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Preocupaciones de la Salud en Personas Mayores

Primavera de 2007

Aunque, desde el principio de la epidemia en EE.UU., por lo menos 10% de las personas con SIDA han sido personas sobre la edad de 50, nuestra política social y de salud generalmente ha tenido la tendencia de descuidar esta población. Ahora la proporción de personas que viven con el VIH que son mayores está aumentando; en algunas ciudades, 25% ó más tienen sobre los 50 años. La discriminación dirigida hacia grupos de personas de edad y los estereotipos contribuyen a la creencia, entre el publico general y entre los proveedores de salud, que personas mayores no están en riesgo de infección con el VIH.

La población del VIH es usualmente descrita usando solamente medidas de salud: tales como visitas al consultorio, pruebas de laboratorio, tratamientos recibidos, visitas medicas versus cuidados hospitalarios, etc. El panorama de salud presentado por ACRIA en el Estudio de Personas Mayores con VIH (Research on Older Adults with HIV, ROAH, por sus siglas en inglés) estudio de 1.000 participantes sobre la edad de 50 años. Los participantes de ROAH clasificaron su estado de salud actual usando una escala de 0 a 10, los números más altos indicando un mejor estado de salud. Los resultados de los participantes fluctuaron de 1 al 10, con un promedio de 6.8, levemente sobre el punto medio de la escala. Esto indica que muchos consideran su salud total ser por lo menos mediocre o buena. De muchas maneras esta medida es como preguntar, "¿Cómo te sientes hoy?" La respuesta de los participantes de ROAH es, "No Mal" o "Bastante Bien". Dado el inmenso desafío de que estos individuos enfrentan para manejar el VIH adicional a sus actividades de vida diaria, esto sugiere que ha habido cierto éxito en proveer cuidado, servicios, y fondos de dinero.

Los participantes en ROAH han estado viviendo con VIH por un promedio 12.6 años. El rango en fecha de diagnóstico del VIH de 3 meses a 26 años. Un poco mas de la mitad (51%), tienen un diagnóstico de SIDA, mientras que el 13% actualmente tienen los niveles de CD4 debajo de 200. El éxito extraordinario del tratamiento de antiretrovirales es evidente en los resultados de ROAH. Consistente con los cuidados estándar del estado de Nueva York, la mayoría (88%) visitan sus proveedores de salud cada 3 a 4 meses. Cerca del 85% están actualmente usando medicamentos para VIH. Muchos pacientes (76%) reciben cuidados en hospitales públicos, en clínicas, o en organizaciones comunitarias para el VIH. No hay diferencias aparentes en el acceso de tratamiento entre los más importantes grupos étnicos y raciales o entre hombres y mujeres.


Envejeciendo con VIH

Las personas que viven con el VIH están ahora viviendo lo suficiente como para experimentar la enfermedad como algo crónico. A medida que envejecen, encontrarán otros desafíos de riesgos de salud del proceso natural de envejecimiento, toxicidad de las drogas, y otras enfermedades y condiciones. El VIH por si solo no define el estatus de salud de estos individuos. Sin las infecciones oportunistas asociadas al VIH y el colapso del sistema inmune, hay una necesidad de enfocarse en necesidades de salud no asociadas al VIH. Como las personas con el VIH están viviendo mas tiempo, ellos y sus proveedores de salud se veran desafiados con por lo menos uno o más procesos de la enfermedad.

Muchas enfermedades que son comunes en las personas mayores de los 50 años imitan o hacen un paralelo con los síntomas del VIH, usualmente resultan en que personas mayores son mal diagnosticados y el VIH es pasado por alto. Por ejemplo, la neuropatía diabética se parece a la neuropatía presentada en el VIH, y la demencia multifocal se parece a la demencia en el VIH. Las complicaciones debidas a otras malas elecciones de salud pueden afectar el curso del VIH en personas mayores. Personas con mas de 50 años, cuando reciben su diagnóstico de VIH son generalmente diagnosticados tarde en el curso de la infección del VIH. Esto puede resultar en un diagnóstico de SIDA como diagnóstico inicial.

