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Noticias

Julio/Agosto de 2002


Noticias

Minorías que reciben Medicaid tienen menor probabilidad de recibir los más eficaces medicamentos contra el SIDA

AIDS Weekly, 24 dic. 2001

Un nuevo estudio revela que, de las personas con SIDA que reciben Medicaid, los afroamericanos experimentan las más prolongadas demoras en iniciar terapia con los más potentes regímenes de medicamentos para combatir el VIH. Además, exhiben la menor probabilidad de usarlos de manera suficientemente consistente para obtener máximo beneficio. El estudio, publicado en el fascículo de diciembre de la revista Journal of General Internal Medicine (vol. 16, núm. 12, págs. 850-860), también indica que pacientes inscritos en un programa especial de Medicaid que provee atención a personas con VIH en el hogar y a nivel comunitario tienden a recibir los tratamientos más potentes más pronto, y se mantienen en sus regímenes por más tiempo.

El autor principal, Stephen Crystal, Ph.D., de la Universidad Rutgers, y sus colegas estaban interesados especialmente en identificar posibles barreras que interfieren con la adopción temprana y uso consistente de terapias antiretrovirales por parte de personas que reciben Medicaid, porque Medicaid es la mayor aseguradora de tratamientos para personas con VIH/SIDA en los Estados Unidos. Además, dice Crystal, "la pobreza y necesidades de atención complejas de pacientes [que reciben Medicaid] los hace más vulnerables."

El equipo de Crystal recolectó datos sobre 1.739 adultos diagnosticados con SIDA in el programa de Medicaid de Nueva Jersey. Los investigadores examinaron varios factores que podrían influenciar cuándo y cómo se proporcionan los más nuevos regímenes de medicamentos para el SIDA. Los resultados indican que existen disparidades significativas entre las diferentes etnias. Afroamericanos esperan un promedio de ocho meses más que los blancos para comenzar tratamientos con los medicamentos más potentes contra el VIH. Ambos los afroamericanos y los hispanos tienen menor probabilidad de continuar con los tratamientos. Crystal dice que los resultados acerca de los afroamericanos son "particularmente problemáticos, dadas las tasas de infección de VIH en esta población. Aunque forman un 13% de la población estadounidense, representaban un 48% de todos los casos de SIDA en 1998."

Aunque el estudio no fue diseñado para revelar las razones por las cuales existen estas diferencias, Crystal sospecha que se deben a diferencias en la búsqueda de atención médica, barreras no financieras que interfieren con el acceso a tratamiento médico, y diferencias en la calidad y continuidad de los servicios disponibles. Concluyen los investigadores que estos y otros hallazgos indican que es necesario investigar nuevas estrategias de atención y servicios de apoyo que ayuden a todos los subgrupos de pacientes con SIDA a que comiencen a usar y continúen usando los más potentes regímenes de medicamentos para el VIH.


Carga viral en el semen vinculada al comportamiento sexual de alto riesgo en hombres positivos al VIH

Reuters Health, 29 ene. 2002

Muchos hombre positivos al VIH que tienen un nivel indetectable de RNA de VIH en la sangre aún tienen niveles detectables del virus en el semen, y estos hombres son los que tienden a no usar protección al practicar el sexo penetrativo, dicen investigadores. "Basados en la carga viral en el plasma sanguíneo, pacientes podrían creer que son infecciosos o menos infecciosos, pero podrían estar equivocados," dijo el Dr. Seth C. Kalichman del Colegio Médico de Wisconsin en Milwaukee.

En un estudio comunitario, el Dr. Kalichman y sus colegas recolectaron datos sobre 44 hombres positivos al VIH. Los participantes dieron muestras de sangre, semen y orina y respondieron a un cuestionario sobre su comportamiento sexual reciente.

"Un 53% de los hombres con carga viral indetectable en el plasma tenía virus detectable en su semen," hallaron los investigadores. En contraste a los hallazgos de otros estudios, el equipo del Dr. Kalichman no descubrió ninguna correlación entre la carga viral en el plasma y la carga viral en el semen. "La falta de una asociación entre la carga viral en el plasma y en el semen en este estudio no se pudo conectar al estado de la infección de VIH, a la historia de tratamiento con medicamentos antiretrovirales, ni a la adherencia actual a la terapia," dice el informe, publicado en la revista AIDS Research and Human Retroviruses (2001;17:1695-1703, 10 dic. 2001).

Los investigadores averiguaron que los hombres más infecciosos eran los que más probabilidad tenían de tener sexo penetrativo sin usar protección. No era claro el por qué de este resultado, pero obviamente constituye un riesgo mayor de transmisión del VIH. "Como el virus en su semen no estaba conectado al virus en su sangre, estos hombres no tenían la menor idea de cuán infecciosos eran," comentó el Dr. Kalichman.

"Además de recetar regímenes de medicamentos antiretrovirales, doctores que tienen pacientes con VIH deben proveer consejería de comportamiento para educar a los pacientes acerca de las realidades de su carga viral, y para ayudar a personas positivas al VIH a mantener la práctica del sexo más seguro," concluyó el Dr. Kalichman.


