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La Co-Infección VIH/VHB

Diciembre de 2005

La Co-Infección VIH/VHB
El virus de la hepatitis B fue descubierto en 1965 por el doctor Baruch Blumberg, y desde entonces hemos visto grandes avances en el manejo y tratamiento de esta enfermedad. Al igual que el virus de la hepatitis C, el VHB afecta el hígado, inflamándolo y promoviendo un proceso de fibrosis que de no ser tratado a tiempo, continua su avance hasta el punto de la cirrosis y cáncer del hígado.

Hoy en día 400 millones de personas mundialmente padecen de la forma crónica de esta enfermedad, de los cuales 1.25 millones viven en los Estados Unidos. El VHB comparte vías de transmisión con el VIH y el VHC, pero su transmisión sexual es mas eficiente que la de estos, dado que el virus de la hepatitis B es altamente resistente y puede durar aproximadamente 6 meses fuera del cuerpo a temperatura ambiente sin perder su capacidad infecciosa. Como el VIH, para que la hepatitis B infecte es necesario que el virus entre a la corriente sanguínea. El VHB se encuentra la sangre, semen y fluidos vaginales de una persona con VHB. Otras formas de adquirir la enfermedad es a través de transfusiones sanguíneas o de derivados de la sangre que estén contaminados con el virus o a través de compartir parafernalia para el uso de drogas intravenosas.

El VHB no se transmite o adquiere a través del contacto casual, el besar o el abrazar.

La hepatitis causada por el VHB puede presentarse con síntomas como coloración amarillenta de la piel y mucosas, dolor abdominal, aumento del tamaño del hígado, dolor muscular y en las articulaciones, y en ocasiones también fiebre, pero en muchos casos se presenta sin sintomatología alguna, por lo que la prueba de sangre para VHB se hace indispensable para diagnosticar la enfermedad.

Una de las herramientas que tenemos a nuestra disposición para controlar la epidemia de la hepatitis B es una vacuna efectiva, segura y relativamente barata que provee inmunidad hasta a un 90% de las personas que la reciben, pero este número se reduce a un 50% en las personas que viven con el VIH, porque su sistema inmunológico se ve afectado por este último virus, disminuyendo la respuesta a la vacuna.

Aparte de una peor respuesta a la inmunización, las personas viviendo con el VIH tienen mayores probabilidades de, una vez infectados con el VHB, padecer de la forma crónica de esta enfermedad. Aproximadamente un 10% (4 millones) de todas las personas VIH positivo a nivel mundial padecen de hepatitis B crónica, dado que su sistema inmunológico en un 10% de los casos no tiene la capacidad de eliminar el virus de su cuerpo. Afortunadamente el 95% de las personas que contraen el VHB y el 90% de las personas VIH positivo eliminan el virus de su cuerpo en un periodo no mayor de 6 meses, limitando la infección en su fase no severa y desarrollando una inmunidad que les protege de por vida contra futuras exposiciones.

Actualmente hay 5 medicamentos aprobados por la FDA para el tratamiento del VHB. Todos ellos mejoran la inflamación del hígado, disminuyen la carga viral, y normalizan las enzimas hepáticas, pero ningún medicamento al momento ofrece una cura para esta condición.

Las opciones de tratamiento se dividen en dos grupos según su vía de administración: los que se toman por vía oral y los que se inyectan. Las principales ventajas de los medicamentos que se administran por vía oral (Entecavir, Lamivudine, y Adefovir) son la conveniencia de su vía de administración y menos efectos secundarios cuando se comparan con el los medicamentos inyectables.

Los medicamentos que requieren ser inyectados (Interferon y Peg-interferon) causan más efectos secundarios que los medicamentos orales, pero ofrecen la ventaja de obtener resultados palpables en un periodo no mayor de un año, mientras que los de administración oral han de ser usados de por vida para que surtan el efecto esperado. Por eso hay mayores posibilidades que se desarrolle resistencia a la terapia cuando se usan los medicamentos de vía oral.

Otros medicamentos como el Tenofovir y el Emtricitabine, usados para el tratamiento del VIH, tienen considerable efecto contra el VHB pero su uso para el tratamiento de esta enfermedad no ha sido aprobado por la FDA.

No se ha demostrado que el virus de la hepatitis B pueda afectar de forma directa la progresión del VIH pero si el VIH afecta la progresión del VHB. La co-infección causa que se acelere la progresión de la fibrosis, cirrosis y un mayor desarrollo de cáncer hepático, así como una peor respuesta al tratamiento y a la vacunación. De forma indirecta el VHB afecta el tratamiento del VIH, pues la inflamación del hígado altera la concentración de la mayoría de los medicamentos usados para el tratamiento del VIH que se metabolizan precisamente en este órgano.

En función de lo antes discutido podemos concluir entonces que la prevención, tanto con la administración de la vacuna como evitando las formas de contagio, es el método mas seguro de combatir esta enfermedad.

Los Doctores Ortega y Minier son miembos de NATAP, National AIDS Treatment Advocacy Project, donde educan a la comunidad latina y en general, sobre el VIH/SIDA y las hepatitis.


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Este artículo era proporcionada por Body Positive. Es parte de la publicación SIDAahora.
 
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