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El VIH y la Edad Madura

Julio de 2002



A medida que envejecemos nuestro cuerpo va experimentando una serie de cambios. Algunos están relacionados con la genética—como por ejemplo, si nuestro padre o nuestro abuelo tuvieron enfermedad cardiovascular, entonces estamos más propensas a desarrollar dicha enfermedad. Otros cambios vienen naturalmente y son el resultado normal del simple hecho de que nuestro organismo está envejeciendo y disminuyendo su ritmo de funcionamiento. Además, con la edad tenemos un mayor riesgo de desarrollar una variedad de problemas de salud, como la diabetes.

Algunos de los cambios de salud que experimentamos el envejecer son similares a ciertos síntomas de la infección del VIH. Aunque este proceso de envejecimiento varía para cada persona, no es raro tener fatiga, deterioro en las funciones inmunológicas, problemas de la piel y problemas nutricionales. Algunos efectos colaterales del VIH, como la pérdida de grasa en la cara y los brazos, también pueden ocurrir en forma natural en algunas personas a medida que su edad avanza. Para una persona que está envejeciendo siendo seropositiva se hace más difícil encontrar la causa a estos problemas o un tratamiento que resulte eficaz.

Para las mujeres seropositivas mayores de 50 años existe una series de dudas e inquietudes específicas. Bien sea que usted es una mujer mayor de cincuenta años que ha sido diagnosticada recientemente o que ha vivido con la infección durante mucho tiempo, estos años pueden resultar un gran reto para usted.


¿Qué muestran las investigaciones?

Muy poco se ha investigado sobre el VIH y la edad madura; sin embargo, existen algunas respuestas. En este momento se está llevando a cabo un estudio a gran escala para evaluar la correlación entre el VIH, la respuesta inmunológica y el proceso de envejecimiento, y es muy probable que en los próximos años haya una mayor cantidad de información disponible. Aún menos información existe sobre las mujeres maduras que viven con el VIH. Esto también está comenzando a cambiar a medida que los estudios empiezan a reportar sus resultados.

Algunos datos sugieren que tanto las personas mayores como las más jóvenes responden de igual forma a los medicamentos contra el VIH y experimentan efectos secundarios o riesgos similares de progreso de la enfermedad. Sin embargo, también sugieren que las personas mayores tienen menos probabilidades de experimentar aumentos significativos en los recuentos de células CD4+ debido a la terapia. Con respecto a las mujeres, los asuntos relacionados con la menopausia o si deben o no tomar una terapia de reemplazo hormonal (HRT, por sus siglas en inglés) aún no han sido bien estudiados.

Un estudio sugiere que las mujeres mayores de 40 años tienen un mayor riesgo de desarrollar cambios en su composición corporal, lo que se llama lipodistrofia. Se desconoce si esto se debe a la edad, al sexo o a una combinación de los dos.

Otro estudio observó a un grupo de mujeres mayores de 40 años pre y posmenopáusicas, de las cuales 19 eran seropositivas y 21 seronegativas. El objetivo de este estudio era determinar con qué frecuencia se presentaba la pérdida de densidad mineral en los huesos de las mujeres seropositivas en las diferentes etapas de la menopausia. Se midió la densidad ósea en la parte inferior de la columna vertebral, la cadera y la totalidad del cuerpo utilizando un escáner Hologic DEXA. Este estudio concluyó que las mujeres con VIH que habían utilizado un inhibidor de proteasa tenían una densidad ósea reducida en comparación tanto a las mujeres seronegativas como a las mujeres seropositivas que nunca antes habían tomado un inhibidor de proteasa. Se han hecho varias observaciones con respecto a los problemas de los huesos asociados con el uso de varias terapias contra el VIH. No se sabe si estos problemas afectan más a las mujeres que a los hombres, pero es un hecho que aún las mujeres maduras que no tienen VIH corren un mayor riesgo de pérdida del mineral de los huesos. Esta información es especialmente importante para las mujeres maduras que tiene otros riesgos adicionales de pérdida ósea. Para obtener más información sobre la lipodistrofia y los problemas de los huesos asociados al VIH, llame a la línea telefónica gratuita de ayuda de Project Inform al 1-800-822-7422.

Hay ciertas informaciones contradictorias sobre la edad avanzada y el progreso del VIH. Un estudio encontró que tanto las personas mayores como las más jóvenes tenían tasas similares de disminución en la carga viral. Sin embargo, las personas mayores bajo terapias similares tenían respuestas más débiles en cuanto al aumento en el recuento de células CD4+. Otro estudio encontró que las personas que tenían más de 60 años en el momento ser diagnosticadas con el VIH, tenían una menor tasa de supervivencia que las personas que recibían el diagnóstico estando más jóvenes. Por último, otro estudio encontró que la edad madura puede estar asociada con una tasa más alta de progresión de la enfermedad. Este estudio observó que una persona madura con VIH tiene la probabilidad de progresar hacia el SIDA a una tasa más rápida que una persona más joven con un recuento similar de células CD4+. Sin embargo, la mayoría de estos estudios son a pequeña escala y muchos otros factores además de la edad podrían estar influyendo sobre estas observaciones.

Un dato positivo fue que un estudio retrospectivo que observó a 84 mujeres maduras con VIH encontró que las que estaban en terapia de reemplazo hormonal tenían una tasa de supervivencia más alta. Además, los investigadores encontraron tasas más bajas en la incidencia de displasia cervical (cambios anormales en las células asociadas a ciertas condiciones precancerosas) y de clamidia en las mujeres mayores en comparación a las más jóvenes.

La falta de investigación e información sobre el proceso de envejecimiento y el VIH pueden ser decepcionantes. Sin embargo, es importante que continuemos abogando por que haya más investigación, que incluya a las personas maduras con VIH, especialmente a las mujeres, ¡y que hagamos escuchar nuestra voz!

Muchos médicos podrían no mencionar el VIH/SIDA a sus pacientes mayores debido a que no creen que estén en riesgo o presumen que los síntomas están relacionados más bien con la edad. En consecuencia, muchas personas mayores son diagnosticadas en una etapa tardía de su infección, y otras tantas ya tienen un diagnóstico de SIDA la primera vez que escuchan hablar sobre su infección con el VIH. Es muy probable que las personas maduras sean diagnosticadas con el VIH cuando su carga viral ya es alta y su recuento de células CD4+ es bajo, lo que las hace más propensas a las infecciones oportunistas. Se podría requerir una terapia mucho más agresiva para poder mantener eficazmente el virus a niveles bajos.


Las mujeres que tienen un mayor riesgo de complicaciones con los huesos, sin importar cuál sea su estatus del VIH, son las mujeres blancas (caucásicas) o asiáticas, las que este tipo de problemas les vienen por herencia familiar, las que tienen una menopausia temprana y las que poseen una constitución corporal pequeña.

  
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Este artículo era proporcionada por Project Inform. Es parte de la publicación WISE Words.
 
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