ROAH ha encontrando muchos temas importantes que necesitan ser considerados y serán examinados en un seguimiento investigativo de ROAH. La mayoría de los participantes (91.4%) reportaron por lo menos una co-morbilidad, y 77% tuvo dos ó mas. Las co-morbilidades más comunes fueron depresión (52%), artritis (31%), hepatitis (31%), neuropatía (30%), e hipertensión (27%). Muchos medicamentos comúnmente tomados por personas mayores -- tranquilizantes, agentes ansiolíticos, drogas para tratar la enfermedad del Parkinson, hipertensión, enfermedad del corazón, artritis reumatoide, y dolor -- pueden empeorar la depresión.


Presión Arterial Alta

Hipertensión, o presión arterial alta, es una condición común que es más frecuente al envejecer. Cerca de 2/3 de personas sobre 60 serán afectadas por ella; dejarla sin tratar puede llevar a un aumento en la incidencia de derrame cerebral, ataques al corazón, fallas al corazón, y muerte. Cuando es tratada, la incidencia de estas complicaciones puede disminuirse mucho.

La presión arterial necesita ser controlada regularmente al envejecer. Una presión de 120/80 es usualmente considerada normal; presión continuamente sobre 135/85 usualmente necesitan ser tratadas. Varias medidas son usualmente necesarias para verificar el diagnóstico ya que la presión normalmente sube durante la consulta médica debido a estrés de ver al doctor (hipertensión del delantal blanco).

Las personas con presión arterial alta necesitan vivir una vida mas sana, que generalmente requiere perder peso, dejar de fumar, moderar el consumo de alcohol (un par de copas de vino tinto puede ser beneficioso), ejercitar por lo menos tres o cuatro veces a la semana por lo menos 30 minutos cada vez, y monitorear los niveles de lípidos en la sangre como el colesterol y los triglicéridos. La reducción de estrés, disminuir el consumo de sal (sodio), aumentar el consumo de frutas y verduras, y bajar el consumo de grasas en la dieta son también beneficiosos. Muchas de estas intervenciones pueden reducir la hipertensión y también el riesgo de enfermedades del corazón. Los medicamentos pueden ayudar cuando estos métodos fallan.


Colesterol Alto

Usualmente los lípidos, o las grasas, aumentan en la sangre a medida que envejecemos y son otro factor de riesgo para enfermedades del corazón y derrame cerebral. El Colesterol es un lípido encontrado en nuestros cuerpos; el colesterol bueno es llamado lipoproteína de alta densidad, o HDL, y el malo es llamado lipoproteína de baja densidad, o LDL. El HDL ayuda a remover el colesterol del cuerpo mientras que el LDL ayuda a depositarlo en las paredes de los vasos sanguíneos, entonces la meta es queremos que el HDL esté más alto y el LDL más bajo. Mientras más bajo es el nivel de LDL, más bajo el riesgo de enfermedad del corazón, especialmente en aquellos que ya tienen enfermedad del corazón. Entonces, la mayoría de los doctores están urgiendo a sus pacientes a bajar su LDL y subir su HDL lo más posible.

Una dieta baja en grasa es una manera de hacer esto. También como aumentar el consumo de omega-3 acido graso (encontrado en aceite de algunos pescados -- especialmente salmón -- y nueces). Las Estatinas son drogas que pueden ser efectivas para lograr esto, pero desafortunadamente muchas de ellas interactúan con las medicinas del VIH. Su medico puede ayudarle a elegir la medicina que tenga menos probabilidad de interacción. El ejercitar y dejar de fumar también puede bajar el LDL.


