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El Sistema Inmunológico y el Proceso de Envejecimiento

Noviembre 2002

El VIH nos afecta a cada una de nosotras de una manera diferente. Algunas personas progresan hacia los síntomas muy rápidamente, mientras que otras viven veinte años o más sin tener ningún síntoma o señal de deterioro en el sistema inmunológico. De igual manera, todos envejecemos de forma diferente. La manera cómo envejecemos y el efecto que tiene este proceso en nuestra salud es algo único y particular para cada persona. El sistema inmunológico es afectado notablemente por la edad. De tal manera, que el VIH en conjunto con el proceso de envejecimiento presenta riesgos adicionales para la conservación de la salud.

La capacidad de desempeño de nuestro sistema inmunológico disminuye con la edad. Una serie de cambios suceden simultáneamente en todos los niveles, desde cambios en la composición química y la manera como las células se comunican entre sí, hasta cambios en los órganos inmunitarios. En este momento se está llevando a cabo un estudio sobre los efectos del VIH en el proceso de envejecimiento y la respuesta inmunológica. Sin embargo es muy probable que pase algún tiempo antes de que podamos tener alguna información disponible. Entre tanto, existen algunos datos que podemos sopesar.


La Piel

La piel es la primera línea de defensa contra muchas infecciones. Para muchas personas, las señales visibles del envejecimiento de la piel comienzan alrededor de los 25 años, con líneas finas y arrugas que se van presentando en forma natural como parte del deterioro de la piel. Luego, a medida que una mujer va entrado a la menopausia, el cambio que ocurre en las hormonas va adelgazando la capa de grasa por debajo de la piel. Por otro lado, la piel se vuelve más vulnerable a cortadas y abrasiones, y va perdiendo su resistencia y elasticidad.

La mayoría de los problemas de la piel que se asocian con el proceso de envejecimiento son relativamente inofensivos y hasta cierto punto inevitables. Otros pueden producir dolor, escozor o poner en peligro la vida, como el cáncer. Algunos de estos problemas incluyen arrugas, resequedad de la piel, lesiones (desde verrugas hasta manchas hepáticas), culebrilla, dermatitis, venas varicosas y úlceras en las piernas. El VIH afecta también la piel. A menudo, los problemas de la piel están entre las primeras señales de la disfunción inmunológica asociada al VIH. (Obtenga el documento de Project Inform "Problemas de la Piel" llamando al 1-800-822-7422.

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El Timo

Este órgano está localizado por debajo del esternón y por encima del corazón. Cuando nacemos, el timo es de gran tamaño ocupando casi la totalidad del pecho como si fuera un babero. Este órgano es importante en el desarrollo de nuevas células T (también llamadas células T ingenuas), incluyendo las células CD4 y las CD8.

En nuestra niñez este órgano es muy activo, produciendo muchas células T y construyendo las defensas inmunitarias que nos ayudarán a protegernos en etapas posteriores de nuestras vidas. Luego, a comienzos de nuestra adolescencia, el timo ya ha realizado la mayor parte de su labor. En este punto somos consideradas "inmunológicamente adultas." Para cuando alcanzamos los primeros años de la década de los veinte el timo encoge su tamaño, se vuelve graso y se cree que es poca su contribución en la producción de nuevas células T durante el resto de nuestras vidas. Por consiguiente, es muy probable que una persona seronegativa de 40 años que sea saludable tenga muy poco tejido del timo en funcionamiento.

Un estudio ha demostrado que las personas seropositivas tienen una mayor probabilidad de que su timo esté en funcionamiento que las seronegativas. Esto puede deberse a que el sistema inmunológico está debilitado y el timo necesita volver a crecer como respuesta al deterioro inmunitario. Aún así, una persona seropositiva de 40 años tiene menores posibilidades de poseer un timo robusto que una seropositiva de 20 años. Debido a que este órgano es tan importante para la producción de nuevas células T, la manera en que el proceso de envejecimiento podría potencialmente afectar la reconstitución inmunológica en la enfermedad del VIH puede ser muy profunda.

