Advertisement
The Body: The Complete HIV/AIDS Resource Follow Us Follow Us on Facebook Follow Us on Twitter Download Our App
Professionals >> Visit The Body PROThe Body in English
VIH/SIDA Centro de Recursos Para Latinos
  
  • Email Email
  • Printable Single-Page Print-Friendly
  • Glossary Glossary
VIH y Desordenes del Humor

Verano de 2006

Todos alguna vez se sienten tristes o desalentados. Las emociones tales como la pena y la desdicha son una parte normal de la vida, en especial en aquellas personas que están experimentando altos niveles de estrés o que están lidiando con grandes pérdidas o reajustes en su vida. Algunos eventos ocurren en la vida que son trastornantes o que causan estrés, pero uno puede ser infeliz sin la necesidad de estar deprimido. La distinción entre la "infelicidad común" y desordenes depresivos clínicos dependen de la duración y severidad de un humor bajo y la ocurrencia de problemas relacionados, tales como la pérdida de interés en la mayor parte o todas las actividades, cambios en el apetito/peso o sueño, bajos niveles de energía, ideas persistentes sobre la muerte, sentimientos de culpabilidad y otros síntomas. La manera que el humor depresivo interfiere con el trabajo, relaciones, y recreación son también considerados como distinción entre la tristeza y la depresión clínica. En este artículo, el término "depresión" se refiere a desordenes clínicos, no a la tristeza diaria.

La depresión es un desorden común, que afecta a personas de diferentes edades, razas, y estilos de vida. Los psiquiatras distinguen entre la depresión mayor, que tiene muchos síntomas que ocurren juntos; la depresión menor, caracterizada por un estado humoral bajo y/o una pérdida de interés pero con una menor cantidad de síntomas asociadas a ella; y la distimia, que se refiere a una forma más crónica y frecuentemente una depresión menos severa que está presente en la mayor parte de días por lo menos por dos años sin un periodo de bienestar de por lo menos dos meses. Los niveles de depresión han sido estudiados a nivel mundial por muchos años. Un estimado razonable de aquellos que experimentan depresión mayor en el último año es aproximadamente de 4 al 5%, y cerca de 2% para distimia (Narrow, 2002; Waraich 2004). (La depresión menor no fue evaluada en estos estudios de población)

Entre las personas con VIH/SIDA, la depresión es el desorden psiquiátrico más común (sin incluir desordenes de abuso de substancias), pero la mayoría de personas VIH positivas no están deprimidas la mayor parte del tiempo. Mientras los niveles de depresión varían dependiendo de como se define la depresión y como es medida, el consenso es que los niveles de depresión son elevados en el contexto del VIH/SIDA, con estimados usando criterios diagnósticos que oscilan entre el 5% al 20% dependiendo de las medidas usadas y los grupos estudiados (Evans et al. 2005). Estos estimados usualmente no incluyen la depresión "menor", que tiene menos síntomas pero se manifiesta aún con una tristeza persistente y una capacidad menor para experimentar placer y satisfacción.

Alguna evidencia sugiere que las mujeres VIH positivas tienen niveles mayores de depresión y distimia que hombres con VIH, y que personas con desorden de abuso de substancias. Aún así, las mujeres en general y las personas que no son positivas que usan drogas también tienen niveles altos de depresión, así que el VIH quizá no sea la causa más común de la mayor incidencia. Niveles más altos han sido reportados cuando se utilizaron escalas sintomáticas de auto-evaluación o estudios diagnósticos para identificar la depresión, pero como regla general estas medidas no se deben de utilizar para establecer un diagnóstico. Por otro lado, algunos factores pueden complicar el diagnóstico de la depresión en una persona que es VIH +, por la superposición entre síntomas de depresión (como el insomnio y la pérdida de apetito), y síntomas del VIH de por sí o los efectos secundarios de los medicamentos. Para lograr hacer un buen diagnostico necesita estar familiarizado con ambos: el criterio estándar de la depresión y la presentación clínica del VIH y los posibles efectos secundarios de los medicamentos

Al tratar de identificar la relación entre el VIH y la depresión, la edad en que se experimenta necesita tomarse en consideración. En nuestro programa de investigación psiquiatrica, donde hemos logrado ver a más de 1,200 adultos VIH + en los últimos 15 años, el 60-80% reportaron que su primer episodio con la depresión fue antes de que descubrieran su estatus de VIH. Por ejemplo, entre los hombres gay, la adolescencia y el proceso de hacer conocer su orientación sexual puede ser el periodo cuando experimentaron por primera vez su depresión. Otros factores que ponen a personas en riesgo para la depresión independiente al estatus del VIH es la historia familiar de depresión (quizá reflejando una predisposición genética) y abuso de alcohol y drogas recreativas.

