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Analísis de Laboratorio

Verano/Otoño de 2007

Analísis de Laboratorio
Cuando hablamos del VIH, siempre estamos pendiente de los resultados de laboratorio. Pero, ¿qué son y para qué sirven? Los resultados de laboratorio provienen de los análisis de sangre. Los análisis de sangre provienen del paciente, del cual se extrae una muestra de su sangre y la misma pasa posteriormente a un laboratorio donde se estudiará y reportará los resultados de los parámetros de laboratorio que solicitó el médico.

Los resultados pueden proveer información muy importante. Los análisis en una persona que vive con el VIH/SIDA, sirven para controlar el curso de la infección y enfermedad del VIH. La información proveniente de los análisis es útil tanto para las personas que no reciben tratamiento anti-VIH, como para las que están bajo tratamiento. Habitualmente, los análisis se solicitan siguiendo cierta frecuencia que puede variar desde análisis mensuales, cada dos, tres, cuatro o hasta seis meses. Todo depende de las condiciones clínicas del paciente y si está o no recibiendo algún tipo de tratamiento anti-VIH, o para tratar otras condiciones que estuviera padeciendo. Los análisis se pueden dividir en términos generales, en análisis de rutina y en aquellos que el médico solicita específicamente.

Dentro de los análisis de rutina, siempre hablando dentro del mundo del VIH, están los análisis que sirven para vigilar el comportamiento del VIH en la persona que vive con VIH.

Estos son los análisis de rutina:

Recuentos de CD4 (tipo de células blancas -linfocitos: Células T). Estás células forman parte del armamento de nuestro sistema inmunológico. Su rango normal es entre 500 a 1.500 células por mililitro de sangre (ml, aproximadamente una gota de sangre). Cuando la enfermedad del VIH progresa estas células tienden a bajar en número y cuando disminuyen por debajo de 200 se considera que la persona está a un riesgo muy elevado de padecer infecciones (infecciones oportunistas) y hasta puede llegar a tener 0 células. El cuerpo necesita de estás células para defenderse del VIH.

Carga viral (CV): Mide la cantidad de virus en una muestra de sangre (ml). Lo ideal es poder controlar la replicación del VIH. Actualmente, las pruebas que detectan el material genético del VIH son muy sensibles y específicas, pudiendo detectar hasta 50 copias por ml de sangre. Una carga de 50 o menos, se considera no detectable. Este es el nivel de CV que se debería conseguir tanto en pacientes sin experiencia previa en tratamientos y en pacientes con experiencia y fracasos bajo tratamientos previos con los medicamentos antirretrovirales disponibles en la actualidad.

No detectable no significa que no existe, sino que hay un nivel de replicación viral muy bajo (el virus está bajo control) y eso disminuye el paso de progresión de la enfermedad. Una carga viral no detectable es buena, una carga viral detectable puede variar de unos cuantos cientos de virus a miles o más, cuánto más alto el número, mayor riesgo a que la enfermedad progrese muy rápido y no se pueda controlar eficazmente.

Análisis que sirven para vigilar cómo funcionan ciertos órganos y otros parámetros en la persona que vive con el VIH:

Hemograma completo (CBC, siglas en inglés): Es una prueba muy común; mide la cantidad de células rojas (glóbulos rojos), junto con otros parámetros indicadores de la presencia de anemia u otras anormalidades en los glóbulos rojos. También mide la cantidad de células blancas y su clasificación, indicadores de cómo nos defendemos de diferentes tipo de infecciones o la presencia de algún tipo de cáncer de la sangre, junto con la cantidad de plaquetas, indicadores de qué tan bien controlamos nuestro tiempo de sangrado.

Luego, tenemos otros indicadores que el médico va a solicitar específicamente:

Glucosa: Es el azúcar de la sangre. Los niveles normales rondan entre 75 a 120 mg/dl de sangre. Valores inferiores indican hipoglucemia (baja cantidad de azúcar) y valores superiores (hiperglucemia) indican un mal funcionamiento del uso de la glucosa que muy probablemente termine en el desarrollo de diabetes. La medición de la glucosa también sirve para controlar el manejo de la diabetes.

