Rechazo al Aumento del Precio de RitonavirOtoño de 2004
Ritonavir, que en principio se aprobó y comercializó como un inhibidor de la proteasa (IP) con una dosis de 12 cápsulas al día, actualmente se emplea con más frecuencia en dosis mucho más bajas para potenciar la concentración en sangre de otros IP. Con el nuevo precio, el coste de algunas politerapias reforzadas con ritonavir se ha duplicado, mientras que el precio de Kaletra, el IP de Abbott, que contiene una pequeña dosis de ritonavir en su formulación, permanece inalterado. Abbott declaró que el incremento del precio en el ritonavir que suministra a otras marcas era un ajuste necesario que "refleja el valor que aporta ritonavir a la politerapia." Sin embargo, muchos activistas, médicos y funcionarios póblicos interpretaron este gesto como una medida comercial calculada para obligar a sustituir los demás IP reforzados por Kaletra. Durante la semana siguiente a este anuncio, miembros de la Coalición de Activistas en Favor de los Tratamientos Contra el SIDA (ATAC, por sus siglas en inglés) se enfrentaron a los representantes de Abbott que acudieron a la conferencia del Foro Norteamericano de Acción Terapéutica (NATAF, por sus siglas en inglés) celebrada en Phoenix. Los miembros de la ATAC distribuyeron folletos que describían a Abbott como un buitre "que se alimenta de los huesos del sistema de salud" y adujeron que el aumento del precio de ritonavir amenaza las opciones de tratamiento de las personas VIH positivas, especialmente aquéllas con virus resistentes a móltiples fármacos, que son quienes más dependen de las terapias de salvamento reforzadas con ritonavir. También expresaron su preocupación de que las compañías farmacéuticas que están desarrollando nuevos fármacos de salvamento reconsideren su compromiso financiero si su dependencia de ritonavir las amenaza con expulsarlas del mercado debido a sus elevados precios. Además, los activistas temían que una subida tan drástica diera luz verde a otras compañías farmacéuticas para que todas eleven sus precios, lo que supondría el golpe final para los ajustados presupuestos de los Programas de Asistencia con Fármacos Anti-SIDA (ADAP, por sus siglas en inglés), que cubren los gastos en medicamentos antirretrovirales para las personas que no pueden pagarse el tratamiento. (Consulte "ADAP in Peril", en la pág. 27 de la edición de Verano de 2004 de BETA en inglés.)
Efecto del Aumento del Precio de Ritonavir (Norvir) Sobre el Costo Anual de Los Tratamientos
con Inhibidores de la Proteasa Reforzados con Ritonavir Cuando se corrió la voz de que Abbott había subido el precio de ritonavir, empezaron a surgir reacciones desde los lugares más inimaginables. El Dr. Graeme Moyle, del Chelsea and Westminster Hospital de Londres, una zona que ni siquiera se ha visto afectada por el cambio de precio, pidió un boicot contra los productos de Abbott. En los EE.UU., las dos organizaciones profesionales de especialistas en VIH, la American Academy of HIV Medicine (AAHIVM) y la HIV Medicine Association (HIVMA), divulgaron por separado contundentes cartas críticas exigiendo a Abbott que revocara su subida de precio, y mencionaron la carga que sufrirían los programas ADAP, los cuales ya estaban creando listas de espera y restringiendo los requisitos de admisión. En respuesta a estas demandas, Abbott prometió congelar de forma indefinida el precio del ritonavir destinado a las ADAP y otros programas estatales, manteniendo el precio antiguo. La compañía estableció además su propio programa de asistencia al paciente (PAP) con criterios liberales que, segón expuso, garantizan que cualquier persona sin seguro médico que necesite ritonavir pueda obtenerlo gratis. Asimismo, Abbott ofreció suministrar ritonavir con el precio antiguo a los programas de investigación aprobados antes de la subida del precio, y ha afirmado que tratará de concertar condiciones especiales para las compañías que están desarrollando nuevos fármacos de salvamento que dependen del refuerzo con ritonavir. Todas estas medidas, segón Abbott, asegurarán que la subida sea invisible para quienes necesitan el medicamento. Sin embargo, cuando el nuevo precio entró en vigor durante la primera semana del año 2004, la irritación contra Abbott se hizo aón más patente. A finales de enero, más de 175 destacados médicos firmaron una carta pidiendo el boicot no sólo contra los productos de Abbott, sino también contra sus representantes de ventas, sus actos publicitarios y sus programas de investigación. La carta definió la medida de Abbott como "una conducta escandalosa, muy decepcionante por parte de una compañía que ha estado en la vanguardia durante las primeras etapas en la era de la TARGA." A principios de febrero, se celebró en San Francisco la 11ª Conferencia sobre Retrovirus e