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Infecciones y Afecciones Relacionadas Con el VIH

abril de 2008

Este año en la CROI, muchos estudios trataron sobre una variedad de infecciones y afecciones relacionadas con el VIH, como la tuberculosis, el herpes y la hepatitis. Algunos revelaron modestos avances, otros presentaron información instructiva, mientras que otros más nos ofrecieron un mejor entendimiento sobre cómo el tratamiento de algunas infecciones puede afectar la terapia del VIH. Por otro lado, algunos estudios reportaron posibles avances en las herramientas de diagnóstico que podrían ayudarnos a manejar de manera más eficaz estas infecciones y mejorar así las vidas de las personas que viven con el VIH.

Nueva Información Sobre la Sensibilidad de Abacavir

Una afección seria llamada reacción de hipersensibilidad (HRS, por sus siglas en inglés) puede ocurrirle a entre el 5 y el 8% de las personas que toman el medicamento contra el VIH Ziagen (abacavir). [El abacavir también se encuentra en las tabletas combinadas de dosis fija Trizivir (AZT + 3TC + abacavir) y Epzicom (3TC + abacavir).] Los síntomas pueden aparecer entre las 2 y las 6 semanas después de tomar la pastilla. Estos incluyen fiebre, dolores de cabeza, malestar estomacal, cansancio, dolor de garganta, tos y dificultad para respirar. Por lo general suelen empeorar con el tiempo y pueden llegar a poner la vida en peligro, especialmente si la persona suspende y luego vuelve a tomar el abacavir.

Encontrar una manera de predecir quién tendrá una mayor probabilidad de desarrollar una reacción de hipersensibilidad al abacavir tendría el potencial de reducir grandemente la tasa a la que se presenta esta afección. Los investigadores encontraron que las personas con el par de genes llamados HLA-B* 5701 son más propensos a desarrollar una reacción de hipersensibilidad al abacavir. La prueba de HLA fue desarrollada hace varios años para detectar su presencia en las personas que comenzaban a tomar un régimen con abacavir. Dos estudios en la CROI reportaron nueva información acerca de la reacción de hipersensibilidad al abacavir.

Estudio 1

El primer estudio observó el uso de otro gen llamado HCP5-SNP, el cual es asociado con el HLA para predecir la reacción de hipersensibilidad. Los investigadores hicieron seguimiento a 108 personas del Swiss HIV Cohort Study que habían suspendido el Ziagen debido a una posible reacción. También se incluyó una muestra al azar de otras 259 personas que ya tenían sus resultados de la prueba de HLA. El estudio hizo pruebas para detectar tanto el HLA como el HCP5 y luego comparó los resultados.

El estudio demostró que todos los portadores del HLA también eran portadores del NCP5. Solo un 1% de los que no portaban el HLA sí eran portadores del NCP5. Por consiguiente, el uso del NCP5-SNP coincidió con todos los que tenían el HLA y estuvo ausente en un 99% de los que no tenían el HLA. El uso del HCP5 puede llevar al desarrollo de una prueba de detección más sencilla y más económica para las personas con VIH.

Estudio 2

Varios estudios han mostrado que el HLA-B*5701 está muy asociado con la reacción de hipersensibilidad al abacavir. Sin embargo, este no ha definido cuáles personas sí pueden tomar el abacavir de manera segura. El segundo estudio trató de identificar los genes que pudieran predecir quienes podrían tolerar el abacavir.

Esta investigación le hizo seguimiento a 95 voluntarios con reacción de hipersensibilidad al abacavir de tres estudios distintos, 40 de los cuales no habían experimentado los síntomas. El estudio midió el gen HLA y varios marcadores genéticos relacionados al metabolismo del abacavir con el fin de predecir la probabilidad de una reacción de hipersensibilidad. Aunque se encontró que una de las variaciones genéticas podría tener una posible relación con la reacción de hipersensibilidad, los autores concluyeron que la relación observada no era lo suficientemente fuerte para merecer una investigación más a fondo.