La depresión es una de los éxitos ejemplares en la psiquiatría: muchos medicamentos antidepresivos y algunos tipos de psicoterapia de tiempo limitado tales como la terapia cognitiva del comportamiento. Para depresiones que sean leves, los grupos de apoyo frecuentemente pueden ser útiles, pero para la depresión mayor, los medicamentos antidepresivos con o sin psicoterapia es el estándar de cuidados. La investigaciones muestran que los pacientes VIH + que están deprimidos responden tan bien y con la misma frecuencia que aquellas personas que no tienen VIH/SIDA. La depresión sin tratar es costosa. La calidad de vida es disminuida, las relaciones con la familia y amistades se dañan, y el trabajo puede ser interrumpido. Para las personas que viven con el VIH existen costos adicionales: la depresión ha sido asociada con una adherencia más pobre a cuidados médicos. En personas que están deprimidas existe menos probabilidad que tomen sus medicamentos para el VIH o mantengan citas médicas regularmente en comparación con aquellos que no lo están, y existe mayor probabilidad de que descuiden su nutrición y presten menos atención a su salud en general, así que la progresión de la enfermedad puede ser una consecuencia. Puede hacerse difícil poder decirle a su médico o proveedor de salud que se siente deprimido, pero es importante hacerlo o buscar una evaluación o tratamiento en alguna parte. Si alguien no sabe donde puede encontrar tratamiento, existe un servicio de referidos a nivel de la ciudad al llamar al 1-800-LIFENET.


Desorden Bipolar

Esta condición incluye episodios depresivos y maniacos, y es a veces llamado desorden maniaco-depresivo. La manía es caracterizada por periodos de humor anormalmente elevados o de irritabilidad, una gran disminución por la necesidad de dormir, pensamientos rápidos, facilidad de distractibilidad, y un comportamiento poco característico de tomar riesgos. Tales periodos de humor anormal deben durar por lo menos una semana (o menos si hospitalización es necesaria), para llegar a un diagnostico definitivo. El diagnostico debe de hacerse cuando la persona no esté usando drogas, porque las drogas pueden confundir el diagnostico. El desorden bipolar aparece con un fuerte componente genético y ocurre en 1% de la población. Comúnmente se manifiesta alrededor de los 20 años pero también puede iniciarse en la adolescencia. El desorden bipolar II (hypomanía) es una forma mas leve con episodios de más corta duración.

El desorden bipolar comúnmente precede la infección del VIH en aquellas personas que tienen ambas condiciones. A veces, sin embargo, la manía secundaria puede desarrollarse por afecciones del VIH en el cerebro en aquellos casos con SIDA avanzada, comúnmente asociado con daño cognitivo significativo (Ferrando & Wapenyi, 2002). Afortunadamente la manía secundaria es mucho menos común desde la aparición de la terapia antiretroviral. En otros casos, la nueva aparición de manía puede ser precipitada por medicamentos tales como los corticoesteroides (por ejemplo, prednisona), que puede ser recetada por varias condiciones médicas incluso el asma. La manía inducida por corticoesteroides puede ser mejorada disminuyendo la dosis o bajando la dosis paulatinamente si es médicamente posible, o recetando un estabilizador del humor.


Depresión y Fatiga

La fatiga es más común que la depresión en personas con VIH, los estimados dan una incidencia de alrededor del 40%. La fatiga usualmente es definida como una falta de energía, cansancio, letargia, inabilidad de sentirse descansado que no se debe al insomnio, y energía disminuida. En contraste a la depresión, la persona con fatiga está interesada en hacer cosas y da una lista de actividades en las cuales le gustaría estar envuelta, pero le falta la energía para poder hacerlas. La superposición sustancial entre la fatiga y la depresión es hasta cierto punto circular por definición, en el que la fatiga es también asociada a problemas de pobre concentrabilidad, que es otro criterio para diagnosticar la depresión mayor. Puede tener también una dirección causal reversa. Cuando la fatiga restringe actividades y eventos placenteros, limita interacciones sociales, interfiere con el trabajo, y lleva a días largos en soledad, la depresión puede ser una posible consecuencia.

