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Boca Sana

Verano/Otoño de 2007

Boca Sana
A pesar de la típica reducción del grosor del pelo, la aparición de rodillas artrósicas y el debilitamiento de la visión, el llegar a los 50 todavía es un hito importante en nuestras vidas. Cuando éramos chicos le decíamos "ponerse viejo". Ahora, que llegamos a esa edad, preferimos llamarle "ser maduros". Este proceso de maduración afecta a nuest ros cuerpos y a sus componentes de muchas maneras. Nuestras bocas y dientes no son ninguna excepción.

Es importante recordar que las caries no es un problema exclusivo de la juventud. Por el contrario, las causas de las caries son las mismas a cualquier edad. La caries es producida por las bacterias en nuestras bocas, que se alimentan del azúcar (carbohidratos) de nuestras dietas y producen ácidos que destruyen el esmalte dental y causan las cavidades (caries). Sin embargo, la naturaleza del problema puede cambiar a medida que envejecemos. Muchos de nosotros crecimos sin los beneficios del floruro y el cuidado dental preventivo. Como resultado, experimentamos más trabajo dental de restauración que las generaciones siguientes. Los "cincuentones" tienen más probabilidades de enfrentarse a caries en los alrededores de los empastes. Lamentablemente el deterioro de la raíz dental también es común en los adultos maduros. El deterioro de la raíz ocurre cuando las encías se retraen, quedando expuesta la superficie más delicada de la raíz, la cual es más proclive al deterioro.

Con la llegada de los 50, muchos de nosotros terminamos tomando medicamentos bajo prescripción médica o sin receta para varias clases de dolencias. Lamentablemente, más de 400 medicamentos que se usan comúnmente pueden causar boca seca (xerostomía) como efecto secundario. Muchos medicamentos para el VIH/ SIDA también se pueden clasificar dentro de esta categoría. Otros medicamentos incluyen algunos descongestivos (antihistamínicos), medicamentos para la presión elevada (antihipertensivos), medicamentos para los dolores y antidepresivos. Cualquier causa de reducción en la saliva aumenta nuestro riesgo de enfermedad bucal. La saliva protege a nuestros dientes.

Una saliva saludable contiene componentes antimicrobianos, así como también, minerales que ayudan a fortalecer el esmalte dental. La saliva lubrica la boca. También, limpia los restos de comida y neutraliza los ácidos producidos por la bacteria que se encuentra en el sarro. Si la sequedad bucal continúa, puede conducir a un deterioro galopante. Para contrarrestar los efectos de la boca seca, se pueden usar caramelos y gomas de mascar sin azúcar para estimular el flujo de saliva.

La enfermedad de las encías (enfermedad periodontal) es otra condición que tal vez tengamos que enfrentar a medida que maduramos. Puede progresar lentamente y sin dolor durante un extenso período de tiempo. A menudo se caracteriza por el sangrado de las encías, pérdida del soporte óseo (hueso) y movimiento de los dientes. Si no se lo trata, puede resultar en mayor movimiento dental y, eventualmente, pérdida de los mismos.

La enfermedad periodontal también es causada por la bacteria del sarro. Existen muchos otros factores que pueden aumentar el riesgo o la severidad de la condición. Esto incluye a los restos de los alimentos que quedan atrapados entre los dientes, fumar cigarrillos, uso de tabaco y, hasta cierto punto, en nuestra genética. La alineación incorrecta de los dientes, puentes o dentaduras parciales que no se ajustan adecuadamente, dietas no saludables y enfermedades sistémicas como la anemia, también contribuyen al desarrollo de la enfermedad periodontal. Por supuesto que el debilitamiento del sistema inmunológico en un paciente que vive con VIH/SIDA también puede reducir significativamente la capacidad de controlar y pelear a la bacteria que causa estos problemas. A pesar que la enfermedad de las encías es común, puede controlarse o detenerse. Si se lo atiende en sus comienzos hasta se puede revertir. Los casos más avanzados podrían requerir cirugía.


¿Qué Pasa si Tengo Más de 50 y VIH?

Boca Sana
Más de un tercio de los individuos que viven con VIH/SIDA, sin distinción de edades, padecen problemas en la cavidad bucal que aparecen a causa del debilitamiento de su sistema inmunológico. Cuando nuestros cuerpos no se pueden defender adecuadamente, también son comunes las infecciones por hongos, herpes, úlceras, verrugas y problemas en las encías. En realidad, estas condiciones son indicadores que nos ayudan a evaluar la necesidad de comenzar a tomar los medicamentos para el tratamiento del VIH/SIDA, o para medir la eficacia del tratamiento actual de un individuo. Por ejemplo, la presencia de una infección fúngica (hongos) puede indicar la necesidad de reevaluar las medicinas que esa persona estuviera tomando, a través de un análisis de sangre para medir la carga viral y los recuentos de CD4.

Para cuando se llega a los 50, es común pasar por la experiencia de tener que realizar algún reemplazo dental. Después de todo, piensa en todas las veces que has masticado, rechinado tus dientes y de todo el funcionamiento al cual has expuesto a tus dientes durante el correr de tu vida. La posibilidad de tener que reemplazar algo en un trabajo existente es algo más frecuente en un individuo que toma medicinas para el tratamiento del VIH y ha padecido de una boca seca. El desarrollo de esta condición también puede causar retracción de las encías. Consecuentemente, la necesidad de empaste en los lados expuestos de los dientes (y no del área de la superficie de mordida) también ha aumentado. Además de agregar la necesidad de reemplazar dientes perdidos tanto por razones cosméticas como dietéticas, a los 50 pasa a ser una prioridad.

Lo opuesto a este ejemplo, son los individuos que han tomado adecuadamente las medicinas para el VIH/SIDA (o ninguna) y podrían no exhibir ninguna diferencia respecto a un paciente de 50 años, VIH negativo con problemas dentales. Por otro lado, los individuos que han padecido un compromiso del sistema inmunológico por un tiempo prolongado pueden llegar a enfrentarse con un reemplazo dental que será extraído debido a un deterioro grave e imposibilidad de restauración o enfermedad periodontal.

No es ningún secreto que el comer alimentos saludables, reducir el estrés, la ejercitación física y las visitas regulares al doctor y dentista, son más esenciales ahora que hemos llegado a los 50. Es un hecho que nuestros cuerpos no responden y se revitalizan como lo hacían cuando fuimos jóvenes. Esperemos que con el correr de los años, hayamos intercambiado algo de nuestro vigor de juventud por la paz interior y sabiduría de la madurez. Pero, de nuevo, piensa de esta manera: si es cierto que "los 50 de ahora son los 30 de antes", entonces a lo mejor, no tendremos que preocuparnos por estas cuestiones por veinte años.

Steven Vitero, D.D.S., director de la clínica dental de AIDS Project Los Angeles. Traducción por Mónica Leibovich-Adrabi.


  
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Este artículo era proporcionada por AIDS Project Los Angeles. Es parte de la publicación Impacto.
 

 

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