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Anemia y Depresión en Mujeres con VIH

Primavera de 2007

"Las mujeres son como las mulas de carga del mundo"

-- Zora Neale Hurston

Las mujeres llevan una carga pesada en cuanto a vivir con VIH. La pobreza y el acceso al cuidado médico están entre los factores predominantes que como resultado causan una salud precaria en las mujeres que viven con VIH. El Estudio de Utilización de Servicio y Costo del VIH (HCSUS, por sus siglas en Inglés), un estudio nacional de personas con VIH que reciben asistencia médica regular, encontró que mujeres con VIH viven en una pobreza desproporcional. Cerca del 64% de mujeres en el estudio tenían ingresos anuales por debajo de $10.000, comparado al 41% de hombres. Al mismo tiempo, muchas de estas mujeres eran también las principales proveedoras de cuidados de niños menores de 18 años. Llevando a que posterguen sus cuidados médicos debido a problemas de transporte, el estar demasiado enfermas, o el tener que cuidar a otros son razones comunes por las cuales las mujeres retrasan sus tratamientos en comparación a los hombres.

El CDC reporta que las mujeres significativamente tienen mayor probabilidad a morir de SIDA en comparación a los hombres porque empiezan los tratamientos tardíamente, si es que lo hacen. Después de que la terapia antiretroviral de gran actividad (TARGA) se hizo disponible en 1996, la disminución de muertes relacionadas con el SIDA fue de 44% en hombres, pero solamente 35% en mujeres. Más de diez años después, éstas diferencias dramáticas han disminuido, pero los índices de sobrevivencia en las mujeres después de que se les diagnostica con SIDA sigue siendo ligeramente más baja que en los hombres. El CDC reporta que en los primeros dos años después de diagnosticar SIDA, las mujeres en E.E.U.U. viven tanto como los hombres, pero alrededor del tercer año el índice de sobrevivencia baja un 2% comparado al índice de sobrevivencia en los hombres.

Según Punkin Clay Stephens, Profesor Asistente en Epidemiología y Bioestadísticas en la Escuela de Salud Pública de SUNY Albany, la verdadera diferencia ocurre antes del diagnóstico de SIDA. "Una vez en tratamiento, mujeres y hombres responden igualmente a la medicación. La cuestión es lo que sucede temprano en la infección del VIH, antes que una persona reciba los cuidados médicos".

Aquí radica la disparidad. El CDC reporta que el 59% de hombres progresan a un diagnóstico de SIDA después de un año de ser diagnosticados con VIH, comparado al 64% de las mujeres (según datos del 2004 en 33 estados que tienen el sistema de reporte confidencial de nombres para reportar ambos, VIH y SIDA). Los factores socioeconómicos desempeñan un rol importante en el acceso a cuidados para mujeres con el VIH -- la pobreza, abuso de sustancias, o la violencia dirigida a las mujeres se asocian con el retraso del tratamiento y posiblemente con la progresión de la enfermedad.

Además de los factores mencionados anteriormente, ¿Cuáles son los factores biológicos o las condiciones de enfermedad que ponen a las mujeres en mayor riesgo para la progresión de la enfermedad y la mortalidad? Dos condiciones, anemia y depresión crónica, han recibido recientemente la tan necesitada atencion de los investigadores.


Mujeres, VIH, y Anemia

La anemia ha sido a menudo asociada con la enfermedad del VIH. Un estudio de 31.000 personas con el VIH, realizado antes de la llegada de TARGA, encontró índices de anemia severa desde un 3% de personas con infección asintomática de VIH hasta un 37% en personas diagnosticadas con SIDA. A pesar de su prevalencia entre mujeres VIH positivas, es a menudo no reconocida y tratada. Si se deja sin tratar, la anemia se asocia a la progresión del VIH y al riesgo aumentado de muerte.

Afortunadamente, el índice de anemia grave relacionada con muerte ha disminuido desde la llegada de TARGA. Sin embargo, la anemia moderada todavía afecta aproximadamente al 30% de personas que usan TARGA. Investigadores en el Centro Médico de Beth Israel en Nueva York y el Centro Clínico y Epidemiológico de Investigación en Atlanta examinaron la anemia y la enfermedad del VIH. En el estudio de 4.183 pacientes que recibían asistencia médica, las mujeres tuvieron un riesgo mayor de 80% en comparación con los hombres. Además, el riesgo de anemia fue de 2.6 veces para los pacientes afro-americanos comparados con pacientes blancos.