Noticias

Sexo sin protección contrarresta los beneficios de la terapia HAART

Reuters Health, 14 mar. 2002

Aumentos en el número de episodios de sexo inseguro parecen estar contrarrestando la disminución en el riesgo de contraer el VIH lograda con el uso de la terapia antiretroviral altamente activa (HAART, siglas en inglés), de acuerdo con un estudio de hombres que tienen sexo con hombres (HSH) en San Francisco.

El Dr. Mitchell H. Katz del Departamento de Salud Pública de San Francisco y sus colegas dicen que parece que el uso de HAART reduce el riesgo de contraer el VIH. Sin embargo, esto puede haber convencido a HSH de que no tienen que ser tan cautelosos, y ambos hombres VIH- y VIH+ "tienen una probabilidad aumentada de tener relaciones sexuales inseguras."

Para evaluar este efecto, los investigadores examinaron datos provenientes de varias fuentes, incluyendo entrevistas con más de 26.000 HSH conducidas entre 1995 y 1999. Los resultados del análisis aparecieron en el fascículo de marzo de la revista American Journal of Public Health (2002;92:388-394).

En 1995, 4% de HSH con VIH estaban bajo terapia HAART. Esta proporción había aumentado al 54% para 1999. Sin embargo, entre 1994 y 1999, la proporción que reportó sexo anal sin protección y parejas sexuales múltiples aumentó de un 24% a un 45%.

Además, en hombres que se habían hecho pruebas anónimas de VIH, la incidencia de infección de VIH aumentó de un 2,1% en 1996 a 4,2% en 1999. Una encuesta de HSH que buscaron tratamiento para enfermedades de transmisión sexual (ETS) en 1999 indicó una incidencia de infección de VIH alta (5,3%) pero estable. Sin embargo, el equipo de investigación también dice que otro estduio en San Francisco indica que HSH con SIDA bajo tratamiento HAART tenían una probabilidad mayor de contraer una ETS que hombres similares que no estaban recibiendo terapia HAART.

Los investigadores concluyen que los resultados del estudio indican que "la disponibilidad de HAART ha llevado a un aumento en las tasas de comportamiento sexual inseguro que contrarresta el impacto beneficioso de HAART."


Estrategias para el tercer frente del combate

Project Inform Perspective, núm. 34, 2 mar. 2002

Un área en la que no se han conducido investigaciones adecuadas son las estrategias de terapia de tercer frente. El tercer frente se refiere a regímenes de medicamentos diseñados para personas que han desarrollado resistencia a uno o más medicamentos en cada una de las tres clases de terapias contra el VIH -- inhibidores nucleósidos de la transcriptasa reversa (NRTI, siglas en inglés), inhibidores no nucleósidos de la transcriptasa reversa (NNRTI), e inhibidores de la proteasa (PI) -- o a quienes les han fallado dos regímenes de medicamentos. Regímenes de tercer frente también se les conoce como regímens mega-HAART, giga-HAART, terapia de salvamento, o terapia de rescate con medicamentos múltiples.

La mayoría de las terapias de tercer frente consisten de cuatro o más medicamentos. Según la teoría, no todos los virus en un paciente serían resistentes a todos los medicamentos, y quizá sería posible lograr una terapia potente si se combinaran múltiples medicamentos que usen distintos mecanismos para combatir el virus.

Regímenes con medicamentos múltiples también aumentan el riesgo de desarrollar efectos secundarios nocivos y dificultan el manejo de las interacciones entre los medicamentos. El monitoreo terapéutico, usando una prueba diagnóstica experimental que mide la concentración de medicamentos en la sangre, puede ayudar a asegurar que se mantengan niveles adecuados de los medicamentos y aliviar los efectos secundarios causados por concentraciones altas.

Los medicamentos candidatos más obvios para este tipo de tratamiento incluyen varios medicamentos nuevos que prometen ser eficaces contra el VIH multiresistente que ya han sido aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, siglas en inglés) o que todavía están siendo desarrollados. Entre ellos están los inhibidores de fusión T-20 (pentafuside) y T-1249; el NRTI tenofovir; los nuevos PI atazanavir (Zrivada), tipranavir y TMC114; PI existentes intensificados con pequeñas dosis de ritonavir, que aumenta su eficacia contra los virus parcialmente resistentes; nuevos NRTI, que incluyen DAPD, alovudina y ACH-126,443; nuevos NNRTI, como la capravirina, TMC125 y DPC961; inhibidores de CCR5, que incluyen Schering C (SCH 351125) y UK-427,857; inhibidores de entrada como PRO 367; inhibidores de la adhesión como PRO 542; e inhibidores de integrasa como S1360.

Probablemente es recomendable para personas que estén pensando en comenzar un régimen de tercer frente que se hagan una prueba de resistencia. En la mayoría de los casos, la única manera de tener acceso a estos nuevos medicamentos es a través de pruebas clínicas, aunque en algunos casos los medicamentos se pueden obtener a través de programas de acceso expandido. En la actualidad existe un programa de acceso expandido para obtener T-20 y un programa para atazanavir cuyo comienzo está planificado para fines del primer trimestre del 2002.

