Carta del DirectorDiciembre 2005
La co-infección de VIH con Hepatitis, y otras infecciones, ha llegado a ser la pesada carga de la existencia para muchas personas, y es uno de los problemas médicos más devastadores que enfrenta hoy la comunidad positiva al VIH. Como todos sabemos, el VIH por sí mismo puede ser un reto mental, físico y emocional. Cuando se combina con otros problemas crónicos de salud, puede convertir una situación difícil de salud en un infierno vivo. Pero como decimos en BP, sin embargo "Tu no estás solo/a." Ejemplo: empezando al final del 2002, comencé a sufrir de cólicos, diarrea, incontinencia y náusea. Resultó que yo me había enfermado de un caso severo de colitis ulcerasa, "pan-colitis" en mi caso, que quiere decir que que mi sistema inmunológico atacaba el forro interior de mi colon, causando hinchazon interna, llagas y lesiones pre-cancerosas a lo largo de mi bajo tracto digestivo. Como un hombre con VIH, no fui capaz de tomar los tratamientos estándar de esteroide indicados para la colitis ulcerosa porque mi médico gastro-intestinal tuvo miedo que éstos suprimieran aún más mi sistema inmunológico ya debilitado. La medicina que él acabó recetándome trabajo bien por unas pocas semanas, hasta que un caso particularmente fuerte de pancreatitis se presentó. ésto resultó en una estadía de tres semana en el hospital -- 12 días con sólo un suero para alimentarme puesto que no podía comer o beber algo sin sufrir de dolor abdominal. Con la ayuda de una medicina nueva para el colon y un cambio mayor de dieta (no más fibra para Eric), logré finalmente salir de esa crisis de salud relativamente intacto.
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