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Las Personas Con VIH no Son Bienvenidos Aquí

verano de 2008

Las Personas Con VIH no Son Bienvenidos AquíLos EE.UU sigue siendo uno de los trece países en el mundo que prohiben entrar al país, inclusive una estadía corta, a personas que son VIH positivas. (Los otros 12 países son Irak, China, Arabia Saudita, Libia, Sudan Qatar, Brunei, Oman, Moldovia, Rusia, Armenia y Korea del Sur.) Esta política viola los derechos humanos de los inmigrantes y los viajeros y contribuye al estigma y la discriminación. Trabajadores altamente calificados que tienen un completo seguro de salud, no pueden buscar una residencia permanente en los EE.UU. si tienen VIH, al menos que tengan un esposo(a) del sexo opuesto o un hijo que sea ciudadano estadounidense o residente legal permanente. Esto discrimina contra los gays y las lesbianas. Mas aún, esta prohibición subvalora la lucha mundial contra el VIH/SIDA al bloquear el acceso a tratamientos y devolver a las personas a países en donde los cuidados de VIH es limitado o inexistente.

Desde 1987, la política de los EE.UU. ha prohibido a las personas VIH positivas no ciudadanas de ingresar al país y ha impedido de que aquellos ya viviendo en este país obtengan la mayoría de posibilidades de estatus legal. El lenguaje usado en el Acta de Inmigración y Nacionalidad incluye "infección con el agente etiológico para el síndrome de inmunodeficiencia adquirida" como motivo de inadmisibilidad. (Etiología se refiere a la causa de la enfermedad, en este caso el VIH.) Como resultado, ha habido muertes relacionadas con el VIH en el extranjero, por consecuencia de que a las personas les son negadas el acceso a medicamentos que salvarían sus vidas, o son objetos de violencia basada en el estatus de VIH y la orientación sexual real o presunta. El impedimento de entrada al país también afecta la salud pública dentro de los EE.UU., a consecuencia de que los inmigrantes evitan buscar cuidados de salud y tratamientos por temor a ser deportado.

El Director Ejecutivo de UNAIDS, Peter Piot dijo recientemente, "La restricciones de poder viajar basadas en el estatus de VIH, resalta la excepcionalidad del SIDA, especialmente las restricciones de corto plazo. Ninguna otra condición previene que las personas entren al país por motivos de negocio, turismo o atender reuniones. Ninguna otra condición tiene a personas aterrorizadas de que les registren las maletas en la frontera, con el resultado de que se les niegue la entrada o aún peor, la detención y después deportación a su país de origen."


Impacto Sobre la Salud Pública

La ley de los EE.UU impide que los extranjeros con VIH ingresen al país aún para hacer una parada. También impide que los extranjeros que viven con VIH en los EE.UU. de cualificar para una residencia permanente legal (obtener una "tarjeta verde"), excepto en muy limitadas circunstancias. Muchos no-ciudadanos aprenden por primera vez que tienen VIH o SIDA mientras están en los EE.UU. Algunos se enteran cuando reciben sus resultados de exámenes médicos del Servicio de Inmigración.

Los individuos a los que se les niega las tarjetas verdes enfrentan un dilema. Regesar a sus países de origen, donde con frecuencia no tienen acceso a tratamientos para el VIH, o violar la ley Estadounidense al permanecer en el país, donde el tratamiento puede extender sus vidas. En un periodo la falta de acceso a medicamentos de VIH fuera de los EE.UU no era motivo de preocupación, ya que los tratamientos iniciales eran relativamente inefectivos. Pero los antiretrovirales han mejorado enormemente la longitud y la calidad de las vidas de las personas que viven con VIH. El propósito de mejorar la salud pública con esta prohibición de viaje e inmigración, de hecho no ha prevenido que el VIH haya aumentado dramaticamente desde los 1980s.

Los extranjeros que quieran hacerse residentes permanentes legales deben de hacerse la prueba del VIH. Aquellos cuyas pruebas salen positivas son sujetos a ser deportados. Para evitar esto, muchos se esconden del Servicio de Inmigración. Muchos otros, por el temor de ser deportado, quizá nunca se hacen la prueba y consecuentemente amenazan de una manera mayor al sistema de cuidados de salud de los EE.UU. Para evitar ser detectados evitan contacto con agencias de servicios sociales y de salud dedicados específicamente a ayudar a aquellos con VIH. Los extranjeros que rehuyen de las agencias de servicios sociales, no reciben la consejería y la educación que necesitan para prevenir la transmisión del VIH, que puede llevar a un aumento -- sin advertencia -- del costo para tratar el VIH.