"Estoy enferma y cansada de estar enferma y cansada"

-- Fannie Lou Hamer, activista de derechos civiles


¿Que es la Anemia?

Anemia es una disminución de células rojas en la sangre que puede ocurrir cuando el cuerpo produce muy pocas o pierde demasiadas. Tan importante como el conteo de las células rojas en la sangre, también lo son los niveles de hemoglobina, que debe ser monitoreado. La hemoglobina es importante porque las células rojas de la sangre la usan para llevar oxigeno desde los pulmones al resto del cuerpo, proporcionando energía y fuerza. Cuando los niveles de la hemoglobina están bajos, también ocurre anemia.

Los síntomas de la anemia incluyen fatiga extrema, mareos o desmayos, sensación de frío, dificultades respiratorias, y depresión. En relación con el VIH, la anemia se asocia a una carga viral más alta y a conteos bajos de CD4. Para una mujer que enfrenta anemia y VIH, no es difícil imaginar el impacto y su funcionamiento diario, su calidad de vida, y su capacidad no sólo de recibir el tratamiento, sino además de permanecer en él.

Entre los factores relacionados a la anemia en personas con VIH están:

  • Ser Mujer

  • Ser Africano-Americano

  • Tener un conteo de CD4 bajo

  • Tener una carga viral alta

  • Estar tomando Retrovir (AZT)

Recientes estudios demuestran que el mantener niveles normales de hemoglobina en mujeres está relacionado a la adherencia al tratamiento y al mantener una carga viral indetectable después de seis meses. En algunos casos, los niveles de la hemoglobina puede llegar a ser un indicador util para predecir la progresión de la enfermedad así como el conteo de CD4 y la carga viral.


Opciones de Tratamiento

Dr. Keith Rawlings, Presidente de Integrated Minority Network, Inc. en Dallas, recomienda las siguientes estrategias para el manejo de la anemia en personas con VIH:

  • Monitorear los niveles de hemoglobina y conteo de glóbulos rojos

  • Monitorear el funcionamiento físico y de la calidad de vida regularmente

  • Determinar las causas tratables de anemia

  • Iniciar terapia apropiada

La clave para el tratamiento correctivo está relacionada a la causa. Mujeres que experimentan un sangrado menstrual abundante podrían tener un mayor riesgo de anemia y considerar opciones de tratamiento ginecológico para disminuir el sangrado. ¿Es la anemia causada por enfermedad avanzada del VIH, haciendo necesario TARGA, o es la anemia en realidad causada por TARGA? La respuesta a esta pregunta puede significar comenzar una nueva droga, tal como erithropoietina (Epogen or Procrit), o abandonar el uso de una droga que pueda causar anemia, tal como es Retrovir (AZT). Cambios en la dieta, como aumentar comidas ricas en hierro, vitamina B-12, y ácido fólico, también puede ayudar.


Mujeres, VIH y Depresión

Datos del Estudio Interagencial del VIH en Mujeres (Women's Interagency HIV Study, WIHS, por sus siglas en Inglés) fueron analizados para considerar la relación entre la depresión crónica, la progresión del VIH, y la mortalidad. Entre 1994 y 2001, 1,716 mujeres con VIH de Brooklyn, Bronx, Chicago, Los Angeles, San Francisco, y Washington D.C. fueron entrevistadas y se administraron pruebas de sangre, como parte de una investigación publicada en el 2004 en el American Journal of Pubic Health. Los investigadores fueron cuidadosos en controlar otros factores que pudiesen ser asociados con la muerte, como conteos de CD4 y cargas virales, terapia antiretroviral, y el uso de drogas tales como cocaína y heroína.

El estudio encontró que las mujeres con depresión crónica y el VIH tenían casi dos veces mas probabilidad de morir por causas relacionadas al SIDA, comparada a mujeres VIH positivas que no lidiaban con depresión crónica, aún teniendo un control de los conteos de los CD4. En 2002, otro estudio del Boletín Americano de Psiquiatría sugirió que, como la anemia, la depresión crónica puede ser una condición física y no sólo un problema de salud mental. Los investigadores examinaron la depresión, carga viral, y el sistema inmune en mujeres con VIH y encontraron una conexión entre la depresión, la carga viral incrementada, y niveles bajos de células asesinas naturales.

