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Noticias

Julio de 2004


Tendencias Históricas en los Casos de SIDA Entre los Latinos de EE.UU.

Por el CDC

Entre 1993 y 1999, el número de personas vivas con SIDA aumentó, debido a que en 1993 se amplió la definición de lo que es un caso de SIDA y, más recientemente, gracias a un mayor índice de supervivencia entre aquellos pacientes que han aprovechado los beneficios de las nuevas terapias de drogas combinadas. Durante ese período, las características de las personas con SIDA fueron cambiando, lo que indica que la epidemia ha ido expandiéndose, particularmente en los grupos étnicos minoritarios. En 1993, los hispanos representaban 18% de la cifra estimada de personas vivas con SIDA, mientras que en 1999 el porcentaje aumentó a 20%. En comparación, los blancos no hispanos representaban 46% de la población viva con SIDA en 1993, pero sólo 38% en 1999.

Según cifras acumuladas, la mayor proporción (81%) de los casos de SIDA reportados entre los hispanos en Estados Unidos corresponde a hombres, aun cuando la proporción de mujeres hispanas con SIDA está en aumento. Las mujeres representan 19% de la cifra acumulada de casos de SIDA entre los hispanos, pero llegaron a representar por sí solas 23% de los casos reportados en el año 2000. Un 60% de los hispanos con SIDA cuyos casos fueron reportados en el año 2000 habían nacido en Estados Unidos; y de este grupo, 42% había nacido en Puerto Rico.

Desde el inicio de la epidemia hasta diciembre del año 2000, se reportaron 114,019 casos de hombres hispanos con SIDA en Estados Unidos. De estos casos, 42% corresponde a hombres que tienen relaciones sexuales con otros hombres, 35% a consumidores de drogas por vía intravenosa y 6% de los casos se debieron a relaciones heterosexuales. Aproximadamente 7% de los casos se registraron entre hombres hispanos que mantenían relaciones sexuales con otros hombres y también consumían drogas por vía intravenosa. Sin embargo, entre los hombres nacidos en Puerto Rico, el uso de drogas por vía intravenosa ha causado una proporción significativa más alta de casos que las relaciones sexuales entre hombres.

Entre las mujeres hispanas adultas y adolescentes, las relaciones heterosexuales son la causa de la mayor proporción (47%) de casos acumulados de SIDA, muchos de los cuales están vinculados con relaciones sexuales con consumidores de drogas por vía intravenosa. El consumo de drogas por esta vía representa un 40% adicional de los casos de SIDA entre las mujeres estadounidenses de origen hispano.


Una Proteína Podría Ayudar a la Gente a Resistir el VIH

Por HealthDayNews/HispaniCare, 24 de junio del 2004

Un grupo de científicos sostiene que ha identificado una proteína celular que podría ayudar al cuerpo a rechazar el VIH y el SIDA. La proteína, conocida como APOBEC3F, "podría ser un factor de resistencia contra el VIH. Necesitamos determinar si estas proteínas son esenciales para mantener el VIH a raya en un individuo infectado, afirmó en una declaración preparada el investigador principal Reuben Harris, de la Universidad de Minesota.

Anteriormente ya había sido identificada otra proteína, la APOBEC3G, dentro de los agentes defensores de las células llamadas retrovirus de restricción. Son capaces de hacer mutar el VIH y podrían ayudar a explicar porqué un pequeño grupo de individuos sigue siendo resistente al virus.

Según el equipo de Minesota, el VIH monta sus propias defensas contra las proteínas de la familia APOBEC. Pero la APOBEC3F parece especialmente hábil a la hora de franquear estas defensas.

"Las APOBEC son defensas de 'búsqueda y destrucción,'" explicó Harris. "Es distinta a la defensa encontrada en algunos individuos resistentes al VIH, para quienes las superficies exteriores de sus células ya no ofrecen puntos de apoyo para que el virus se sujete y pueda iniciar el proceso de infección."

El estudio aparece publicado en la edición del 24 de junio de la publicación Current Biology.


Aumentan las Admisiones a UCI de Pacientes Con VIH

Por Randy Dotinga Reportero para HealthDay, 12 de mayo del 2004

Si bien menos pacientes de SIDA están muriendo en los Estados Unidos comparado con hace una década, un nuevo estudio sugiere que están acudiendo mucho más a las unidades de cuidados intensivos.

Este hallazgo, dicen los investigadores, podría en realidad ser una buena noticia. "Hemos notado que más personas son admitidas en las UCI debido a condiciones no relacionadas con su VIH," dijo el Dr. Mark J. Rosen, director de la división de medicina de atención pulmonaria y crítica en el Centro Médico Beth Israel en la ciudad de Nueva York, coautor del estudio.

Las enfermedades, añadió, pueden ser simplemente una señal de que los pacientes están envejeciendo lo suficiente para desarrollar problemas médicos ordinarios.

En los 80 y principios de los 90, los pacientes de SIDA frecuentemente llegaban a las UCI, que están diseñadas para vigilar cercanamente a los pacientes que están en alto riesgo de morir y de sufrir complicaciones. Pero sólo un estimado de un 5 a un 10 por ciento de los pacientes de SIDA morían en UCIs, afirmó Rosen, probablemente porque sus familias sabían que iban a morir y no los llevaban a ese nivel extra de atención médica. A finales de los 90, los nuevos medicamentos revolucionaron el tratamiento de la enfermedad, permitiendo a los médicos reducir dramáticamente el nivel del virus del SIDA en los pacientes. El SIDA es todavía una causa de muerte en el occidente, pero a muchos pacientes les está yendo tan bien con los medicamentos que no muestran ninguna señal de la enfermedad.

