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Jóvenes en Situación de Riesgo: el VIH/SIDA en la Juventud de los EE.UU.

11 de Marzo de 2002

/cdc/espanol/
Distribución, por Sexo, para Casos de Infección del VIH Reportados Entre las Personas de Edades entre los 13 y 24 Años en las 34 Areas en el 2000

En los Estados Unidos, las muertes vinculadas al VIH han tenido el mayor impacto en los jóvenes y adultos de mediana edad, particularmente en las minorías raciales y étnicas. En 1999, el VIH era la quinta causa de muerte de los estadounidenses en edades comprendidas entre 25 y 44 años. En los hombres de origen africano del mismo grupo de edad, la infección por VIH ha sido la principal causa de muerte desde 1991. En 1999, en el grupo de mujeres negras entre 25 y 44 años de edad, la infección por VIH constituía la tercera causa de muerte. Muchos de estos adultos jóvenes posiblemente contrajeron la infección durante la adolescencia o antes de cumplir los 30 años de edad. Se ha estimado que por lo menos la mitad de los nuevos casos de infección de VIH en los Estados Unidos se presentan en personas menores de 25 años, la mayoría de los cuales contraen el virus durante un contacto sexual.

En el 2000, se reportaron 1,688 casos de SIDA en jóvenes (entre 13 y 24 años de edad), lo cual lleva el total acumulado a 31,293 casos de SIDA en este grupo de edad. En el caso de los hombres jóvenes de entre 13 y 24 años, 49% de todos los casos de SIDA reportados en 2000 se presentaron en hombres que tienen relaciones sexuales con otros hombres (MSM, por sus siglas en inglés), 10% entre consumidores de drogas por vía intravenosa (UDI), y 9% entre hombres jóvenes que se habían infectado durante un contacto sexual con un miembro del sexo opuesto. En el 2000, 45% de todos los casos de SIDA reportados en el grupo de mujeres jóvenes de la misma edad, se debieron a contacto sexual con hombres y 11% al consumo de drogas por vía intravenosa. Tanto en los hombres como en las mujeres de este grupo de edad, la proporción de casos con riesgo de exposición no reportado o identificado (26% para los hombres y 43% para las mujeres) disminuirá y la proporción de casos atribuidos al contacto sexual o al uso de drogas por vía intravenosa aumentará cuando concluyan las investigaciones de seguimiento y se clasifique nuevamente los casos en estas categorías.

Los datos de vigilancia analizados provenientes de 25 estados con sistemas integrados de reporte de VIH y SIDA correspondientes al período comprendido entre enero de 1996 y junio de 1999 indican que los jóvenes (de edades entre 13 y 24 años) representaban una proporción mucho más elevada de casos de VIH (13%) que de SIDA (3%). Estos datos también muestran que aunque la incidencia de SIDA (el número de casos nuevos diagnosticados durante un período dado, generalmente un año) está disminuyendo, no ha habido una disminución comparable en el número de nuevos casos de VIH diagnosticados en los jóvenes.

Los científicos consideran que los casos de infección de VIH diagnosticados en el segmento entre 13 y 24 años constituyen una indicación de las tendencias globales de incidencia de VIH (el número de nuevos casos de infección en un período dado, generalmente un año) porque este grupo de edad ha iniciado más recientemente las conductas de alto riesgo. Las mujeres representaron casi la mitad (47%) de los casos de VIH en este grupo de edad reportados en las 34 áreas que contaban con sistemas confidenciales de reporte de casos de VIH en adultos y adolescentes en el 2000. En el caso de los jóvenes de edades comprendidas entre 13 y 19 años, se reportó una proporción mucho mayor de infección de VIH en las jóvenes (61%) que en los jóvenes (39%). El grupo de jóvenes de origen africano es en total el más afectado, representando el 56% de todos los casos de VIH reportados hasta la fecha entre los jóvenes de 13 a 19 años de edad en estas 34 áreas.


Mejoramiento de la Prevención del VIH en los Jóvenes

La investigación de los CDC ha demostrado que una comunicación temprana y abierta acerca de la sexualidad entre los padres y los jóvenes constituye un paso importante para ayudar a estos últimos a adoptar y mantener conductas sexuales que los protejan. Además, es necesario ejecutar una amplia gama de actividades en las comunidades a fin de reducir los estragos causados por la infección del VIH y el SIDA en los jóvenes estadounidenses.

  • Los programas realizados en la escuela son fundamentales para influir sobre los jóvenes antes de que se establezcan las conductas. Debido a que las conductas de riesgo no existen independientemente, temas tales como el VIH, las enfermedades de transmisión sexual, los embarazos no deseados, el tabaco, la nutrición y la actividad física deben ser integrados y tratados continuamente por los estudiantes desde el kindergarten hasta la escuela secundaria. El ámbito y contenido específico de estos programas escolares de salud deberá ser determinado localmente y ser adaptado a los valores de los padres y la comunidad. Las investigaciones han mostrado claramente que los programas más efectivos son aquellos amplios que incluyen un énfasis en demorar la actividad sexual y proporcionar información sobre la manera en que los jóvenes sexualmente activos pueden protegerse. Se puede apreciar el éxito del trabajo de prevención en las tendencias reflejadas en la encuesta sobre conductas de riesgo en los jóvenes realizada durante un periodo de ocho años, la cual muestra tanto una disminución en las conductas sexuales de riesgo como un aumento en el uso de condones en los jóvenes sexualmente activos. El porcentaje de estudiantes de los últimos años de educación secundaria con experiencia sexual disminuyó de 54.1% en 1991 a 49.9% en 1999, mientras que el uso de condones en los estudiantes sexualmente activos aumentó de 46.2% a 58.0%. Estos hallazgos indican que se ha invertido la tendencia de correr mayores riesgos en las actividades sexuales que se había iniciado en los años 70 en los jóvenes, y señalan el éxito que tienen los programas globales de prevención para tanto retardar el primer contacto sexual como aumentar el uso de condones en los jóvenes sexualmente activos.