Aunque la prueba de HLA, y quizás ahora la de NCP5, son buenos marcadores para predecir la reacción de hipersensibilidad al abacavir, no los son para predecir cuáles personas habrán de desarrollar la afección. Las personas que comienzan a tomar abacavir, aunque sean negativas al HLA o al NCP5, deberían de todas maneras estar atentas a cualquier síntoma dentro de la primera semana de tomar el medicamento y reportarlos a su médico tan pronto como les sea posible. En otras palabras, la prueba genética para la reacción de hipersensibilidad debe añadirse, y no reemplazar, a la vigilancia clínica.

La Pérdida de Hueso es Todavía un Problema Para las Personas Que Toman Medicamentos Contra el VIH

A medida que con el tiempo las personas con VIH toman terapias, una creciente lista de afecciones ha venido tomando importancia, incluyendo los problemas de los huesos. Las investigaciones para examinar la relación entre el VIH y los problemas de los huesos continúan, incluyendo la pérdida de densidad ósea (osteopenia), la pérdida de hueso (osteoporosis), y la muerte del tejido óseo (osteonecrosis). Varios estudios han reportado sus hallazgos en la CROI 2008. Aunque llevaron a observaciones generales, no se ha encontrado la(s) causa(s) exacta(s) de la mayor tasa de pérdida de hueso en las personas con VIH.

Un estudio observó dos regímenes diferentes: Kaletra (lopinavir + ritonavir) o Sustiva (efavirenz) tomados con Combivir (Retrovir/zidovudina + Epivir/lamivudina) por 24 a 48 semanas. Las personas luego fueron cambiadas a una monoterapia con Kaletra hasta completar 96 semanas. Los resultados mostraron que la pérdida de densidad ósea ocurrió a una tasa aproximadamente igual, sugiriendo que la pérdida de hueso ocurre independientemente de los medicamentos utilizados contra el VIH.

Un segundo estudio confirmó estos resultados. Un subestudio del Hippocampe-ANRS 121 le hizo el seguimiento a 71 personas durante un período de 48 semanas, haciendo chequeos de la densidad ósea de la cadera y la columna vertebral. Se utilizaron tres regímenes que incluían tres clases diferentes de medicamentos contra el VIH. Los resultados mostraron que en todos los tres grupos la densidad ósea se presentó a más o menos la misma tasa, lo que sugiere una vez más que el VIH, o los medicamentos contra el VIH, contribuyen a la pérdida de densidad ósea en las personas bajo terapia.

Otros estudios mostraron los mismos tipos de riesgos de pérdida de hueso que las personas VIH negativas tales como, la edad avanzada, la baja masa corporal, un bajo nivel de actividad y una mala nutrición. Los factores de riesgo exclusivos para las personas con VIH incluyen los recuentos bajos de células CD4+, una edad más joven que las personas VIH negativas, y los niveles bajos de testosterona que suelen encontrarse en los hombres VIH positivos.

Casi 2 de cada 3 personas con VIH mostraron signos de osteopenia. Cerca de 1 en 5 tuvo osteoporosis. No se han establecido normas de cuidado, tales como la frecuencia con la que se debe medir la densidad ósea. Así que se necesitan más estudios para encontrar las razones de la pérdida de hueso en las personas con VIH, y si éstas constituyen o no una inquietud de salud.

Los cambios en el estilo de vida y otras estrategias que han demostrado prevenir la pérdida de hueso en las mujeres en la posmenopausia también pueden ser utilizados en las personas con VIH. Esto incluye mantener la actividad y obtener suficiente calcio y vitamina D de la alimentación o por medio de suplementos. Otros cambios en el estilo de vida incluyen dejar de fumar, beber menos alcohol y cafeína, y hablar con el médico acerca de los medicamentos que afectan la pérdida de hueso.

Para más información en la enfermedad de los huesos, lea la publicación de Project Inform, La salud de los huesos y el enfermedad del VIH.