La fatiga puede deberse a una variedad de condiciones médicas, tales como la anemia, bajos niveles de la hormona tiroidea o bajos niveles de testosterona, o puede ser relacionado a los medicamentos de VIH. Cuando la depresión no es una causa obvia, la fatiga puede ser tratada con suplementos de testosterona para los hombres, o medicamentos estimulantes tales como la Ritalina (metylfenidata) o Dexedrina (dextranfetamina), aunque estos últimos son poco apropiados para personas con una historia de abuso de substancias. Un medicamento prometedor pero aún no probada es Provigil (modafinil), que parece no causar euforia o tener potencia adictiva. Nuestro grupo está actualmente estudiando su efectividad en una prueba clínica de corta duración para el tratamiento de la fatiga en adultos con VIH.


Depresión y Hepatitis C

Se estima que cerca de 300,000 pacientes con VIH en los Estados Unidos, o cerca del 30% de personas con VIH, están coinfectadas con hepatitis C (VHC). Entre pacientes con infección crónica del VHC, la fatiga es el síntoma inicial más común (Crone et al, 2004). Aunque la depresión también ha sido reportada, puede que sea secundaria al uso de drogas intravenosas, que es la causa más común de la infección de VHC que frecuentemente está asociada a la depresión (Hauser, 2004). En un estudio, sin embargo, los síntomas no fueron lo suficientemente severos para clasificar a las personas con un diagnóstico depresivo que se observó en hasta un 70% de pacientes co-infectados. (Hooshyar, 2004).

Los síntomas depresivos y desordenes son un efecto secundario del tratamiento estándar del VHC, alfa interferón y ribavirina. Se estima que el 60% de pacientes co-infectados experimentan algunos síntomas neuropsiquiátricos inducidos por el tratamiento, y cerca del 30% experimentan depresión clínica (por ejemplo, Laguno et al, 2004; Torriani et al, 2004). La mayoría de pacientes con depresión inducida por el tratamiento al VHC responden bien a antidepresivos, permitiéndoles completar el tratamiento que de otra manera tendría que ser prematuramente descontinuado (Hauser, 2002).

Los hepatólogos pueden ser reacios a iniciar tratamiento al VHC en pacientes que ya están deprimidos, y esto contribuye a la falta de tratamiento del VHC. En vez de rechazar tratar a personas deprimidas, la consultación psiquiátrica y el tratamiento con antidepresivos son recomendables, y entonces después de disminuir los síntomas depresivos (usualmente después de algunas semanas), puede iniciarse el tratamiento del VHC.


Depresión y Abuso de Substancias: Metamfetamina de Cristal

Aunque el efecto inmediato de la metamfetamina de cristal (MA) es euforia y energía elevada, la depresión le sigue después que el efecto de la droga termina. Es un hecho, que la depresión es precursora y una consecuencia al uso de MA crónico. Una historial depresivo es más común entre hombres gay y bisexuales en comparación a hombres heterosexuales, entre personas con VIH/SIDA que entre personas VIH negativas, y también entre abusadores de MA, la mayoría de los cuales en la ciudad de Nueva York son hombres gay y bisexuales con o sin infección de VIH, que no abusadores. La depresión es particularmente alta durante el periodo inicial en que se deja de usar la droga, pero se ha encontrado en niveles altos hasta 2-5 años después del tratamiento a las drogas a pesar de reducciones significativas del abuso de MA (Rawson et al, 2002). En un estudio prospectivo de 162 hombres gay abusadores de MA que participaron en un estudio de tratamiento de 16 semanas se encontró que el 29% reportó por lo menos síntomas depresivos moderados al iniciar el estudio, con disminución significativa de los síntomas durante la primera semana y a través de la compleción del tratamiento entre participantes VIH + y VIH -, asociado con la cesación del uso de MA (Peck et al, 2005).

Síntomas agudos después de dejar de usar la droga, ocurren dentro de las 24 horas después del último uso, puede parecerse al desorden depresivo mayor con pérdida de interés, humor deprimido, fatiga, y pensamientos de suicidio. Otros efectos psiquiátricos del uso prolongado de MA también incluyen paranoia, alucinaciones visuales o táctiles, irritabilidad, y agresividad. Problemas cognitivos, incluyendo concentración y memoria dañada, son comunes y pueden tener una duración de meses (Jones, 2005). Hombres VIH positivos con hepatitis C que abusan MA tienen niveles particularmente altos de daño cognitivo.

Al final de cuentas, el uso de Metamfetamina, pasado o actual, es un factor de riesgo significativo para la depresión, mientras que el tratamiento de drogas puede aliviar los síntomas depresivos, un tratamiento más enfocado quizá sea necesario.

