Agosto de 2008
La población joven en los Estados Unidos se enfrenta a un continuo riesgo de infección por el VIH. El riesgo es particularmente evidente entre los jóvenes que pertenecen a las minorías raciales y grupos étnicos. Los esfuerzos continuos de educación y alcance a favor de la prevención, incluso los programas de abstinencia y de retraso en el inicio de las relaciones sexuales, son requeridos a medida que las nuevas generaciones reemplazan las generaciones que se beneficiaron de las estrategias de prevención temprana. A menos que se indique otra cosa, en esta hoja informativa, los términos “jóvenes” y “personas jóvenes” se refieren a personas entre 13 y 24 años de edad.
Los siguientes datos están basados en las 35 áreas que han tenido sistemas prolongados de notificación nominal y confidencial del VIH.*
Edad de las personas infectadas por el VIH las que se les diagnosticó el SIDA durante el 2004

Nota. Datos basados en las 35 áreas que cuentan con sistemas prolongados de notificación nominal y confidencial del VIH.
La iniciación sexual a temprana edad. Según la encuesta de los CDC sobre las conductas de riesgo en los jóvenes (CDC’s Youth Risk Behavioral Survey o YRBS), muchos jóvenes comienzan a tener relaciones sexuales a edades tempranas: el 47% de los estudiantes de escuela secundaria superior (High School) habían tenido relaciones sexuales y el 7.4% de los mismos, afirmaron haber tenido relaciones sexuales antes de los 13 años de edad.4 La educación sobre VIH/SIDA deberá implementarse de la misma manera a una edad temprana, antes que los jóvenes practiquen conductas sexuales que los pongan en riesgo de contraer la infección por el VIH.
Estudiantes de escuela secundaria superior que afirmaron haber tenido relaciones sexuales, 2003

Fuente. Encuesta de los CDC sobre las conductas de riesgo en los jóvenes (CDC's Youth Risk Behavioral Survey), 2003.4
Estudiantes de la escuela secundaria superior que afirmaron haber tenido relaciones sexuales por primera vez antes de los 13 años de edad, 2003

Fuente. Encuesta de los CDC sobre las conductas de riesgo en los jóvenes (CDC's Youth Risk Behavioral Survey), 2003.4
Transmisión heterosexual. Las mujeres jóvenes, especialmente aquellas que pertenecen a minorías raciales o grupos étnicos, enfrentan un riesgo creciente de infección por el VIH a través del contacto heterosexual. Según datos de un estudio sobre la prevalencia del VIH entre jóvenes desfavorecidos realizado por los CDC entre principios y mediados de la década de 1990, la tasa de prevalencia del VIH entre mujeres jóvenes de 16 a 21 años de edad fue 50% más alta que el índice registrado entre los hombres jóvenes de ese mismo grupo de edades.5 Las mujeres afroamericanas del estudio tenían 7 veces más probabilidades que las mujeres blancas y 8 veces más probabilidades que las mujeres hispanas de ser VIH positivas. Las mujeres jóvenes están expuestas al riesgo de transmisión del VIH por vía sexual por diferentes razones, entre las cuales están la vulnerabilidad biológica, el no reconocer los factores de riesgo de sus parejas, la desigualdad en las relaciones, tener relaciones sexuales con hombres de más edad, ya que es mucho más probable que estén infectados por el VIH.