Instructiva Información Acerca del Herpes Genital y el VIH

Varios estudios muestran que tener herpes genital (virus del herpes simple-2 o VHS-2) aumenta la posibilidad de adquirir el VIH por 2 ó 3 veces. El VIH tiene una mayor posibilidad de ser trasmitido si hay presente una úlcera genital, y el VHS-2 es la infección sexual más común que causa úlceras genitales. Una buena cantidad de investigaciones han evaluado la relación entre el VIH y el VHS-2. Varios estudios reportaron información instructiva en la CROI.

El estudio HTPN 039 hizo seguimiento a más de 3,000 personas y observó si el uso del aciclovir oral para controlar el herpes genital reduciría la transmisión sexual del VIH. Al comienzo del estudio, todos tuvieron resultados negativos al VIH y 26% de las mujeres y 12% de los hombres tuvieron resultados positivos al herpes genital. Los participantes tomaron dos veces al día o bien 400mg de aciclovir o un placebo. Desafortunadamente, los resultados mostraron que tomar aciclovir para controlar el herpes genital no redujo el riesgo de infección con el VIH. Un estudio más pequeño reportó resultados similares el año pasado.

Un segundo estudio observó cómo interactúan el VIH y el VHS-2. Los investigadores infectaron tejidos humanos con ambos virus en el laboratorio y examinaron sus efectos. El VHS-2 fácilmente se replicó en el tejido mientras que el VIH ayudó en el proceso. El VHS-2 también obstaculizó la producción de la proteína celular CCR5, la cual utiliza el VIH para ingresar a las células. Algunos piensas que el VIH R5 es menos agresivo que el VIH que utiliza otra proteína, llamada CXCR4 (X4). Estas interacciones pueden afectar el curso de la enfermedad del VIH en una persona.

Puesto que vivir con ambos virus es común en muchas personas con VIH, la manera como interactúan y hasta qué punto, constituyen una gran inquietud. Estos estudios no solo muestran cómo el tener el VHS-2 puede afectar la prevención del VIH, sino que muestran que tener ambos virus podría afectar el curso de la enfermedad del VIH. Estos resultados resaltan la importancia de que las personas con VIH discutan todos los asuntos relacionados con su salud con sus proveedores de atención médica.

Cuando menos, estos instructivos resultados pueden llevar a otras investigaciones, incluyendo medicamentos con un aumento en la dosis de aciclovir o una combinación de ellos. Cuando más, pueden llevar al desarrollo de una vacuna eficaz contra el herpes.

Para más información en el herpes, lea la publicación de Project Inform, Herpes: oral y genital.

EL VPH y el Cáncer de Cuello Uterino

En la CROI, dos estudios reportaron acerca del tipo de VPH (virus del papiloma humano) que se encuentra en las mujeres VIH positivas y negativas en el África. El primer estudio hizo el seguimiento a 119 mujeres embarazadas VIH positivas e identificó 27 tipos de VPH distintos entre 72 de las mujeres. Más de la mitad de las mujeres tenían varios tipos de alto riesgo de cáncer: VPH 58 y 66. Menos de 1 en 5 mujeres tenían los tipos más comunes de riesgo de cáncer, el 16 o el 18.

En el segundo estudio, a 200 mujeres se les hizo las pruebas del VPH y el VIH. Casi 2 en 3 mujeres tenían el VPH y 1 en 5 mujeres tenía el VIH. Los tipos más comunes de VPH de alto riesgo encontrados fueron el 16, el 53, el 70 y el 81. Las mujeres con VIH tenían más probabilidades de tener otros tipos de VPH, incluyendo tanto los tipos de alto riesgo como los de bajo riesgo, que las mujeres VIH negativas. También tenían un mayor número y una gama más amplia de tipos. No causó sorpresa que las mujeres VIH positivas tenían mayores probabilidades de obtener un resultado anormal en la prueba de Papanicolaou.

Lo que los resultados de estos estudios muestran es que las mujeres que viven con el VIH pueden ser propensas a una gama más amplia de tipos de VPH que las mujeres VIH negativas. Aunque las vacunas actuales ofrecen protección contra algunos tipos de VPH, quizás se necesiten nuevas vacunas para proteger mejor a las mujeres con VIH.