Colesterol y triglicéridos: Son sustancias grasas. El colesterol ayuda a poder medir el posible desarrollo de enfermedad cardiovascular. Los triglicéridos no tienen una asociación tan directa como el colesterol con relación a los problemas del corazón, aunque si hay que controlarlos también muy de cerca. Un nivel elevado de triglicéridos puede causar problemas en el páncreas. El colesterol y los triglicéridos pueden disminuir en enfermedades crónicas (como por ejemplo el VIH), aunque hay factores ambientales (dieta, estilo de vida, etc.) y factores genéticos que pueden aumentarlos, además de formar parte del espectro de efectos secundarios de algunos antirretrovirales que se utilizan en el tratamiento del VIH.

El colesterol a su vez se puede subdividir en varios tipos de colesterol, aunque por motivos de simplificación lo dividiremos en el colesterol "malo" o LDL (rango normal por debajo de 100 mg/dl) y el colesterol "bueno" o HDL (rango normal debe ser superior a 40 mg/dl, cuanto más elevado mejor). El colesterol total debe rondar por debajo de los 200 mg/dl y los triglicéridos deben ser inferiores a los 150 mg/dl.

Electrolitos: Sodio (Na), potasio (K), cloro (Cl) y magnesio (Mg): El sodio es importante para mantener el balance de líquidos en el cuerpo, al igual que el cloro. El potasio regula la conducción eléctrica en las células, incluido el corazón. El magnesio cumple funciones relacionadas a la contracción muscular, entre otras.

Amilasa: Es una enzima que la secretan las glándulas salivales y el páncreas. Cuando sus niveles aumentan pueden indicar una inflamación en el páncreas. Algunos medicamentos anti-VIH y de otro tipo pueden aumentar los niveles de esta enzima.

Función hepática (hígado): Se estudian varias enzimas y un pigmento del hígado para observar su funcionamiento: Alt, ast, ldh, fosfatasa alcalina y la bilirrubina: Cuando sus niveles suben en diferentes proporciones, son indicadores de inflamación del hígado (hepatitis) por infecciones, medicamentos (antirretrovirales, inclusive), obstrucción o cáncer. Es frecuente, observar los niveles elevados en personas que viven con el VIH, aunque no hay que alarmarse hasta que alcanzan ciertos valores.

Función renal (riñones): Existen dos indicadores importantes. Creatinina y urea: pueden aumentar por deshidratación, o enfermedades en los riñones. El VIH puede causar nefrotoxicidad (enfermedad renal), al igual que algunos antirretrovirales como efectos secundarios.

Proteínas: Albúmina y globulina: Son las dos proteínas más importantes en la sangre. Bajos niveles de albúmina pueden indicar malnutrición y Electrolitos: Sodio (Na), potasio (K), cloro (Cl) y magnesio (Mg).

Pruebas de re sistencia: Sirven para identificar mutaciones (cambios en el código genético del VIH) o proveer el grado de sensibilidad del VIH a los medicamentos antirretrovirales. La pruebas se conocen como genotipo, fenotipo, y también existe una tercera prueba llamada fenotipo virtual. Los resultados de estos análisis le ayudarán al médico a elegir los mejores medicamentos para combinar en un régimen antirretroviral y que pueda ser eficaz contra el VIH. Existen recomendaciones específicas con respecto a cuando se deberían solicitar estas pruebas de resistencia.


Sugerencias Generales

Otros análisis de sangre podrían ser solicitados por el médico para descartar sífilis, hepatitis virales, niveles de testosterona y de la hormona tiroidea (tiroides). Todos estos parámetros son importantes dado que si descubren anormalidades, se pueden tratar.

No todas estas pruebas se pueden realizar en cualquier laboratorio. Algunas, necesitan de cierta tecnología disponible. De todas maneras, es importante conocer que existen, para discutirlas con el médico. Sin embargo, hay algo que como pacientes, sí podemos hacer: Cada vez que el doctor nos pide un análisis de sangre se debe ir siempre al mismo horario, asegurarse qué recomendaciones pidió -- la más común es solicitar al paciente que cuando se saque sangre lo haga en ayunas; ir al mismo laboratorio si fuera posible. Todos estos consejos aseguran que los resultados tengan menos probabilidades de variación.

Un resultado de un análisis generalmente no nos provee un diagnóstico definitivo. Nos indica si hay que realizar mayores estudios o nos sirve para controlar una tendencia normal o anormal de los parámetros mencionados.

También, me gustaría aclarar que estos no son los únicos análisis que se pueden realizar. Existen muchas otras pruebas que se pueden hacer extrayendo una muestra de sangre. Las nombradas en este artículo son las más comúnmente solicitadas en las personas que viven con el VIH.


  
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Este artículo era proporcionada por AIDS Project Los Angeles. Es parte de la publicación Impacto.
 
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