Según la Dra. Judith Rabkin, investigadora de psicología clínica en la Universidad de Columbia, la depresión se manifiesta en la mujer de manera similar a la anemia:

  • Entre el 5 y 20% de personas con VIH también tienen depresión mayor.

  • Las mujeres que viven con VIH tienen más probabilidad de sufrir de depresión que los hombres.

  • La depresión clínica ha sido constantemente asociada a una adherencia más pobre a los medicamentos.

Otro estudio de HCSUS publicado en Agosto del 2001 en los Archives of General Psychiatry, encontró que casi la mitad de más de 2,800 personas estudiadas experimentaron alguna forma de desorden psiquiátrico, señalando la necesidad de cuidados médicos específicos de salud mental para las mujeres, que son más vulnerables a tales condiciones. El Dr. Eric Bing, autor del informe HCSUS, observa que múltiples síntomas del VIH son señales importantes para que los proveedores de salud examinen la depresión. La infección del VIH por sí misma no es un indicador de depresión; es una asociación compleja, no causa, llevando a proveedores a considerar otros factores tales como pobreza, violencia, y abuso de sustancias, para determinar riesgo y el tratamiento para las mujeres.


Opciones De Tratamiento

Un tratamiento sensible y apropiado de la salud mental a través del transcurso de la enfermedad del VIH ha mostrado disminuir a la mitad el índice de mortalidad de mujeres VIH positivas con depresión crónica.

Psicoterapia individual o de grupo podría ayudar con los síntomas depresivos y proporcionar la ayuda necesaria. Ejercitar, aun cuando sea difícil debido a la fatiga, podría proporcionar un empuje y se han ligado al mejoramiento en el humor y la energía. Los antidepresivos deben ser cuidadosamente seleccionados para no interferir con los efectos de los antiretrovirales como Norvir. Los proveedores usan comúnmente una clase de antidepresivos tales como Paxil, Zoloft, y Celexa para el tratamiento de la depresión en el VIH.


Conclusion

El Identificar condiciones co-morbidas en mujeres que viven con el VIH es crítico para tratar las diferencias del nivel de sobrevivencia de las mujeres en comparación con los hombres. Cuando ambas condiciones, anemia y depresión crónica, son tratadas llevan a mejorar la calidad de vida y los niveles de sobrevivencia en mujeres con VIH.

Según recientes estudios de la CDC con más de 19.500 pacientes con VIH en diez ciudades en los E.E.U.U, las mujeres eran levemente menos probables que los hombres a recibir las prescripciones para los tratamientos más eficaces para la infección del VIH. Las mujeres tienen una probabilidad de morir de un 33% en comparación a los hombres debido a tratamientos tardíos, el identificar las condiciones co-morbidas tratables que pueden retardar la progresión de la enfermedad y el riesgo de muerte es crítico para la supervivencia de las mujeres.

Similarmente, tratar la depresión crónica también conduce a aumentar la calidad de vida y la capacidad de adherencia al tratamiento. Las mujeres necesitan proveedores que puedan ayudar a separar los síntomas del VIH, de la anemia, de la depresión, y de los efectos secundarios de medicamentos del VIH. El monitoreo constante y adecuado conducirá a una detección temprana. El diagnóstico y tratamiento temprano se asocia a una disminución en la progresión y en la mortalidad. La anemia y la depresión son comunes en las mujeres con VIH. Ambos son tratables, y pueden llevar a aumentar la energía, una mejor capacidad de funcionamiento, y a una mejor calidad de vida en general. Las mujeres, que llevan a menudo el peso del mundo en sus hombros, necesitan saber que la ayuda está disponible no sólo para aliviar aquel peso, sino además para ayudarlas a vivir saludables y por mas tiempo.

Kim Monique Johnson es Consultora de Cuidados Médicos y de Salud y vice-directora del Grupo de Planeamiento de Prevención de NY.


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Este artículo era proporcionada por AIDS Community Research Initiative of America. Es parte de la publicación ACRIA Update.
 

 

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