¿Qué es el VPH?

Existen más de 100 tipos del virus del papiloma humano (VPH), y más de 40 pueden ser fácilmente transmitidos a través del contacto genital en hombres y mujeres. La mayoría no produce síntomas o problemas de salud, mientras que otros pueden causar cáncer de cuello uterino. Aunque las verrugas genitales pueden cambiar de forma y tamaño, éstas no suelen convertirse en cáncer.

Solo una vacuna contra el VPH, llamada Gardasil, se encuentra aprobada actualmente. Ésta protege contra dos de los tipos más comunes que causan hasta un 70% del cáncer de cuello uterino: el VPH 16 y el 18. También protege contra dos tipos que causan hasta el 90% de las verrugas genitales: el VPH 6 y el 11. La vacuna Gardasil se recomienda para niñas entre los 11 y los 12 años ya que casi 3 de cada 4 nuevas infecciones en los Estados Unidos ocurren en mujeres entre los 15 y los 24 años. Sin embargo, cualquier mujer está en riesgo a través de una vida sexual activa.

Otra vacuna, Cervarix, está siendo estudiada actualmente en casi 30,000 mujeres alrededor del mundo. Esta vacuna protege contra el VPH 16, 18, 31 y 45, que son las cuatro causas más comunes de cáncer de cuello uterino.

El VPH afecta a cerca de 20 millones de hombres y mujeres en los Estados Unidos. Fuera de abstenerse de las relaciones sexuales, la mejor manera de prevenir la infección del VPH en una mujer es poniéndose la vacuna, aunque ésta no protegerá a todas las mujeres que se la pongan. Actualmente hay en estudio una vacuna contra el VPH para hombres.

Los Medicamentos Contra el VIH Que Penetran el Sistema Nervioso Central Ayudan a Controlar la LMP

La LMP, leucoencefalopatía mutifocal progresiva, es una afección rara del cerebro causada por el virus JC. Antes de la llegada de la terapia potente contra el VIH, un diagnóstico de la enfermedad LMP por lo general terminaba en la muerte a los pocos meses. La única terapia para tratarla, que es un medicamento tóxico llamado citosina arabinosida el cual se administra directamente en el cerebro por medio de una derivación (shunt), ha mostrado, si acaso, beneficios marginales. Ya no se utiliza rutinariamente, aunque algunos opinan que deberían investigarse maneras distintas de administrarse.

A medida que más medicamentos contra el VIH se han ido desarrollando durante la era de las HAART (medicamentos antiretrovirales de alta potencia), la LMP se diagnostica con menos frecuencia, y cuando ha sido diagnosticada, la tasa de supervivencia ha sido mejor. Esto es debido a la terapia potente contra el VIH que refuerza al sistema inmunológico, el cual a su vez mantiene bajo control la LMP.

Se cree que una proteína del VIH llamada “Tat” ayuda a crear más virus JC en el sistema nervioso central. En la CROI, un estudio observó cuáles medicamentos contra el VIH penetran al sistema nervioso central. Los resultados mostraron que algunos de los medicamentos contra el VIH controlan la enfermedad LMP mejor que otros debido a su capacidad de penetrar al sistema nervioso central.

Los medicamentos con alta penetración del sistema nervioso central son:

Crixivan (indinavir) con o sin Norvir
Emtriva (emtricitibina, FTC)
Kaletra (lopinavir + ritonavir)
Rescriptor (delavirdina)
Viramune (nevirapina)
Retrovir (zidovudina, AZT)
Ziagen (abacavir)

Los medicamentos contra el VIH con moderada penetración son:

Agenerase (amprenavir) + Norvir
Epivir (lamivudina, 3TC)
Lexiva (fosamprenavir) + Norvir
Prezista (darunavir) + Norvir
Reyataz (atazanavir) + Norvir
Sustiva (efavirenz)
Zerit (stavudine, d4T)

