres Enviar a las Mujeres Positivas Que Leen Este Número?

"Que lo que cuenta es lo que llevamos por dentro y no cómo lucimos. Si estos medicamentos extienden nuestra calidad de vida y cambian nuestros cuerpos, eso está bien. Mi cuerpo es solo un vehículo. La terapia me ha ayudado, mi familia me ha ayudado y yo me he ayudado a mí misma. Estoy disfrutando la vida y aprovechando todo lo que nos ofrece -- esto es lo importante."


Conoce a Jennifer

JenniferJennifer ha sido VIH positiva desde hace 14 años. Hace solo dos años comenzó a tomar medicamentos, pues los había evitado por miedo a la lipodistrofia. Comenzó con nevirapina (Viramune) y AZT/3TC (Combivir). Después de los primeros tres meses de estar en los medicamentos, subió 15 libras. Notaba el exceso de peso por todos lados y se sentía abotagada la mayor parte del tiempo. Luego, después de nueve meses de tomar los medicamentos, notó que sus senos se estaban agrandando, su cara se estaba engordando, sus brazos se estaban enflaqueciendo y sus caderas achicando. Le pedimos a Jennifer que compartiera con nosotras su historia. ...

"En ese momento, pensé que necesitaba comenzar a hacer ejercicio. También pensé que quizás mis medicamentos estaban cambiando mi metabolismo y lo estaban volviendo cada vez más lento. Entonces, me inscribí en un gimnasio y comencé a hacer ejercicios de resistencia y 'cardio'. Pensé que si le añadía a mi cuerpo más músculo, esto podía ayudar a quemar la grasa y al menos conservar mi talla normal. Cuando empecé a hacer ejercicio noté una mayor definición muscular. Me sentía más fuerte y de mucho mejor humor; además, sentía más energía y que estaba jugando un papel importante en la conservación de mi salud. El ejercicio no ayudó mucho en cuanto a los cambios corporales, pero me ayudó a sentirme mucho mejor acerca de mí misma."

"Mantenía esa sensación permanente de llenura en la barriga y me faltaba el aliento. Sabía lo que estaba ocurriendo ya que soy educadora y consejera, y muchas de las mujeres con las que trabajo han experimentado la lipodistrofia."

"En esa época mi relación se estaba acabando -- me obsesionaba con el pensamiento de que se estaba acabando debido a los cambios en mi cuerpo. Solía pensar que ya no era lo suficientemente atractiva y que él no quería que lo vieran conmigo. Todo este asunto despertó una serie de problemas de autoestima para mí y estuve muy deprimida. Había dejado de tomar medicamentos durante tanto tiempo porque sentía verdadero pavor de lo que fuera a pasar con mi cuerpo. Había visto a tantas de mis clientes, con las jorobas en sus espaldas, ¡y creía que no era capaz de enfrentarlo!"

"Todos los días mis clientes hacían comentarios sobre mi apariencia, 'muchacha, te estás engordando'. Así es que tenía que lidiar con esto públicamente en mi oficina y además debía mantener una actitud profesional. Pero era muy difícil, un recordatorio constante."

"Mis compañeros de trabajo eran estupendos y me proporcionaban una gran cantidad de apoyo. Tengo un círculo de amigos íntimos que no son VIH positivos que me ofrecieron respaldo y motivación. Uno de ellos me dio muchísimo apoyo al ser honesto y decirme que había notado los cambios, pero de una manera sensible y amorosa."

"Yo creo que es importante hablar con otras mujeres que están pasando por esta situación. Yo siempre he luchado con mi imagen corporal, y esto lo hizo peor; me sentía monstruosa; siempre estoy mirándome al espejo y explorando mi cuerpo."

"Estar en forma físicamente ayuda a sentirse mejor. Cuando estaba haciendo ejercicio regularmente, sentía más energía y una mucho mayor autoestima. Puede que no altere la situación de los cambios corporales, pero al menos me hace sentir mejor. Algunas cosas no pueden cambiarse. ¡Unas cosas por otras! Acabo de recibir ayer los mejores resultados de laboratorio. ¡Los beneficios de tomar los medicamentos se están empezando a notar de verdad para mí!"


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Este artículo era proporcionada por Project Inform. Es parte de la publicación WISE Words.
 
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