Diabetes

La diabetes está aumentando en incidencia en este país, incluyendo a las personas con VIH. El riesgo de diabetes aumenta más al aumentar el peso de la persona. También aumenta al tomar ciertos medicamentos de VIH, especialmente inhibidores de la proteasa. La Diabetes tipo 2, el tipo que usualmente afecta a adultos, está claramente ligada al peso corporal, la edad, y la genética (viniendo de una familia con diabetes aumenta el riesgo).

La diabetes es manejada con la reducción de peso, cambiando la dieta, algunas veces, medicamentos orales (inyecciones de insulina son raramente necesarias en adultos con diabetes que se inicia durante la adultez). A menudo, la simple reducción de peso es suficiente para normalizar el azúcar en la sangre de una persona. Complicaciones de diabetes incluyen enfermedades vasculares, tales como enfermedades del corazón y derrame cerebral, y daño a los vasos de los riñones, y a la retina de los ojos. Compromiso vascular puede llevar a la amputación de los miembros inferiores debidos a la gangrena. Las complicaciones vasculares aumentan en aquellos que fuman. La neuropatía diabética es también una complicación de la diabetes y usualmente es difícil de diferenciar de neuropatía del VIH.


Cánceres

Hay muchas otras enfermedades que se observan con frecuencia al envejecer. El cáncer de los senos en las mujeres (muy raro en hombres), es uno de ellos, pero ningún aumento de riesgo definitivo ha sido mostrado en mujeres con VIH. La mayoría de las mujeres deberían hacerse mamogramas después de los 40, y de acuerdo a las últimas pautas a aquellas en alto riesgo se les ofrece MRIs (imagen de resonancia magnética). Las personas tienen un riesgo mayor si han tenido cáncer en uno de los senos ó tienen historial familiar de la enfermedad. Pruebas genéticas son disponibles para aquellos que poseen un alto historial familiar.

Cáncer de la próstata es el cáncer más común entre los hombres, pero no se conoce un aumento de riesgo en personas con VIH. Muchos de los hombres con cáncer a la próstata tienen un bajo grado de la enfermedad y morirán de otra enfermedad. El mayor problema hoy en día es determinar quien desarrollará un cáncer agresivo, y quien no. Este cáncer es más común en hombres mayores, en hombres con un historial familiar de la enfermedad, y en hombres Afro-Americanos.

Actualmente, una prueba de sangre -- la prueba PSA (antígeno específico de la próstata) -- es usada para detectar el cáncer a la próstata, también con un examen digital del recto. La prueba de sangre es muy sensible, de hecho algunos hombres con bajos niveles de PSA pueden tener la enfermedad cuando no todos con niveles altos la tienen. Niveles altos usualmente indican la necesidad de una biopsia de la próstata con aguja, que puede ser seguida por cirugía, terapia de droga, radioterapia, crioterapia, o alguna combinación, dependiendo de los resultados. Los hombres deben estar bien informados antes de que realizarse pruebas de detección de cáncer a la próstata, dado las dificultades para interpretar la prueba del PSA y las complicaciones de la cirugía a la próstata, la cual puede incluir impotencia y/o dificultades urinarias.


Conclusión

El envejecer tiene sus riesgos. Algunos de estos riesgos aumentan en personas con la enfermedad de VIH; algunos no; y para otros, no hay mucha evidencia para saberlo. Las medidas de buena salud y cuidados preventivos son recomendados para personas VIH negativas y también deben ser seguidas por aquellas que son VIH positivas. Al avanzar en el tiempo y mientras haya más personas con VIH, podremos ver diferentes frecuencias de las enfermedades debidos al envejecimiento, o se podrán expresar de manera diferente en personas con VIH. Solamente el tiempo lo dirá.

Andrew Shippy es Investigador Científico en ACRIA.

Jerome Ernst es Director Medico en ACRIA.


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Este artículo era proporcionada por AIDS Community Research Initiative of America. Es parte de la publicación ACRIA Update.
 

 

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