Los medicamentos con poca penetración son:

Agenerase (amprenavir)
Aptivus (tipranavir) + Norvir
Fuzeon (enfuvirtide, T20)
Hivid (zalcitabine, ddC)
Invirase (saquinavir) con o sin Norvir
Norvir (ritonavir)
Videx (didanosine, ddI)
Viracept (nelfinavir)
Viread (tenofovir)

Lo que esto significa es que cuando se afronta un diagnóstico de LMP, usar los medicamentos contra el VIH que mejor penetran el sistema nervioso central lleva a una mejor supervivencia para el individuo. Constituir o cambiarse a un régimen que incluya estos medicamentos contra el VIH puede ser muy útil en mejorar la salud y la vida de las personas que afrontan la LMP.

Para más información en la LMP, lea la publicación de Project Inform, PML.

Actualización Sobre la Tuberculosis

Algunas personas que viven con el VIH se encuentran después de iniciar la terapia por primera vez con una afección indeseable llamada síndrome de inmunoreconstitución inflamatoria (IRIS, por sus siglas en inglés). Una reacción similar también puede resultar después de iniciar los medicamentos contra el VIH a medida que el sistema inmunológico reacciona a una infección ya presente -- como la tuberculosis (TB) -- como si ésta fuera nueva. Cuando la terapia contra el VIH responde a la TB de esta manera, la afección se denomina TB-IRIS. Cerca de uno de cada tres casos de IRIS se debe posiblemente a la TB.

Ni el IRIS ni el TB-IRIS son bien entendidos, y los proveedores de atención médica carecen de una definición clara de los mismos. Esta área de la investigación está solo ahora comenzando a clarificar lo que significa TB-IRIS para las personas con VIH y sus proveedores de atención médica. Lo que no se entiende bien es quién está más propenso a experimentar la TB-IRIS y qué pruebas de laboratorio podrían usarse para predecir esta afección, entre otras. Obtener estas respuestas ayudará a diagnosticar, prevenir y tratar mejor la TB-IRIS en las personas con VIH.

Un estudio presentado en la CROI examinó varios marcadores con respecto a su habilidad de predecir quién iría a desarrollar, o no, la TB-IRIS: el IL-12 y suero del IL-2, entre otros. Los resultados reportados sobre 51 adultos con TB en Tailandia con recuento promedio de células CD4 de 37 antes de iniciar la terapia del VIH. Todos tenían un diagnóstico de distintos tipos de tuberculosis en los pulmones (pulmonar), o fuera de los pulmones (extrapulmonar), y en todo el organismo (diseminada). Después de iniciar la terapia del VIH, 11 desarrollaron TB-IRIS dentro de los 14 días siguientes en promedio.

Desafortunadamente, estos marcadores del estudio no mostraron diferencias entre los dos grupos que pudieran ser usadas para manejar mejor la enfermedad de la tuberculosis. Aunque esto pareciera una falla, los resultados ayudarán a dirigir a los investigadores a considerar otros marcados para sus estudios. Uno de tales estudios está observando ahora otros marcadores, tales como las células T regulatorias, las células T efectoras y los monocitos/macrófagos. Lo que se espera de estos resultados es lo mismo: encontrar manera de diagnosticar, predecir y tratar posibles casos de TB-IRIS.

La CROI también suministró algunas actualizaciones sobre nuevos medicamentos en estudio para tratar la TB. Para una cobertura más completa sobre los medicamentos en desarrollo para la TB, lea el artículo Una creciente renacimiento en las medicamentos de la tuberculosis.

Para más información en la TB, lea la publicación de Project Inform, La tuberculosis y el VIH.

