Advertisement
The Body: The Complete HIV/AIDS Resource Follow Us Follow Us on Facebook Follow Us on Twitter Download Our App
Professionals >> Visit The Body PROThe Body in English
VIH/SIDA Centro de Recursos Para Latinos
  
  • Email Email
  • Printable Single-Page Print-Friendly
  • Glossary Glossary
  • PDF PDF
Editorial

Verano/Otoño de 2007

Editorial
Hace unos días terminé de leer Memoria de mis putas tristes, de Gabriel García Márquez. Es una historia de un octogenario que al cumplir sus noventa años de edad decide vivir su fantasía sexual con una jovencita en una casa de citas. Es una historia de deseo, placer y amor a finales de la vida, cuando creemos que a esa edad solamente pensamos en lo que dirá nuestra lápida.

La historia del hombre de casi noventa ilumina y ejemplifica esta edición de IMPACTO! sobre la tercera edad, la sexualidad y el VIH. Cuando hablamos de la tercera edad, siempre nos imaginamos a personas mayores, con arruguitas, enfermos y frágiles. Nos imaginamos personas mayores de 80 años que esperan pacientemente la muerte. Pero como en la historia de García Márquez, la edad, la avanzada edad, no nos impide sentir, desear y querer.

En esta edición abordamos la tercera edad y el VIH porque consideramos que poco se habla sobre el tema. Algo importante de aclarar aquí es que utilizamos la edad de los 50 años como parámetro de cuando se entra a la tercera edad. Aunque es cierto que ahora los cincuentones y setentones parecen muchísimo más jóvenes a lo que acostumbrábamos a ver en décadas pasadas, siguen siendo parte de la tercera edad.

Ahora bien, envejecemos mejor que antes. Desde un mejor cuidado personal, hasta los diferentes medicamentos que nos pueden ayudar con las dolencias propias del envejecimiento. También es cierto que durante los últimos 26 años, muchas personas de la tercera edad se encuentran en una realidad antes desconocida: vivir con VIH después de los cincuenta, o vivir con la posibilidad de infectarse con VIH hasta ya pasados los setenta años de vida.

Las historias personales que aparecen en esta edición precisamente hablan de vivir con VIH después de los cincuenta y de haberse infectado con el virus en una edad que para muchos es impensable. Tal es la historia de Jane Fowler, que nos cuenta el momento en que se enteró que tenía VIH, su reacción inicial y su decisión de dar la cara como una mujer mayor de 72 años. Otra de las historias que lamentablemente es común con las personas mayores de 50, es la de Ricardo González: no utilizan condones en las relaciones sexuales porque piensan que a su edad ya no pueden contraer el VIH u otras infecciones de transmisión sexual, desconocen los modos de transmisión del VIH, sus médicos de cabecera nunca les hablan sobre VIH, y no se hacen la prueba del VIH.

Aunque esta edición tiene sus limitaciones sobre la información del VIH y la tercera edad, tratamos de que ayude a empezar conversaciones entre gente mayor. Hablemos sobre sexualidad, VIH, prácticas sexuales, amor y deseo. Hablemos sobre los tratamientos, lo que significa para una persona mayor de 50 tomar ARV y tener otras complicaciones médicas propias del envejecimiento.

Después de todo, lo que nos queda es seguir aprendiendo, porque como dice el dicho: "el que no oye consejos no llega a viejo" y se pierde la posibilidad de vivir el enamoramiento que vive el octogenario de Memoria de mis putas tristes.

Omar Baños es el editor de ¡Impacto!.


  
  • Email Email
  • Printable Single-Page Print-Friendly
  • Glossary Glossary
  • PDF PDF

Este artículo era proporcionada por AIDS Project Los Angeles. Es parte de la publicación Impacto.
 

 

Advertisement