  • Los programas comunitarios realizan esfuerzos para influir sobre los jóvenes que se hallan fuera del sistema escolar. Es imprescindible atender las necesidades de los adolescentes con mayor riesgo de infección por VIH, como los jóvenes sin hogar o que han huido de sus hogares, delincuentes juveniles así como aquellos que han abandonado sus estudios. Por ejemplo, un estudio de serovigilancia de mujeres realizado en 1993 en cuatro centros de detención para menores halló que entre 1% y 5% estaban infectadas con el VIH (media 2.8%).

  • Los esfuerzos de prevención dirigidos a los hombres jóvenes homosexuales y bisexuales deben ser constantes. Se requiere con urgencia realizar esfuerzos de prevención localizados y constantes dirigidos a los hombres jóvenes que tienen relaciones sexuales con otros hombres a medida que éstos alcanzan la edad adulta e inician conductas sexuales de alto riesgo. Estudios en curso muestran que la prevalencia de VIH y las conductas de alto riesgo siguen siendo elevadas en los hombres jóvenes que tienen relaciones sexuales con otros hombres. En una muestra de hombres jóvenes entre 15 y 22 años que tienen relaciones sexuales con otros hombres realizada en siete áreas urbanas, se halló que en total un 7% de los mismos estaban infectados con VIH, con una mayor prevalencia entre aquellos de origen africano (14%) e hispanos (7%) que en los blancos (3%).

  • Debemos responder a los riesgos vinculados a las actividades sexuales y el consumo de drogas. Muchos estudiantes indicaron que consumen drogas o alcohol cuando tienen relaciones sexuales, y uno de cada 50 estudiantes de secundaria informó que había consumido drogas por vía intravenosa por lo menos una vez. Los datos de vigilancia provenientes de los 34 estados que cuentan con sistemas integrados de reporte de VIH y SIDA sugieren que el consumo de drogas por vía intravenosa provocó por lo menos un 6% de los nuevos casos de VIH diagnosticados y reportados en los jóvenes de entre 13 y 24 años de edad en 1999. Un 50% adicional se atribuyó a la transmisión sexual (por contacto heterosexual y MSM).

  • El tratamiento de las enfermedades de transmisión sexual debe desempeñar un papel importante en los programas de prevención dirigidos a los jóvenes. Cada año se diagnostica alrededor de 12 millones de casos de ETS además del VIH en los EE.UU, dos tercios de los cuales se presentan en jóvenes de menos de 25 años. La investigación ha demostrado que existen factores biológicos que hacen que las personas que están infectadas con una enfermedad de transmisión sexual tengan mayores probabilidades de contraer VIH si están expuestas al virus por contacto sexual. Del mismo modo, las personas infectadas con el VIH y con enfermedades de transmisión sexual tienen mayores probabilidades de transmitir el VIH a sus compañeros sexuales. Es fundamental aumentar los tratamientos de las enfermedades de transmisión sexual a fin de disminuir las consecuencias de las mismas y ayudar a reducir el riesgo de transmisión del VIH entre los jóvenes.

  • La evaluación de los factores que influyen sobre las conductas de riesgo debe ser constante. Se debe llevar a cabo estudios de base amplia sobre la prevalencia de las conductas de riesgo entre los jóvenes así como estudios sobre los factores que fomentan el riesgo y la intención de llevar a cabo ciertas conductas en grupos específicos de adolescentes. Las conclusiones de dichos estudios deben ser analizadas.

Es fundamental prevenir en los jóvenes los patrones de conductas de riesgo antes de que los mismos se inicien. Los esfuerzos de prevención del VIH deben ser constantes y estar diseñados para influir sobre cada nueva generación de jóvenes estadounidenses.

Vea Diagnosis and Reporting of HIV and AIDS in States with Integrated HIV and AIDS Surveillance--United States, January 1994-June 1997, MMWR 1998, Vol. 47, No. 15 (April 24, 1998)

Para mayor información, comuníquese con

Líneas informativas nacionales sobre ETS y SIDA de los CDC:
1-800-342-AIDS (2437)
Español: 1-800-344-SIDA (7432)
Para los sordos: 1-800-243-7889

Red nacional de información sobre prevención de los CDC:
P.O. Box 6003
Rockville, MD 20849-6003
1-800-458-5231

Recursos en Internet:
NCHSTP: www.cdc.gov/nchstp/od/nchstp.html
DHAP: www.cdc.gov/hiv
NPIN: www.cdcnpin.org


  
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Este artículo era proporcionada por U.S. Centers for Disease Control and Prevention.
 
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