Actualización Sobre la Hepatitis B

Un estudio en la CROI reportó los resultados sobre cómo la hepatitis B (VHB) afecta con el tiempo la terapia contra el VIH. Estas áreas incluyeron niveles del VIH, recuentos de CD4, y mortandad relacionada o no con el SIDA. Los investigadores utilizaron un estudio MAC cohort e hicieron seguimiento a 822 hombres con VHB que tomaban terapia contra el VIH a largo plazo. Los resultados mostraron que con el tiempo el VHB no altera dos de los marcadores de la terapia del VIH: los recuentos de CD4 y los niveles del VIH. Sin embargo, hubo un mayor número de muertes relacionadas con problemas del hígado en quienes tenían VHB crónica, así como de las no relacionadas con el SIDA en los que tuvieron resultados positivos al HBcAb, un marcador de la enfermedad del VHB. Estos resultados son similares a los que se reportaron en un estudio sudafricano. Después de 72 semanas de terapia contra el VIH en 539 personas, no se encontraron evidencias de que el VHB afectara la respuesta al tratamiento contra el VIH.

Dos genotipos del VHB -- A y D -- son los que más comúnmente se encuentran en las personas con VHB sola y VHB/VIH juntas. Un estudio observó cómo ambos afectan el uso del Epivir (lamivudina, 3TC), un medicamento que se utiliza tanto para tratar la enfermedad del VIH como la del VHB. El estudio hizo seguimiento a 68 personas con VHB que tomaban Epivir durante un promedio de 41 meses. Los resultados mostraron que el tipo de VHB influía notablemente en las distintas mutaciones asociadas con la resistencia al Epivir. No se sabe cómo vaya esto a afectar la resistencia a otros medicamentos contra el VHB.

Actualización Sobre la Hepatitis C

Tratar la enfermedad de la hepatitis C (VHC) en las personas con VIH puede ser difícil. Actualmente, no existen normas de cuidado sobre cuándo iniciar la terapia contra el VHC en dichos individuos. Es la creencia general que el tratamiento del VHC debe iniciarse cuando las funciones hepáticas comiencen a mostrarse anormales de manera consistente. Sin embargo, información más reciente muestra que tratar tempranamente la infección aguda de la infección del VHC produce mejores resultados. Cerca de 2 de cada 3 personas que toman una terapia eficaz contra el VHC mantienen bajo control su VHC aguda, mientras que solo 1 de cada 3 con VHC crónica son capaces de controlar su enfermedad. Varios estudios en la CROI refuerzan este concepto, además de ofrecer otra información sobre el manejo de las enfermedades del VHC y el VIH.

En un estudio muy pequeño, los investigadores examinaron los efectos de las células CD4 específicas al VHC en la co-infección con el VIH. Tres personas que estaban infectadas simultáneamente con ambos virus fueron tratadas contra ambos a comienzos de la co-infección y luego se les hizo seguimiento y comparaciones con un grupo de control. Los resultados mostraron que tratar ambas infecciones tempranamente en la etapa aguda ayudó a producir y mantener células CD4 específicas a la infección del VHC, las que a su vez ayudaron a controlas la enfermedad del VHC.

Un estudio más grande de 150 hombres VIH positivos con infección aguda del VHC mostró los mismos resultados. Un total de 111 iniciaron la terapia del VHC: 14 con interferón pegilado y 97 con interferón pegilado + ribavirin. El tratamiento se inició dentro de los seis primeros meses de la infección de VHC y duró de 23 a 46 semanas. Dos de tres mantuvieron control de su infección de VHC y no se notó ninguna diferencia entre los distintos tipos de VHC encontrados en el estudio.

Las personas que viven con enfermedades crónicas como el VHC y el VIH tienen un mayor riesgo de enfermedades del corazón. El estudio FRAM observó el uso de un marcador llamado proteína C-reactiva (CRP, por sus siglas en inglés) para predecir el riesgo de enfermedades del corazón en las personas infectadas tanto con el VHC como con el VIH. Después de analizar a 1,135 voluntarios VIH positivos, la infección del VIH sola mostró mayores niveles de CRP en los hombres pero no en las mujeres. Para las personas co-infectadas, los niveles más bajos de CRP aparecieron tanto en los hombres como en las mujeres. Esta información plantea el interrogante de si el CRP podrá predecir de manera diferente las enfermedades del corazón en las personas con VIH y VIH/VHC. Con más estudios, este marcador puede desarrollarse para diagnosticar y ayudar a prevenir las enfermedades del corazón. Un resultado similar fue encontrado en un estudio de 19,424 veteranos co-infectados quienes tenían estadísticamente un considerablemente mayor número de ataques al corazón debidos a la enfermedad del VHC.