Los investigadores examinaron las admisiones en Beth Israel de 1991 a 1992, y en el 2001. Reportaron sus hallazgos en la edición de mayo de Chest, la publicación del American College of Chest Physicians.

El número de admisiones a la UCI de pacientes VIH positivos creció en casi 50 por ciento en esa década. Los que fueron admitidos en 2001 tenían más probabilidades de ser heterosexuales, de raza negra, y usuarios de drogas intravenosas.

Estos hallazgos sugieren que el diagnóstico del VIH no debe de ser un punto negativo contra el tratamiento en una UCI, dijo Rosen. "Espero que la mayoría de doctores haya captado este mensaje, pero hay áreas que no han experimentado [mucho] VIH y SIDA y que podrían no estar conscientes de este hecho," añadió.

Cuando vigilan a los pacientes con SIDA, los hospitales deben monitorear lo que les sucede a medida que envejecen, dijo Michael Allerton, líder de políticas de operaciones de VIH con el plan de salud Kaiser Permanente en California del Norte.

Los medicamentos del SIDA parecen contribuir a niveles de colesterol más alto entre los pacientes y algunos expertos temen que sufrirán más ataques cardíacos a medida que envejezcan.

Aún así, "los pacientes de VIH están mucho mejor hoy que antes. Es muy claro que los medicamentos para el VIH dan un mayor beneficio que el riesgo que representan," dijo Allerton.

De hecho, el 72 por ciento de los 5,000 pacientes VIH positivos en la región de California del Norte de Kaiser Permanente no muestran ninguna señal del virus del SIDA en su sangre, apuntó Allerton.

Dado que el virus se puede esconder en otras partes del cuerpo, esto no significa que se haya erradicado. Pero sí significa que está huyendo.


Un Virus Que Combate el VIH Revela Sus Secretos

Por Randy Dotinga Reportero para HealthDay, 18 de junio del 2004

Un grupo de investigadores estadounidenses cree haber descubierto porqué una infección viral aparentemente inofensiva ayuda a ampliar la esperanza de vida de las personas infectadas con el VIH, el virus que provoca el SIDA.

Esta infección vírica parece potenciar el sistema inmunológico, con lo que contribuye a prevenir que el VIH entre en los glóbulos blancos, según afirma este grupo de científicos en la edición del 19 de junio de The Lancet.

"El próximo paso que debemos dar es determinar la forma de replicar el efecto de este virus y hacer que persista, para que pueda seguir induciendo estos cambios en la célula que sirve de ayuda al VIH," afirmó el Dr. Jack Stapleton, coautor del estudio y director del Programa VIH de la Universidad de Iowa en una declaración preparada.

El virus en cuestión, conocido como GBV-C o virus G, llamó la atención de los científicos por primera vez a mediados de los años 90, aunque aparentemente lleva atacando a los humanos desde hace miles de años. Este virus es primo de los virus de la familia de la hepatitis, pero al contrario de estos patógenos, no parece provocar ningún síntoma.

Al igual que la hepatitis B y el virus del SIDA, el virus G se propaga mediante la exposición al contacto sexual y sanguíneo. Una investigación realizada entre donantes de sangre sanos señala que entre un 1.5 y un 2 por ciento de la población porta este virus activo, mientras que aproximadamente un 13 por ciento lo ha adquirido en algún momento en el pasado.

En marzo, Stapleton y sus colegas publicaron en el New England Journal of Medicine que el 85 por ciento de 271 hombres seropositivos evaluados mostraron signos de infección de este virus. Aquellos que no estaban infectados eran 2.78 veces más propensos a morir después de cinco o seis años que los que estaban persistentemente infectados con el virus.

El estudio es limitado porque sólo evalúa a hombres que fueron examinados antes de que los nuevos y potentes medicamentos que existen hoy en día revolucionaran el tratamiento contra el SIDA a mediados de los 90. Hoy en día, muchos enfermos de SIDA disfrutan de un estado de salud bastante bueno.

En este nuevo estudio, Stapleton y sus colegas infectaron glóbulos blancos (factores prioritarios en el sistema inmunológico) con los virus G y VIH. Después, compararon estas células con células infectadas exclusivamente con el VIH.

La doble infección estimuló unas proteínas del sistema inmunológico conocidas como chemoquinas que se unen a los "puertos de entrada" de los glóbulos blancos y de esta forma evitan potencialmente que el VIH pueda entrar en ellos.

Stapleton afirmó que los siguientes pasos consistirán en descubrir cómo lograr que los efectos del virus G duren durante un periodo de tiempo prolongado y probar este virus como tratamiento para el VIH.

"El hecho de que el GBV-C sea una infección tan común, y que se haya estudiado tan a fondo y no haya mostrado provocar ninguna enfermedad, lo distingue de otros virus vivos y lo convierte en una opción más realista," señaló Stapleton en una declaración.

Convencer a los pacientes de que acepten un tratamiento con el virus G puede ser un reto, apuntó el Dr. David Thomas, profesor de medicina de la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins.

"No provoca un gran entusiasmo ir por ahí infectando a la gente con virus, aunque los estudios parece que son positivos. No hay mucha gente que aceptaría someterse a este tipo de estudios," afirmó.

A pesar de que el virus G parece ser inofensivo, Thomas apuntó que quizás no lo sea. "Es muy difícil comprobar que algo es totalmente inofensivo, especialmente cuando se trata de una infección que se prolonga durante muchos años," añadió.

El virus G parece estar relacionado con diferentes tipos de hepatitis.


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Este artículo era proporcionada por Body Positive. Es parte de la publicación SIDAahora.
 
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