Las células nuevas o ingenuas: Las células ingenuas son células que pueden crear una respuesta inmunológica y enfrentar nuevas infecciones. En términos generales, una vez que una célula ingenua se enfrenta a una infección y crea una respuesta inmunológica, se convierte en una célula T de memoria. Las personas mayores virtualmente no tienen células ingenuas. Esto se debe a dos razones: 1) Con el tiempo, las células ingenuas eventualmente se van convirtiendo en células de memoria y 2) Ya les queda muy poco o nada de timo funcionando para reponer el abastecimiento de células ingenuas al cuerpo.

A medida que envejecemos, nuestro sistema inmunológico encuentra difícil, y a veces imposible, responder a las nuevas infecciones como lo haría una persona joven. Nuestro sistema de defensas tomará mucho más tiempo para lidiar con una enfermedad o podría dejar de responder del todo.


IL-2

A medida que envejecemos, se agota el nivel de calcio en nuestro organismo. El calcio es importante para tener huesos fuertes y también ayuda a producir ciertas sustancias químicas denominadas citocinas (o citoquinas) que son utilizadas por el sistema inmunológico para comunicarse. La IL-2 (interleucina-2 o interleuquina-2) es una citocina muy importante para la reproducción y crecimiento a largo plazo de las células T.

Conforme las células T van envejeciendo, van perdiendo su habilidad para producir IL-2 y funcionar adecuadamente. La infección del VIH también disminuye la producción de IL-2 y como se ha comprobado, incapacita el desempeño correcto de las células T.


Longitud de los Telómeros

Con la nueva tecnología, los científicos han podido medir un telómero y estimar la historia particular de replicación (capacidad de hacer copias de sí misma) en una célula. En personas de 100 años de edad, la longitud de los telómeros en el interior de sus células es muy corta. Algunos estudios muestran que la longitud de los telómeros en las células de personas con VIH son casi idénticas a las de personas de 100 años de edad. Esto sugiere que el VIH promueve el envejecimiento del sistema inmunológico.


Otras Células

El proceso de envejecimiento tiene un impacto en otras células, tales como las células B, las cuales son importantes en la elaboración de anticuerpos. Los anticuerpos ayudan a luchar contra las infecciones en el exterior de las células. Algunos estudios sugieren que los anticuerpos en las personas mayores son limitados y restringidos, lo que los incapacita para afrontar toda una gama de infecciones. Los denominados auto-anticuerpos, o sea anticuerpos contra "uno mismo," han sido correlacionados con el proceso de envejecimiento, es decir que se presentan con mayor frecuencia en las personas mayores y están asociados a las enfermedades autoinmunes, como la artritis o los problemas de la piel. Las tasas más altas de enfermedades autoinmunes también se asocian a la infección del VIH. Más aún, el desarrollo de anticuerpos en respuesta a vacunaciones es marcadamente inferior en las personas seropositivas y en las de edad avanzada.

Estas son sólo algunas de las maneras en que el proceso de envejecimiento afecta al sistema inmunológico, y la forma como puede interactuar con la infección del VIH. Aunque tanto el envejecimiento como el VIH pueden afectar profundamente al sistema inmunológico, el mensaje final no debe ser de desespero, sino de advertencia para que tomemos las acciones que apoyen a nuestro sistema inmunológico y nos permitan vivir vidas largas y sanas.

Ante la perspectiva de estar envejeciendo y tener la infección del VIH, existen muchas maneras en las que podemos fortalecer nuestro sistema inmunológico. Una forma de fortalecer nuestro cuerpo y su capacidad para combatir las enfermedades es la de colaborar estrechamente con un profesional de la salud y descubrir qué es lo mejor para cada una de nosotras. Otras maneras incluyen el cuidado de la piel, mejorar nuestra nutrición, hacernos a tiempo los exámenes de laboratorio que sean apropiados para nuestra edad, atender rápidamente los problemas cuando se presenten y desarrollar toda una serie de estrategia preventivas.

Publicado por Project Inform, www.projectinform.org.


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This article was provided by Body Positive. It is a part of the publication SIDAahora.
 

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