La prohibición de ingreso de personas VIH positivas fue decretado en 1987, cuando la homosexualidad era aún causa para prohibir la entrada a los EE.UU. La hostilidad contra hombres homosexuales estaba clara cuando se desarrolló esta política. Esto también ha causado consecuencias graves para las lesbianas, los bisexuales y los transgenéros o aquellos percibidos de pertenecer a algunos de estos grupos. Si son deportados, su estátus es dado a conocer en su país de origen donde el VIH es señal de homosexualidad, que de la misma forma los hace víctimas de la violencia. Más aún, las personas viviendo con VIH que logran obtener un permiso de entrada de corto plazo para ingresar a los EE.UU., necesitan tener su pasaporte sellado con un indicador de que tienen VIH y por lo tanto queda marcado en cada punto de entrada en el mundo.


Los Derechos Humanos y el Costo Económico

Los EE.UU fueron uno de los impulsores detrás de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que fue adapatada por las Naciones Unidas en 1948. Como lo dijo Eleanor Roosevelt, "[La Declaración es] un testamento global de humanidad, un estándar por el cual cualquier persona humilde en la Tierra puede tener juicio ante cualquier gobierno en la Tierra." La Declaración indica que "Todos los seres humanos son nacidos libres e iguales en dignidad y derechos." La prohibición de ingreso al país e inmigración, y exigencias a hacerse la prueba del VIH para obtener algunas visas y para los aplicantes de la residencia permanente legal, es un insulto a la dignidad humana, y viola los derechos de protección equitativa, de no-discriminación, privacidad y libertad de mobilizarse -- derechos que los EE.UU ha defendido por mucho tiempo a nivel internacional.

Las pautas Internacionales de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA y los Derechos Humanos indican que "cualquier restricción en la libertad de mobilización o la decisión de residencia basadas en el estátus de VIH percibido o real que incluyan un rastreo de VIH en viajeros internacionales, es discriminatorio. Las restricciones de viaje relacionadas al VIH elevan asuntos fundamentales relacionados a los derechos humanos de no-discriminación y libertad de mobilización de las personas que viven con VIH en un mundo altamente movilizado de hoy en día."

Las personas con VIH poseen derechos humanos completos, incluyendo el derecho a la privacidad, confidencialidad, y la protección contra el estigma y la discriminación. Las restricciones de viaje a personas VIH positivas infringen en estos y otros derechos humanos en múltiples formas. El Servicio de Ciudadanía e Inmigración de los EE.UU. actualmente conduce el programa mandatorio de pruebas de VIH más grande del mundo. A toda persona que aplica para la residencia permenente que tenga más de 15 años de edad se les requiere hacerse la prueba del VIH. En muchas instancias la prueba es hecha sin consejería antes o después de la prueba o con el cuidado de que la prueba se mantendrá de manera confidencial.

La prueba del VIH debe de hacerse de manera voluntaria, con consentimiento informado. Las personas que aplican a un ingreso al país como no-inmigrante, son cuestionados sobre su estátus de VIH, y si admiten ser positivos, pueden negarles la admisión. Si el gobierno sospecha que son VIH positivos, puede requerir una prueba de VIH. Las personas que ingresan a los EE.UU. con medicamentos en su equipaje pueden ser cuestionadas o expulsadas. Esto causa que muchas personas con VIH mienten al ingresar a los EE.UU y dejar sus medicamentos de VIH en casa, sin ser claramente esta la mejor decisión para la salud. Los noinmigrantes con VIH pueden pedir (y ser rechazados) un permiso para viajes cortos bajo condiciones limitadas. La política de los EE.UU. sobre el VIH y el permiso de entrada es popularmente conocida como "una de las menos brillantes en el mundo."

El impacto personal del VIH relacionadas a las restricciones de viajes, puede ser devastador para aquellos que buscan emigrar, conseguir asilo, visitar a la familia, asistir a reuniones, estudiar, o hacer negocios. Los viajeros saben que si están infectados con VIH, no se les permite viajar, y sus resultados de la prueba del VIH podría ser dado a conocer a oficiales de gobierno, familiares, a la comunidad, o empleadores, exponiéndolos a la discriminación y al estigma.

