Print this page    •   Back to Web version of article

Las Mujeres, los Jóvenes y el SIDA en el Tercer Mundo

Por Jacqueline Villagomez

Septiembre/Octubre 2001

Después de dos décadas de epidemia, se reportan a nivel mundial 22 millones de vidas perdidas a causa del Síndrome de la Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA), 52 millones de personas infectadas con el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH), y 8.2 millones de huérfanos menores de quince años (Fuente: Joint United Nations Programme on HIV/AIDS, AIDS Epidemic Update, deciembre de 1999).

Según los cálculos realizados se puede afirmar que un promedio de 14.500 personas se infectan con el VIH diariamente a nivel mundial. Estas cifras no están distribuidas proporcionalmente en el globo terrestre; más del 95% de casos de muertes por SIDA y de infección por el VIH están localizados en los países del tercer mundo, principalmente en África.

De acuerdo con recientes proyecciones, los expertos temen que la epidemia pudiera alcanzar dimensiones catastróficas similares a las de África, en América Latina y el Caribe, Asia y Europa del Este, incluyendo a la ex-Unión Soviética.


La Epidemia en los Países Pobres

No es casualidad que la ubicación geográfica de la epidemia se encuentre principalmente en los países empobrecidos del tercer mundo. Existe una relación muy estrecha entre las condiciones económicas de una nación y la salud de sus pobladores, ya que las condiciones económicas traducidas a términos sociales son salud pública, educación, vivienda, nutrición y seguro social, entre otros.

Es importante entender que la epidemia del SIDA no ha sido generada por el VIH, si bien es cierto que éste es el agente etiológico de la enfermedad. La epidemia ha sido el resultado de la falta de voluntad política por parte de los sectores gobernantes de atender este problema de manera eficaz. Esto se debe a que sus intereses económicos no corresponden con atender las necesidades básicas de la mayoría de la población. Los sectores gobernantes han colocado el dinero por encima del ser humano. Esto es evidente en el caso de las farmacéuticas que, protegidas por el gobierno, han creado obstáculos para que se pueda producir medicinas genéricas en los países del tercer mundo o para que el precio de los tratamientos en Estados Unidos sea accesible a bajo costo.

En países como Estados Unidos, se refleja de una manera muy directa lo que está ocurriendo a nivel mundial respecto a la relación pobreza/salud. Si bien es cierto que la epidemia se inició dentro de la comunidad de hombres blancos homosexuales de clase media, su rumbo está cambiando rápidamente hacia las comunidades afroamericanas y latinas. Estas comunidades están sujetas a la explotación laboral y están sometidas a vivir en la pobreza debido al "orden" del sistema económico vigente. Por lo mismo, estas comunidades se han convertido en comunidades "óptimas" para la transmisión del VIH, para la discriminación racial y opresión sexual, ya sea de género u orientación sexual.


Poblaciones Vulnerables

Tomando el caso de la comunidad latina que vive en Estados Unidos se observa que el VIH/SIDA afecta de forma particular a los jóvenes y a las mujeres, ya que son poblaciones vulnerables dentro del orden económico. La posición económica que los individuos tienen en la sociedad los sitúa, entre otras cosas, en relaciones de dependencia. La familia patriarcal y monógama está estructurada de tal manera que reproduce esta dependencia afectando sobre todo a la mujer y a los hijos/as.

Un ejemplo muy claro de esta dependencia joven-familia es el programa de distribución de condones en algunas escuelas del Condado de Los Angeles en California. Los jóvenes pueden obtener condones a través de la enfermería sólo con un consentimiento firmado por sus padres. Esto hace que los jóvenes sientan que no tienen control sobre las circunstancias de sus vidas y creen que no son capaces de tomar decisiones por sí mismos.

Otra circunstancia aún más poderosa que coloca a los jóvenes en riesgo de adquirir el VIH es el comercio sexual. Muchos jóvenes, por motivos que van desde la pobreza hasta el consumismo y la violencia, son incorporados cada año al comercio sexual. La comunidad transexual de hombre a mujer, por motivos de discriminación en el empleo, en la vivienda y en otras áreas de discriminación social, se ve más afectada por este fenómeno.