Los beneficios a lago plazo del uso de la terapia contra el VHC en las personas con hepatitis C crónica han sido bien establecidos, incluyendo un menor riesgo de progreso de la insuficiencia hepática y consecuentemente la muerte. Sin embargo, estos beneficios en las personas con VHC y VIH simultáneamente no han sido estudiados. El grupo de estudio GESIDA 3603 examinó los efectos a largo plazo del uso de interferón + ribavirin para tratar la enfermedad del VHC crónica. Los voluntarios por lo general tenían un buen control de su VIH y todos fueron tratados con alguna forma de interferón + ribavirin. En general, 1 de cada 3 personas mantuvieron un buen control de su VHC, aunque esto dependía del tipo de VHC. Quienes tenían los tipos 1 y 4 (14%) tenían menor control de su VHC mientras que los que tenían los tipos 2 y 3 (46%) tenían mejor control. Varios estudios han mostrado que los tipos 1 y 4 son más difíciles de tratar.

Varios estudios de observación han sugerido que las madres que tienen tanto el VHC como el VIH tienen un mayor riesgo de transmitir el VHC a sus bebés. En un estudio español, se hizo seguimiento a 631 mujeres embarazadas, de las cuales cerca de 2 de cada 5 tenían ambas infecciones. Los resultados mostraron que no se transmitió ningún caso de VHC/VIH, mientras que hubo siete casos de transmisión del VHC. Esta tasa es inferior a lo que había sido reportado anteriormente.

Un estudio italiano examinó la tasa de “enfermedades que determinan el SIDA” en 6,285 personas VIH positivas con la infección de VHB o VHC. Las enfermedades estudiadas fueron linfomas no hodkinianos y cánceres de cuello uterino. Del total de voluntarios, el 38% tenía VHC y el 5% VHB. Los resultados mostraron que quienes vivían con el VIH y el VHB o VHC tenían un riesgo más alto de una de las enfermedades que determinan el SIDA, especialmente si se había diagnosticado cirrosis. Sin embargo, estos mismos individuos no tuvieron un riesgo más alto de otras enfermedades que determinan el SIDA como el herpes o la TB.

Hepatitis D

En general, la hepatitis constituye una gran preocupación para las personas que viven con el VIH. Muchos viven con infecciones de VHB y/o VHC crónicas, lo que puede empeorar la salud del hígado y desafiar los regímenes de tratamiento. Otro virus de la hepatitis, la hepatitis D (VHD), puede complicar aún más las cosas cuando está presente con el VHB o VHB/VHC.

El VHD debe utilizar partes del VHB para vivir y reproducirse, específicamente el antígeno superficial de la hepatitis B, HBsAg. Un estudio reportó que el uso del HBsAg es una mejor manera de manejar la enfermedad del VHD. Un pequeño estudio hizo seguimiento a 16 personas con VHD crónica después de iniciar la terapia contra el VIH con, o bien Epivir (lamivudina, 3TC), Viread (tenofovir) o Emtriba (emtricibina). Se encontró una relación significativa entre los niveles de VHD y HBsAg. Diez de los voluntarios mostraron una disminución de los dos niveles simultáneamente. Para los otros seis, no se encontró ningún cambio significativo a pesar de un tratamiento eficaz del VHB. El estudio concluyó que revisar los niveles de HBsAg puede ser útil para el manejo de la enfermedad del VHD en algunas personas.

Para más información en la hepatitis D, lea la publicación de Project Inform, Hepatitis D.


  
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Este artículo era proporcionada por Proyecto Inform. Es parte de la publicación Project Inform Perspective.
 

 

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