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Pidamos la Prueba del VIH

Verano/Otoño de 2007

Pidamos la Prueba del VIH
Al llegar a la década de los 40, y ni hablar de las décadas que siguen, la mujer es, en términos generales, ignorada por completo cuando hablamos de la prevención del VIH y otras infecciones de transmisión sexual (ITS).

Datos epidemiológicos indican que del total de los casos de SIDA en mujeres en los Estados Unidos, el 18% corresponde a mujeres mayores de 50 años

Debido al "mito" de que las mujeres de la tercera edad no tienen relaciones sexuales, no existe el concepto de prevención en salud sexual con esta población. Los proveedores de salud no discuten ni preguntan temas relacionados a la salud sexual. Como consecuencia tampoco hacen la prueba del VIH y otras ITS. Además, dado que muchos de los síntomas y condiciones asociados al VIH pueden simular signos y síntomas del envejecimiento (como por ejemplo: la fatiga, los problemas gastrointestinales, la depresión, la falta de memoria, diversos tipos de cánceres, etc.), los médicos raramente asocian esos síntomas y signos con la enfermedad del VIH.

Tampoco se piensa que las mujeres de la tercera edad pueden usar drogas endovenosas y compartir jeringas, lo cual es otra manera en que se puede transmitir el VIH de una persona infectada a otra. Podría ocurrir que una mujer diabética comparta su equipo de inyección con su compañero que también es diabético. Este tipo de jeringas no son para uso endovenoso, aunque las jeringas son jeringas, sin importar para qué se usan, siempre es un riesgo compartirlas.

Todas estas concepciones que la sociedad tiene respecto a las mujeres de cierta edad, las convierten en una especie aparte, como si no compartieran los mismos problemas que el resto del mundo padece. Y, el concepto está tan arraigado que ellas mismas piensan que no están a riesgo. De hecho, es todo lo contrario.

Por diversos motivos, en la actualidad nos estamos enfrentando con un mayor número de mujeres viviendo en plenitud, su etapa de la tercera edad, buscando formar pareja nuevamente, expuestas a un riesgo muy elevado de infecciones de transmisión sexual, incluido el VIH. Estos factores exponen a la mujer solitariamente al mundo de nuevas relaciones sin ninguna información que las proteja y les permita tomar decisiones adecuadas ante la posibilidad de relacionarse sexualmente. La falta de información y educación a este sector de la sociedad, terminará acarreando graves consecuencias.

Al comenzar la menopausia la mujer nunca piensa en condones, dado que no se preocupa más por el embarazo. Por otro lado, la pared de la vagina se hace más delgada y menos húmeda, lo cual la predispone a desgarros con más facilidad durante las prácticas sexuales, haciéndola más vulnerable a las infecciones. Estas condiciones de evolución natural debido al envejecimiento, las coloca a un riesgo elevado de adquirir la infección del VIH y otras ITS.

Todo lo mencionado me conduce a recomendarles que cuando les llegue el turno de realizar los exámenes de rutina de prevención como la mamografía (radiografía de los senos, para descartar cáncer en las mamas), colonoscopia (para descartar problemas en los intestinos), ambos de rutina anual en personas mayores de 50, Papanicolau (para descartar cáncer del cuello uterino), o visitar al oculista, o al dentista, recuerden preguntarle al médico de cabecera que aparte de los análisis de rutina para vigilar al colesterol, la glucosa, descartar anemia, etc., quieren hacer la prueba del VIH.

No sientan vergŁenza por querer cuidarse y protegerse. Todos tenemos derecho a nuestra sexualidad. Recuerden que cuando antes se diagnostique la enfermedad (tal como ocurre con otras enfermedades), antes se podrá comenzar con el tratamiento adecuado y tener más probabilidades de éxito y de este modo mayores posibilidades de mantenerse bien y vivir una vida saludable.

El VIH, en estos casos, se transmite por lo que uno hace (relaciones sexuales sin protección o compartir equipos de jeringas), no discrimina edad, sexo, raza, ni grupo social.


  
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Este artículo era proporcionada por AIDS Project Los Angeles. Es parte de la publicación Impacto.
 
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