Joven - Foto por Patrick 'Pato' Hebert
La industria del sexo, especialmente desde la epidemia del SIDA, demanda cada vez de personas más jóvenes, ya que existe la creencia que una persona joven tiene menos probabilidades de transmitir el VIH. Si bien es cierto que el comercio sexual es la forma más tangible de abuso y explotación, hay también otras formas menos visibles pero igual de peligrosas. Los jóvenes y las mujeres también se pueden infectar por medio del abuso sexual cometido dentro de sus hogares, ya sea por parientes, amigos de la familia o desconocidos.

De cualquier forma que se realice la transmisión del VIH, en el mundo se reportan 5 casos por minuto de nuevas infecciones en la población de adolescentes. En los Estados Unidos el mayor número de nuevas infecciones ocurre en personas entre los 13 y 24 años de edad.


Jóvenes Hablan de Sexualidad

Una de las características más importantes de la época del SIDA es que ha obligado a la sociedad a hablar sobre sexualidad. Contrario a la opinión común, un estudio realizado por la Organización Mundial del SIDA en 1998, puso de manifiesto que la educación sexual no conduce a una actividad sexual más temprana, sino que contribuye a posponer el inicio de las relaciones sexuales y a proteger a los jóvenes sexualmente activos contra el VIH, las enfermedades de transmisión sexual y el embarazo.

Hoy existe una mayor disposición para discutir y aceptar las relaciones entre los mismos sexos, la comunidad transexual, las lesbianas y la bisexualidad. Una generación más informada puede colaborar para acabar con el estigma y la verguenza que acompañan la epidemia. También esta generación puede cuestionar y superar los valores machistas, sexistas y homofóbicos que forman parte de nuestra cultura.


La Situación de la Mujer

Mujer - Foto por Patrick 'Pato' Hebert
Al igual que los jóvenes, muchas mujeres latinas dependen del hombre para su sobrevivencia debido a su historia de opresión, falta de poder social y condiciones de desigualdad económica. Esta dependencia económica se convierte en dependencia emocional y a la vez conduce a la percepción de que hay ciertos aspectos de la vida que no pueden ser controlados.

Muchas mujeres sienten que no tienen control sobre su sexualidad o su derecho a la maternidad, entre otras cosas. Al mismo tiempo creen que no existen opciones para ellas. Como consecuencia, por ejemplo, les es imposible liberarse de una relación donde hay violencia doméstica y les es muy difícil evaluar objetivamente el riesgo de infectarse por el VIH y mucho menos el de negociar la adopción de medidas preventivas eficaces.

Para concluir, hay que hacer hincapié que los veinte años de la epidemia son también veinte años de lucha contra el SIDA. En esta lucha finalmente se está reconociendo que hay que luchar de forma integral en contra de las causas y no solamente contra los efectos que ha producido la epidemia.

La mujer y los jóvenes no son grupos vulnerables por su condición biológica, sino por su posición socio-económica dentro de una sociedad que los explota y los oprime. Para alcanzar justicia social hay que luchar en contra de las desigualdades económicas. Por consiguiente la lucha debe de ser dirigida también en contra de la pobreza, el subdesarrollo y los salarios desiguales.

* Ambos imagenes se utilizaron en la campaña de prevención "HIV is still here. So are we" de la Oficina de Programas y Políticas Sobre el SIDA del Condado de Los Angeles (OAPP).


Regresar al ejemplar de Septiembre/Octubre 2001 de Impacto.


Asimismo, este artículo fue obtenido de la revista Impacto de APLA.




This article was provided by AIDS Project Los Angeles. It is a part of the publication Impacto. You can find this article online by typing this address into your Web browser:
http://www.thebody.com/content/art32766.html

General Disclaimer: TheBody.com is designed for educational purposes only and is not engaged in rendering medical advice or professional services. The information provided through TheBody.com should not be used for diagnosing or treating a health problem or a disease. It is not a substitute for professional care. If you have or suspect you may have a health problem, consult your health care provider.