HSH. Los HSH jóvenes están expuestos al riesgo de infección por el VIH, pero sus factores de riesgo y los obstáculos que les dificultan la prevención son diferentes a los de las personas que quedan infectadas a través del contacto heterosexual. Según un estudio de 5,589 HSH realizado por los CDC, el 55% de los hombres jóvenes (entre 15 y 22 años de edad) no dejaron que otras personas se enteraran de que sentían atracción sexual por otros hombres.6 Existe menos probabilidad de que los HSH que no revelan su orientación sexual quieran hacerse la prueba del VIH y por lo tanto, si quedan infectados, hay menos probabilidad de que se enteren. Además, es probable que los HSH que quedan infectados transmitan el virus tanto a las mujeres como a los hombres, debido a que no revelan su orientación sexual y a que tienden a tener una o más parejas sexuales femeninas. En un estudio pequeño de los HSH afroamericanos universitarios y no universitarios en Carolina del Norte, en el cual los participantes tenían factores de riesgo sexuales de infección por el VIH, el 20% había tenido una pareja sexual femenina durante los 12 meses anteriores.7
Enfermedades de transmisión sexual (ETS). La presencia de una ETS aumenta considerablemente la probabilidad de contraer o transmitir el VIH.8 Entre las tasas de ETS más altas en el país se encuentran las que corresponden a los jóvenes, especialmente aquellos que pertenecen a minorías raciales y grupos étnicos.9
Las tasas de consumo de alcohol, tabaco y otras drogas entre los jóvenes en Estados Unidos son altas.10 Existe una alta probabilidad de que los usuarios de sustancias estupefacientes, tanto los casuales como los crónicos, adopten conductas de alto riesgo, como tener relaciones sexuales sin protección, cuando están bajo los efectos de las drogas o el alcohol.11 Los fugitivos y las personas sin hogar se exponen a un alto riesgo de infección por el VIH si intercambian sexo por drogas o alcohol.
Según algunas investigaciones, a una gran proporción de jóvenes no les preocupa la posibilidad de quedar infectados por el VIH.12 Los adolescentes necesitan que se les dé información precisa y adecuada para su edad sobre la infección por el VIH y el SIDA. Esta información debe explicar cómo hablar con sus padres u otras personas de confianza sobre el VIH y el SIDA, cómo reducir y eliminar factores de riesgo, cómo hablar con una pareja potencial sobre los factores de riesgo, dónde pueden realizarse las pruebas del VIH y cómo usar correctamente el condón. También debe explicar que la abstinencia es el único método 100% efectivo para evitar la infección.
Casi 1 de cada 4 afroamericanos y 1 de cada 5 hispanos viven en la pobreza.13 La variedad de problemas socioeconómicos asociados con la pobreza, incluida la falta de acceso a buenos cuidados de salud, pueden aumentar directa o indirectamente el riesgo de contraer la infección por el VIH.14 Existe una mayor probabilidad de que los jóvenes que han abandonado la escuela se vuelvan sexualmente activos a una menor edad y no usen ningún método anticonceptivo.15
Muchos jóvenes que contrajeron el VIH por vía perinatal están enfrentándose a la necesidad de decidir si deben tener o no una vida sexualmente activa. Estos jóvenes necesitan servicios de consejería constante y educación para la prevención a fin de evitar transmitir el VIH.
Los CDC calculan que en el 2006 ocurrieron 56,300 nuevas infecciones por el VIH en Estados Unidos. La epidemia del VIH afecta de manera desproporcionada a las comunidades de minorías raciales o grupos étnicos. Para reducir más la incidencia del VIH, los CDC anunciaron en 2003 una nueva iniciativa llamada Avance en la prevención del VIH (Advancing HIV Prevention, en inglés). Esta iniciativa comprende 4 estrategias: hacer que las pruebas del VIH sean una práctica habitual en la atención médica, implementar nuevos modelos para el diagnóstico de infecciones por el VIH fuera del entorno médico, trabajar con personas infectadas por el VIH y sus parejas para prevenir un mayor número de infecciones y reducir más aún la transmisión perinatal del VIH.
Los CDC, mediante la iniciativa de SIDA para las minorías (Minority AIDS Initiative, en inglés) exploran maneras de reducir las disparidades en comunidades formadas por personas de las minorías raciales o grupos étnicos expuestos a un alto riesgo de infección por el VIH. Estos fondos son utilizados para cubrir las principales necesidades de prevención del VIH en dichas comunidades.
