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La Depresión en Mujeres VIH Positivas

Por Sarah Swofford y Kialing Perez, M.D.

Verano de 2006

De acuerdo al Instituto Nacional de Salud (NIH, por sus siglas en inglés), las mujeres tienen mayores posibilidades de sufrir de depresión. Algunas estadísticas del NIH muestran una proporción de dos mujeres por cada hombre, sin importar la raza, etnia, y/o estatus económico. Los estudios no han podido claramente determinar aún el motivo de la diferencia entre los géneros sexuales pero se cree que las experiencias que son únicas en las vidas de las mujeres son determinantes, tales como los factores sociales y biológicos. Un motivo principal que frecuentemente es citado en la bibliografía es el peso de las muchas responsabilidades de la mujer de tener que cuidar de la salud del resto de la familia. La falta de recursos económicos, educación, y apoyo social también parecen ser factores que contribuyen a la más alta incidencia de depresión en la mujer.

Las mujeres VIH positivas que también sufren de depresión tienen una carga de salud aumentada. La investigación enfocada a las mujeres hace falta en muchas áreas de estudio y desafortunadamente los estudios de VIH y salud mental que específicamente se relacionan a mujeres no son la excepción. Sin embargo, la pequeña cantidad de investigación disponible sobre éste tema sugieren que las mujeres VIH positivas están en mayor riesgo de sufrir de síntomas depresivos. Adicionalmente, los estudios han encontrado una conexión entre la salud mental de las mujeres VIH positivas y la manera que progresa la enfermedad. Se ha demostrado que las mujeres VIH positivas con depresión mayor acuden a sus citas médicas con menos regularidad, son menos adherentes a su tratamiento, son más propensas de progresar más rápidamente a SIDA, y tienen una más alta mortalidad relacionada al SIDA. Un mejor entendimiento de la depresión en mujeres con VIH puede ayudar a disminuir no sólo la progresión de la enfermedad, pero también puede mejorar la adherencia a la terapia antiretroviral de gran actividad (TARGA, HAART por sus siglas en inglés). Los proveedores de salud quienes tratan mujeres VIH positivas deben de considerar el estado de salud mental de sus pacientes, junto con el cuidado de su VIH.

Algunos estudios han sido realizados tratando de establecer un vínculo entre la depresión y la progresión del VIH en mujeres. Un estudio en el 2005 por el Departamento de Psicología de la Universidad de Pennsylvani (Cruess, DG) encontró que las mujeres que se recuperaban de la depresión tenían aumentos significativos actividad de sus células asesinas naturales (un tipo de célula blanca envuelta en la respuesta inmune), Tomando en consideración que el VIH disminuye el número de las células envueltas en la respuesta inmune, la concomitante presencia de la depresión puede agravar a la salud del sistema inmune.

El Estudio Entre Agencias en Mujeres con VIH (WIHS ,por sus siglas en inglés) es el estudio mas comprehensivo sobre el tema de la depresión en mujeres positivas. Entre 1994 al 2001 se estudiaron 1,716 mujeres positivas en clínicas en Brooklyn, Bronx, Chicago, Los Angeles, San Francisco, y Washington D.C. Encontraron que la incidencia de muerte es 1.7 veces mayor en mujeres con depresión crónica comparada a mujeres sin depresión crónica, después de controlar otros factores incluyendo el conteo de células CD4, la carga viral, y el uso de la terapia antiretroviral de gran actividad (TARGA). Para aquellas mujeres quienes establecieron en algún momento del estudio contacto con algún proveedor de salud mental se disminuyó el riesgo de muerte a la mitad. El estudio encontró también que las mujeres que estaban utilizando TARGA tenían una menor incidencia de depresión, pero que las mujeres VIH positivas crónicamente deprimidas que fallecieron de SIDA habían tenido una depresión clínica severa el año antes de sus muertes. Significa que el diagnosticar oportunamente la depresión no solo mejora la adherencia al tratamiento pero también influye en la progresión de la enfermedad por mecanismos que no están claramente entendidos.

Un análisis de las mujeres en el WIHS encontró que las mujeres VIH positivas con desordenes de comportamiento tienen menos probabilidad de iniciar o mantener la adherencia a TARGA. Un estudio publicado en la Revista de la Sociedad Internacional de Neuropsicología en el 2002 determinó que la incidencia de desordenes del comportamiento eran más altos en mujeres VIH positivas que en mujeres negativas. También se encontró que aquellas mujeres que no estaban tomando TARGA tenían una incidencia dos veces mayor de poder tener un impedimento neuropsicológico.

De acuerdo a un estudio por la Universidad de Saġ Paulo publicado en la Revista Brasilera de psiquiatría en el 2006, las mujeres con VIH sintomático tienen una mayor incidencia de depresión que las asintomáticas. El mismo artículo menciona la falta de estudios que investiguen el inicio y la progresión de la depresión a lo largo del curso del VIH-SIDA.

Los estudios demuestran que en las mujeres existe una correlación directa entre la depresión y progresión del VIH a SIDA. También se ha observado que la adherencia a TARGA así como el inicio al tratamiento es menos probable en mujeres con depresión crónica. Los servicios de salud mental, los medicamentos antidepresivos y la terapia psicológica son necesidades para mejorar las vidas (y en algunos casos salvar las vidas) de mujeres positivas con depresión. Es de suma importancia que pacientes con VIH y SIDA tengan un tratamiento integral que incluya la evaluación psicológica de los pacientes, no solo para lograr una mejor adherencia y soporte social, sino también como la evidencia científica sugiere, para mejorar la respuesta inmune que podría estar adicionalmente deteriorada por trastornos de esta naturaleza.

Sarah Swofford, Educadora del VIH de ACRIA. Kialing Perez, MD Médico Internista en su tercer año de rotación en el Hospital Flushing


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