Overall, use of methamphetamine, past or current, is a significant risk factor for depression; while drug treatment may alleviate depressive symptoms, more focused treatment may be needed.


¿Qué Luego?

Para poder tratar la depresión, primeramente necesita ser identificada. Con algunas excepciones, los médicos no tienden a preguntar, y los pacientes no dicen tampoco. En lugares donde se trabaja con personas VIH positivas, los médicos y pacientes están ocupados con los resultados de laboratorio, llenar las recetas, y hablar sobre el estado médico, que son sus tareas esenciales. Los proveedores pueden, sin embargo, facilitar enormemente la discusión del humor depresivo y problemas relacionados al abuso de substancias al preguntar directamente sobre el humor. Una simple pregunta tales como, "¿Se ha sentido deprimido últimamente?" puede iniciar una conversación, e indicar que el tema es apropiado para tocarse. Si es apropiado, tal discusión puede llevar a un referido si el proveedor no se siente cómodo prescribiendo medicamento antidepresivo. La evaluación de la depresión es recomendada en toda visita inicial de tratamiento, y por lo menos una vez anualmente después de la primera visita o en cualquier visita si el médico observa algún cambio en el humor a apariencia del paciente.

La mayoría de pacientes deprimidos en los Estados Unidos son tratados por su proveedor primario, no los psiquiatras, y un número mayor de proveedores de salud de VIH recetan antidepresivos a pacientes con depresión no complicada. Un referido al psiquiatra se indica para pacientes con desorden bipolar o condiciones psiquiatritas adicionales, incluyendo ansiedad o desorden sicótico. Un referido es siempre necesario para pacientes con depresión severa, y para aquellos que expresan pensamientos o planes de suicidio activo. Adicionalmente, si el paciente no ha respondido a uno o dos antidepresivos durante un intervalo de tiempo adecuado (8 semanas o más) y dosis adecuada, y el paciente está tomando los medicamentos como fue recetada, un referido al psiquiatra puede ser necesario. Una vez que régimen de medicamentos adecuado se ha establecido y el paciente responde, el proveedor primario puede hacerse cargo de la receta médica en muchos casos.

Afortunadamente, números mayores de clínicas de VIH tienen psiquiatras en la clínica varios días a la semana o a tiempo complete, que enormemente facilita el acceso al tratamiento y la colaboración entre el proveedor primario y el psiquiatra. En este respecto, los pacientes de clínicas tienen una gran ventaja sobre aquellos que ven a sus médicos de VIH en una oficina privada. Es más, Medicaid cubre todos los medicamentos antidepresivos, mientras que una gran cantidad de seguros privados no los cubren.

Investigaciones en el futuro sobre el tratamiento de la depresión en personas con VIH/SIDA deben de ser conducidas de preferencia en las clínicas de VIH, en vez de centros médicos académicos que puede seleccionar a pacientes más motivados que toman el tiempo y el trabajo de viajar para participar en estudios. Adicionalmente, psicoterapias de tiempo limitado, ya sea individual o grupal, que puedan ser conducidos en una locación clínica también necesitan estudiarse, ya que los medicamentos antidepresivos quizá no siempre sean necesarias, o aceptables para algunos pacientes.

Finalmente, no es solo responsabilidad del proveedor de cuidados preguntar sobre los problemas de depresión. Las personas con VIH y sus amistades y familia deben de reconocer un persistente bajo, tristeza, o humor melancólico, acompañado por otros signos de depresión tales como la perdida del apetito, insomnio, sentimientos de culpabilidad, o pensamientos recurrentes de la muerte, son señales para buscar evaluación profesional y tratamiento. Como los proveedores de cuidados no observan a sus pacientes en situaciones diarias y su medio ambiente, las amistades y familiares pueden ser los primeros en darse cuenta sobre los cambios del humor, y pueden tomar un rol vital en alertar al proveedor y al paciente que quizá exista un problema.

Judith Rabkin is a clinical psychology researcher at Columbia University.


Regresar a ACRIA Update Verano de 2006.

  
  • Email Email
  • Printable Single-Page Print-Friendly
  • Glossary Glossary

Este artículo era proporcionada por AIDS Community Research Initiative of America. Es parte de la publicación ACRIA Update.
 
Vea También
Depresión, Ansiedad y Salud Mental
Artículos Recientes en Español
VIH/SIDA Centro de Recursos Para Latinos

 

Advertisement