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Cómo Disminuir el Riesgo de Contraer el HIV a Través del Uso de Drogas Inyectables

17 de septiembre de 2007

¿Cuál es el riesgo?

Está bien documentado que las personas que comparten jeringas corren el riesgo de infectarse con el VIH. Compartir jeringas permite el intercambio directo de la sangre de una persona a otra y es uno de los métodos más eficientes para transmitir una enfermedad de origen sanguíneo (como el VIH o la hepatitis) de una persona a otra.

Cuando una persona se inyecta en la vena, generalmente retractará el émbolo para asegurarse de que está dentro de la vena, y si lo está, entrará sangre en la jeringa. Parte de esta sangre puede permanecer en la jeringa cuando la misma es usada por otra persona.

Independientemente de su uso de drogas, un usuario de drogas inyectables que nunca comparte jeringas no contraerá el VIH. Es el intercambio de sangre que ocurre al compartir jeringas lo que causa la transmisión, y no el uso de drogas en si mismo. Por lo tanto, dejar de usar drogas inyectables puede disminuir el riesgo de infectarse con el VIH, ya que elimina las posibilidades de que comparta agujas con alguien. Si usted vive en San Francisco, nuestro Proyecto de Prevención del VIH (HIV Prevention Project) puede brindarle recursos para programas de tratamiento que lo ayudarán a dejar de usar drogas.

¿Cómo se puede prevenir la transmisión?

En lo posible, no comparta jeringas ni ninguna otra parafernalia para inyectarse (agua, algodón)

Cualquiera que use agujas debe evitar compartirlas. Compartir agujas con alguien (incluso con amigos) puede ponerlo a riesgo de contraer el VIH o alguna otra enfermedad de origen sanguíneo. Si elige usar drogas, utilizar sus propios 'instrumentos' es la mejor protección contra la posible exposición al VIH. Cuando las personas usan jeringas esterilizadas cada vez que se inyectan, reducen significativamente el riesgo de contraer hepatitis y VIH.

Para obtener jeringas esterilizadas, le recomendamos que aproveche el programa de intercambio de jeringas como el HIV Prevention Project de la Fundación Contra el SIDA de San Francisco. Para recursos sobre intercambio de jeringas, lea los enlaces de sitios de Internet sobre intercambio que mantiene la Red de Intercambio de Jeringas de Norte América (North American Syringe Exchange Network). Si vive en California, llame gratis a la línea telefónica de información sobre SIDA (California AIDS Hotline) al 800-367-AIDS; si vive en otro estado, llame gratis a la Línea Nacional de información sobre SIDA de los CDC (CDC National AIDS Hotline) al 800-342-AIDS.

En muchas partes de los Estados Unidos (incluso en California), usted puede comprar jeringas esterilizadas sin receta en las farmacias locales.

Si usted comparte jeringas, tenga en cuenta que limpiarlas con cloro no elimina el riesgo, pero es importante para reducir el riego de infectarse. Para que esto resulte eficaz debe ser consistente y cuidadoso al seguir el procedimiento para limpiar jeringas.

Si comparte agujas, limpie la jeringa con cloro inmediatamente después de cada uso y siga los siguientes pasos:

  1. Antes de usar cloro, enjuague la jeringa con agua para eliminar sangre fresca o seca que pudo haber quedado en el cilindro o tambor.
  2. Llene la jeringa hasta el tope con cloro y déjelo en la jeringa por 2 minutos.
  3. Deseche el cloro y repita este paso.
  4. Cuando termine, enjuague la jeringa dos veces más con agua.

Nota

  1. El cloro no debe estar diluido.
  2. Si bien es importante enjuagar el cilindro y la aguja con agua, si ingresa una pequeña cantidad de cloro en el cuerpo no le causará daño.
  3. Asegúrese de dejar el cloro en la jeringa por 2 minutos para matar al virus de la hepatitis B (el cloro puede matar al VIH en 30 segundos, pero no se sabe si el cloro puede matar al virus de la hepatitis C).
  4. Si no tiene cloro, puede sustituirlo con agua oxigenada o con alcohol medicinal. Use alcohol fuerte (ni cerveza, ni vino) si es lo único que tiene. Siga la misma regla de los 2 minutos como con el cloro.

Drogas inyectables y la hepatitis

Los usuarios de drogas inyectables también corren un alto riesgo de contraer hepatitis B y C, ambas enfermedades de origen sanguíneo. Estos virus son mucho más fáciles de contraer que el VIH debido a la alta concentración del virus de la hepatitis en la sangre y su capacidad para vivir fuera del cuerpo humano.