Más aún, las personas VIH positivas de países ricos que poseen relaciones con permiso de viaje con los EE.UU. no son sujetas a revisión al viajar a los EE.UU. En contraste, las personas que vienen de países en Africa, Asia, Latinoamérica y el Caribe, deben declarar su estatus de VIH como requisito a los procesos de aplicación.

Mientras que los visitantes a largo plazo e inmigrantes que tienen el VIH requieren de cuidados de servicios de salud, y por lo tanto se convierten en una carga adicional al presupuesto de salud pública, con tal argumento financiero se justifica la exclusión de entrada haciéndolo discriminatorio, ya que no existe exclusión de entrada con otras enferemedades de alto costo tales como el cáncer. Tales argumentos también ignoran el hecho de que el sistema actual posee otros costos de salud. Si las personas no se hacen la prueba e inician tratamiento temprano, pueden aparecerse en la sala de emergencia con un diagnóstico de SIDA, aumentando de esa manera el costo al sistema de salud si es que hubieran recibido el tratamiento tempranamente.

No existe evidencia que apoye los argumentos que el admitir a personas con VIH es costoso para el gobierno huésped. De hecho, la evidencia en otros países indica lo opuesto. Brasil empezó a proveer de acceso universal de medicamentos de VIH en 1996, mucho antes que muchos países desarrollados. A pesar de una política de viaje no-restrictiva, el país no vio ningún aumento en la entrada de personas VIH positivas. Un representante del gobierno francés, describió estudios mostrando que una pequeña cantidad de personas inmigraron a Francia por motivos de salud, reportaron que Francia con una política de frontera abierta, similar a la de Brasil: "no ha sido sobrecargado con un número excesivo de inmigrantes VIH positivos buscando tratamiento."

La prohibición de entrada a personas VIH positivas le cuesta millones de dólares a la economía Estadounidense cada año. En primer lugar, la inhabilidad de hospedar la Conferencia Internacional de SIDA bianualmente, y la inhabilidad de los trabajadores alrededor del mundo de poder viajar a los EE.UU para atender adiestramientos, cuesta millones. Segundo, la productividad del trabajador es desestimada por los perversos efectos sobre la salud de la prohibición descrita anteriormente. Tercero, miles y hasta millones de personas con VIH podrían viajar a los EE.UU. como turistas cada año pero muchos lo evitan, costandole a la economía turística millones de dólares anualmente.


Detenidos

Una de las más grandes violaciones a los derechos humanos tiene que ver con los inmigrantes en los centros de detención de los EE.UU. Los reportes de estos centros han mostrado que los EE.UU. no provee de cuidados, tratamientos, o apoyo a los detenidos con VIH. El Reporte de Vigilancia de Derechos Humanos, La Indiferencia Crónica: Servicios de VIH/SIDA para Inmigrantes Detenidos en los Estados Unidos, documenta casos donde el tratamiento para el VIH fue negado, retrasado, o interrumpido, resultando en un riesgo serio y frecuentemente dañino para la salud. La investigación mostró evidencia de que:

Los centros de detención que hospedaban a los inmigrantes con VIH fallaban consistenetemente en ofrecer los medicamentos anti-retrovirales, realizar pruebas de laboratorio necesarias, asegurar la continuidad de cuidados, y asegurar la confidencialidad o protección contra la discriminación.

Contrario a las obligaciones de los derechos humanos internacionales, protecciones constitucionales, y los consejos sobre prácticas adecuadas, se observa que las pautas de detención para el VIH/SIDA del Departamento de Seguridad del Estado fallan los estándares nacionales e internacionales para cuidados apropiados, y la agencia hace poco para que se cumplan sus estándares mínimos. Aquellos inmigrantes que terminan, por cualquier motivo, detenidos por los EE.UU. en un centro de detención, reciben servicios de salud peligrosamente inadecuados. Esto crea un sistema en los EE.UU. donde hemos establecido un sistema de salud para personas VIH positivas que es basado en un doble estándar inherente, con políticas y leyes que buscan proteger a nuestros [propios] ciudadanos del VIH y de la discriminación relacionada al VIH. [Estamos] con esto ignorando las necesidades y derechos válidos de los extranjeros.