Los CDC otorgan 9 subvenciones a las organizaciones de base comunitaria (CBOs por sus siglas en inglés) que se centran principalmente en los jóvenes y ofrecen financiamiento indirecto a través de los departamentos locales, estatales y territoriales de salud que ayudan a la juventud. De estas 9 subvenciones, 5 se centran en los afroamericanos, 3 en los hispanos, 1 en los asiáticos y nativos de las islas del Pacífico, y otra en los blancos. A continuación se hace referencia a algunos programas de prevención analizados por los CDC que los departamentos estatales y locales de salud y las CBO pueden ofrecer a los jóvenes.
Estudios realizados en los CDC han demostrado que la comunicación clara entre padres e hijos en cuanto a los valores y las expectativas acerca del sexo es un paso importante para ayudar a los adolescentes a retrasar la iniciación sexual y a que sean más responsables a la hora de tomar decisiones sobre sus conductas sexuales más adelante en la vida. Los padres se encuentran en una posición privilegiada de poder llegar a sus hijos y mantener conversaciones sobre el VIH, las STD y prevención del embarazo en la adolescencia, ya que estas conversaciones pueden darse en el momento oportuno y pueden continuar por el tiempo necesario.17
Las escuelas también pueden contribuir de manera importante y llegar a los jóvenes antes de que adopten conductas de alto riesgo; un ejemplo es el del YRBS (Youth Risk Behavioral Survey) que determinó que el 88% de los estudiantes de escuela secundaria superior en los Estados Unidos había recibido en la escuela educación sobre el SIDA o de la infección por el VIH.
En general, el enfoque multifacético hacia la prevención del VIH/SIDA, en el que participan individuos, pares, familias, escuelas, iglesias y programas comunitarios, es necesario para reducir la incidencia del SIDA/VIH en los jóvenes. Para recomendaciones sobre educación sexual en las escuelas para prevenir la transmisión del SIDA (Effective School Health Education to Prevent the Spread of AIDS), visite la página en inglés www.cdc.gov/HealthyYouth/sexualbehaviors/guidelines/guidelines.htm.
| Interpretación de los Datos Sobre el VIH y el SIDA |
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Monitorización del SIDA: A través de un sistema uniforme, los CDC reciben informes de casos del SIDA de todos los estados y territorios de los Estados Unidos. Desde los inicios de la epidemia, estos datos han servido para monitorizar las tendencias, ya que son representativos de todas las áreas. Los datos son ajustados estadísticamente para dar cuenta de las demoras y para la redistribución de casos que inicialmente fueron reportados sin que se les vinculara a factores de riesgo. Dado que los tratamientos son ahora más accesibles, las tendencias de los nuevos casos del SIDA diagnosticados ya no representan con exactitud las tendencias de las nuevas infecciones por el VIH; en la actualidad, estos datos representan a las personas a quienes se les hace la prueba en una etapa tardía de la infección por el VIH, tienen acceso limitado a cuidados o a quienes el tratamiento no les ha funcionado. Monitorización del VIH: Para monitorizar las tendencias de la epidemia del VIH en la actualidad se requiere que se recopile información sobre casos del VIH que no han evolucionado hasta causar SIDA. Las áreas que requieren que las infecciones por el VIH sean notificadas de manera nominal y confidencial utilizan el mismo sistema uniforme tanto para la recolección de datos sobre casos del VIH como sobre casos de SIDA. Un total de 33 estados han recopilado estos datos durante por lo menos 5 años, lo cual ha permitido acumular datos suficientes para monitorizar las tendencias del VIH e identificar conductas que exponen al riesgo de infección por el VIH. Estos estados abarcan: Alabama, Alaska, Arizona, Arkansas, Colorado, Florida, Idaho, Indiana, Iowa, Kansas, Louisiana, Michigan, Minnesota, Mississippi, Missouri, Nebraska, Nevada, New Jersey, New Mexico, New York, North Carolina, North Dakota, Ohio, Oklahoma, South Carolina, South Dakota, Tennessee, Texas, Utah, Virginia, West Virginia, Wisconsin, y Wyoming). VIH/SIDA: Este término se utiliza para referirse a tres categorías de diagnósticos: (1) casos de infección por el VIH (no SIDA), (2) casos de infección por el VIH y luego de SIDA y (3) casos de infección por el VIH y de SIDA al mismo tiempo. |