La hepatitis B es causada por un virus que ataca al hígado. El virus, llamado virus de la hepatitis B (VHB), puede causar una infección que dura toda la vida, cirrosis (cicatrización) del hígado, cáncer de hígado, insuficiencia hepática y hasta la muerte. El VHB se disemina cuando la sangre de una persona infectada entra en el cuerpo de otra que no lo está. Por ejemplo, el VHB se disemina a través del contacto sexual con una persona infectada si no se usan condones, o al compartir drogas, jeringas o los "instrumentos" para inyectarse drogas.

La hepatitis C es una enfermedad del hígado causada por el virus de la hepatitis C (VHC), que se encuentra en la sangre de una persona con dicha enfermedad. El VHC se disemina a través del contacto con la sangre de una persona infectada. Mientras que su transmisión sexual es rara, se transmite muy fácilmente al compartir agujas y otros instrumentos para inyectarse drogas, como los instrumentos para calentar la droga o el algodón. La infección con VHC prevalece mucho entre los usuarios de drogas inyectables (estudios han demostrado que del 50% al 90% de los usuarios de drogas inyectables tienen VHC). Los CDC estiman que el 60% de los nuevos casos de hepatitis C se dan entre los usuarios de drogas inyectables.

Para aprender más sobre la hepatitis, visite www.cdc.gov/hepatitis.

Para evitar la hepatitis B o C, los usuarios de drogas no deberían compartir ningún instrumento de su equipo para inyectarse drogas. Ésto incluye la jeringa, el algodón, el agua, el instrumento para calentar la droga y el torniquete.

Programas de intercambio de jeringas

De acuerdo con las leyes de California, las ciudades y condados pueden elegir legalizar los programas de intercambio de jeringas mediante la aprobación de una declaración de emergencia pública. San Francisco ha autorizado los programas de intercambio de agujas desde 1993. Las localidades de California también pueden permitir que las farmacias locales vendan jeringas sin receta. Muchas ciudades han tomado estas medidas importantes para aumentar el acceso a jeringas esterilizadas, pero otros no.

El Proyecto de Prevención del VIH (HIV Prevention Project o HPP) de la Fundación Contra el SIDA de San Francisco es uno de los programas de intercambio de jeringas más grandes de Estados Unidos. Existen 10 sitios de intercambio por semana en diferentes partes de la ciudad. El HPP intercambia más de 2.3 millones de jeringas al año.

Existen otros sitios de intercambio en el estado y alrededor del país, pero el intercambio continúa siendo un tema controvertido y no está disponible en forma universal. A pesar de que se han documentado en forma significativa los resultados de investigaciones científicas, que demuestran los efectos que los programas de intercambio de agujas tienen en la reducción de la diseminación del VIH, el gobierno de los Estados Unidos continúa prohibiendo el uso de dinero federal para los programas de intercambio de agujas.

Para obtener recursos sobre intercambio de jeringas, vea la lista de enlaces a sitios de Internet sobre intercambio de agujas, que mantiene la Red de Intercambio de Jeringas de Norte América (North American Syringe Exchange Network). Si vive en California, llame gratis a la línea telefónica de información sobre SIDA (California AIDS Hotline) al 800-367-AIDS; si vive en otro estado, llame gratis a la Línea Nacional de Información sobre SIDA de los CDC (CDC National AIDS Hotline) al 800-342-AIDS. Para más información sobre aspectos legales o de política relacionados con el acceso a jeringas diríjase a la página Syringe Access de la Fundación contra el SIDA de San Francisco o visite el sitio de Internet de Drug Policy Alliance.

Drogas, sexo y la transmisión del VIH

Tenga en cuenta que si comparte jeringas, también puede poner a su pareja sexual a riesgo, a través de prácticas sexuales. Si usted tiene relaciones sexuales, puede encontrar información sobre los riesgos de infección a través de las diferentes actividades sexuales, y la manera de reducir esos riesgos, en la sección sobre sexo más seguro de este sitio.

Además, los estudios han encontrado una conexión entre el uso de drogas y la transmisión del VIH. Las drogas como el crack, el cristal, el alcohol y otras, pueden aumentar el deseo sexual y/o alterar la conducta sexual de una persona, de maneras que pueden conducir a tener sexo sin protección. El sexo sin protección puede ocurrir cuando se intercambian favores sexuales por dinero para comprar drogas como crack o cristal.

Fumar crack o cristal también puede ser un co-factor en la transmisión del VIH ya que puede causar quemaduras o cortes en la boca y labios. Estos cortes o quemaduras pueden servir como sitios de transmisión del VIH u otras infecciones de origen sanguíneo, durante el sexo oral o al compartir pipas para fumar crack.


  
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Este artículo era proporcionada por San Francisco AIDS Foundation.
 
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