Uno de los abusos más atroces fue la muerte en custodia de los EE.UU. de Victoria Arellano, una transgénero de 23 años de edad, quien murió en Julio del 2007 después de ocho semanas en un centro de detención en San Pedro, California. A Arellano le fue negado el tratamiento, según reportes, y se enfermó gravemente. Los detenidos en su unidad repetidamente le dijeron a los guardias de que ella necesitaba cuidados médicos, pero se le dejó sufrir en su litera a medida de que su salud empeoraba. Finalmente llevada a una clínica del centro de detención, fue burlada y ridiculizada por los empleados. Les dijo a sus compañeros de celda antes de morir, que "fue una pesadilla."

La Vigilia de Derechos Humanos documentó lo siguiente sobre las deficiencies en los cuidados de salud de los inmigrantes detenidos:

  1. Falla en la consistencia de proveer de medicamentos de VIH.
  2. Falla en conducir pruebas de laboratorio en un tiempo adecuado, incluyendo las pruebas de CD4 y la de la carga viral como también la prueba de la resistencia
  3. Falla en la prevención de enfermedades oportunistas
  4. Falla en asegurar la continuidad de cuidados, incluyendo el acceso a cuidados especializados necesarios

Además de ser basada en principios de salud pública sin fundamento, las restricciones de viaje muestran una falta de justificación económica. Las personas viviendo con VIH pueden ahora llevar vidas largas y productivas. Cuando estas restricciones fueron inicialmente desarrolladas, esto no era el caso. La epidemia ha cambiado y debemos enfocarnos en ella de manera diferente. La preocupación de que los inmigrantes VIH positivos producirán una carga innecesaria en los recursos de salud ha mostrado no ser verdad, a través del ejemplo en otros países que no poseen prohibiciones restrictivas de viaje. Debemos sopesar el potencial de las contribuciones a los EE.UU., con el pequeño potencial de crear una carga al sistema de cuidados de salud.


La Respuesta Legislativa en el Cogreso 110vo

En una nota más optimista, mientras Thrive En Español iba a la imprenta, la sesión del 110vo Congreso estaba tomando acción para rectificar esta política injusta y contraproductiva, La Representante Barbara Lee (D-CA) introdujo por primera vez la propuesta de ley en Agosto del 2007 que revertiría la prohibición de inmigración y viaje. En Diciembre del 2007, los Senadores John Kerry (D-MA) y Gordon Smith (R-OR) introdujeron una propuesta de ley similar en el Senado. En Marzo del 2008, el Cómite de Relaciones Exteriores del Senado aprobó una reautorización por un periodo de cinco años del Plan de Emergencia Presidencial para el Apoyo al SIDA (PEPFAR). Una revocación de la prohibición de inmigración para personas VIH positivas fue incluida. Si pasa, la determinación si el VIH constituye una causa necesaria para negar la entrada, será dejada a la discreción del Departamento de Salud y Servicios Humanos.

La legislación aún requiere aprobación del Senado por completo y debe de ser reconciliada con la versión de la Casa de Representantes. Al tiempo de esta publicación, los activistas se muestran optimistas de que la prohibición pueda ser revocada. Si eso pasa, será la primera revisión significativa de esta política en 15 años.


La Conferencia Internacional del SIDA

La Conferencia Internacional del SIDA (CIS) lleva a cabo una conferencia internacional bianual del SIDA, la conferencia profesional más grande del VIH/SIDA a nivel mundial. A consecuencia de la política de inmigración de los EE.UU., la CIS ha declinado hacer la conferencia en los EE.UU. GMHC y otros miembros de la Coalición para Levantar la Prohibición llevarán a cabo una reunión satélite antes de la conferencia en la Ciudad de México para proveer de información actualizada sobre la política de inmigración y para identificar los siguientes pasos en revertir la decisión o si ya ha sido revocada, implementar apropiadamente la política de inmigración más nueva y más inclusiva.

Para más información sobre la prohibición de inmigración y viaje: gmhc.org/policy/federal/immigration_travel.html.

Los tres primeros autores trabajan en inmigración y otros asuntos para el GMHC. Joshua Volle es un consultor independiente.


  
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Este artículo era proporcionada por ACRIA y GMHC. Es parte de la publicación Thrive en Español.
 

 

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