Todavía se está discutiendo el papel que podrían jugar las interrupciones estructuradas de tratamientos (STI, siglas en inglés) en un régimen de tercer frente. Varios estudios han indicado que STI en regímenes de tercer frente pueden llevar a una mejora en el perfil de resistencia -- hay un período en el cual medicamentos que previamente habían fallado exhiben actividad renovada. Aún no está claro cuánto tiempo duran los beneficios al recomenzar la terapia después de una STI. Una de las mayores preocupaciones al respecto es que cuando se interrumpe el tratamiento, frecuentemente hay una rápida caída en el conteo de células CD4+ y un aumento en la carga viral, y ambos efectos pueden ser muy significativos. Además, después de recomenzar el tratamiento, el aumento en el conteo de células CD4+ es lento, y algunas personas nunca recuperan el nivel de células CD4+ que tenían antes de la interrupción del tratamiento.

Terapias para estimular el sistema inmunológico no se han estudiado mucho como parte de los regímenes de tercer frente. Exiten algunos datos que indican que GM-CSF (factor estimulante de colonias de granulocitos, Leukine) podría ser de beneficio.

Varios estudios indican que aun cuando regímenes parecen "fallar" -- lo cual se define como una vuelta a niveles detectables del virus -- todavía existe un beneficio para personas que siguen su tratamiento, y este beneficio dura un tiempo. Pruebas de carga viral seguramente no revelan del todo cómo el cuerpo reacciona a los medicamentos antivirales. Resultados preliminares de varios estudios indican que el VIH no puede replicarse tan eficazmente después de hacerse resistente a ciertos medicamentos. Por eso, una decisión razonable de un paciente podría ser simplemente continuar el régimen que ha estado utilizando. Con tal de que el paciente no se empeore clínicamente y no experimente una reducción rápida de células CD4+, puede ser prudente el no preocuparse mucho por el "fallo" de la droga.

El artículo concluye, "Definitivamente hay una necesidad de evaluar la estrategia óptima al crear un régimen de tercer frente y las redes de estudios clínicos y las farmacéuticas necesitan hacer de este asunto una prioridad."


Noticias

Nuevas directrices de clínicas de fertilidad dirigidas a pacientes VIH-positivos que desean tener hijos, por Chris Newton

Associated Press, 13 feb. 2002

Especialistas en fertilidad no deberían olvidarse de padres positivos al VIH que deseen tener hijos, dicen nuevas directrices éticas. Los estándares divulgados por la Sociedad Americana de Medicina Reproductiva dicen que hoy en día existen terapias que pueden reducir mucho el riesgo de infectar al bebé con el VIH. No animan a que parejas con VIH tengan hijos, y advierten que doctores deben asegurarse de que padres comprendan que su bebé podría quedar infectado aunque tomen precauciones.

Desde 1994, las directrices éticas de la organización habían recomendado que no se les diera tratamiento contra la infertilidad a padres potenciales que tuvieran el VIH, porque el riesgo de infectar al bebé era demasiado alto. Los medicamentos de hoy permiten que muchos pacientes con VIH vivan vidas más largas y saludables, y la mayoría de estos pacientes están en la edad viril. Atención prenatal especial puede reducir drásticamente -- aunque no eliminar por completo -- el riesgo de infectar al bebé, concluyen las directrices.

Entre 200 y 300 bebés nacen infectados con el VIH cada año, la mayoría, se cree, de madres que no habían sido detectadas o no habían recibido el tratamiento apropiado para el VIH, según el Centro para el Control de Enfermedades (CDC, siglas en inglés). El CDC no indica que personas con VIH nunca tengan hijos. Pero "no deberían intentarlo por su propia cuenta," enfatizó el Dr. Robert Janssen, el director de la sección del CDC que lidia con el VIH. "Siempre habrá riesgo" de transmitirle el virus al bebé, dijo. Pero si trabajan con un especialista en fertilidad adiestrado en el tratamiento de personas con VIH, pueden "reducir el riesgo de transmisión a lo más mínimo posible." Según las directrices:

  • Tratamiento antiretroviral apropiado, una cesárea y no alimentar al bebé con leche materna disminuyen el riesgo de que la madre infecte a su bebé de 20% a 2% -- aunque el riesgo no llega a cero.

  • Si sólo el padre tiene el VIH, ambos la madre y el feto podrían infectarse. El sexo sin protección es peligroso. Lavados especiales del esperma y detectar por el VIH antes de la inseminación artificial aparentemente reducen bastante el riesgo, aunque esto todavía no se ha comprobado. A parejas se les debe aconsejar que consideren otras opciones, como donaciones de esperma, la adopción o no tener hijos.

  • Si ambos padres potenciales tienen VIH, deben recibir consejería sobre los riesgos de pasar el VIH al bebé y la posibilidad de que quede huérfano al final.


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Este artículo era proporcionada por Body Positive. Es parte de la publicación SIDAahora.
 
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