Infecciones Oportunistas, la más importante reunión científica anual sobre el VIH. Aunque no suele ser escenario de manifestaciones sociales ni políticas, la conferencia de este año destacó por la cantidad de expresiones de enojo y protesta contra la subida de precios de ritonavir. Pero sin duda lo más notable fue que los líderes más visibles de la protesta fueron los médicos especialistas en VIH, quienes rara vez se involucran en eventos activistas relacionados con el SIDA. Durante un descanso en la segunda jornada de la conferencia, cerca de 30 médicos, representantes de la recién constituida Organización de Especialistas en VIH, se reunieron frente al Moscone West Center y marcharon conjuntamente a lo largo de dos cuadras hasta la conferencia de prensa celebrada en la Fundación Contra el SIDA de San Francisco. Allí, el Dr. William Powderly, (de St. Louis); el Dr. Benjamin Young, (de Denver); y el Dr. Edwin DeJesus, (de Miami) explicaron la necesidad de resistir frente al aumento del precio de ritonavir. Dirigiéndose a las cámaras de la CNN y de los noticieros de San Francisco en la atestada sala de prensa, los médicos pidieron boicotear a los representantes de ventas de Abbott, dimitir de los comités consultivos de la compañía y negarse a participar en las investigaciones de Abbott que no sean esenciales. El rechazo a Abbott empezó a cobrar velocidad. A finales de enero, el Consumer Project on Technology, una asociación de consumidores con sede en Washington, DC, solicitó formalmente que Tommy Thompson, director del Departamento de Salud y Servicios Humanos (DHHS), invocara una poco conocida y desusada ley que permitiría al gobierno finalizar el monopolio de Abbott con la patente de ritonavir, autorizando a los fabricantes de genéricos producir el medicamento para venderlo en los EE.UU. a precios asequibles. La ley, una cláusula establecida en 1986 perteneciente a la Ley Bayh-Dole de 1980 que liberalizaba el acceso a los genéricos en los EE.UU. pero que no se aplicaba desde entonces, otorga al gobierno el derecho a absorber la patente de un fármaco que se haya desarrollado en parte con fondos de los contribuyentes cuando el titular de la patente se niegue a suministrar el medicamento bajo condiciones razonables. Las primeras investigaciones sobre ritonavir se financiaron con una subvención del gobierno. La propia patente señala que "este invento fue posible mediante el apoyo del gobierno con el nómero de contrato Al27220 concedido por el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas. El Gobierno posee ciertos derechos sobre este invento." Y una organización sin ánimo de lucro llamada Essential Inventions ha solicitado al DHHS una licencia para producir ritonavir genérico. El DHHS escuchó el testimonio de defensores de los derechos de la comunidad del VIH, legisladores y representantes de Abbott en una audiencia celebrada el 25 de mayo donde se consideraron estos derechos y los méritos de la petición para absorber la patente de Abbott. 22 El Dr. Elias Zerhouni, Director de los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por sus siglas en inglés), tomará la decisión final en relación a la petición formulada para absorber la patente de Abbott. Los juicios y demandas contra Abbott han crecido como una bola de nieve desde la Conferencia sobre Retrovirus. Una firma de abogados de San Francisco presentó un pleito colectivo en la jurisdicción de California del Norte en nombre de dos consumidores anónimos de ritonavir que aseguran haber sufrido perjuicios económicos debido al nuevo precio. En California del Sur, la Fundación de Cuidados Médicos Anti-SIDA (AHF, por sus siglas en inglés) presentó dos demandas, una que acusa a Abbott de usar injustamente su monopolio sobre ritonavir y otra alegando publicidad engañosa. Una organización a favor del interés póblico radicada en Boston, la Prescription Access Litigation Project (PAL), presentó otra demanda colectiva en Illinois donde acusa a Abbott de prácticas ilegales e injustificables. Los procuradores generales de Illinois y New York han declarado que están analizando posibles restricciones a Abbott por sus infracciones comerciales. También ha habido demandas desde la Comisión Federal de Comercio (FTC, por sus siglas en inglés) con la imputación de obstrucción de la libre competencia, y desde la Administración de Alimentos y Fármacos (FDA, por sus siglas en inglés) contra la engañosa comparativa de precios que elaboró Abbott para defender su medida; el 10 de junio, la FDA envió a Abbott una advertencia indicando que dichos materiales realmente eran "falsos y engañosos." Un artículo de portada en el diario New York Times publicado el 15 de abril llevó la protesta sobre ritonavir al póblico general. El 21 de abril, un grupo de médicos e investigadores clínicos del Estudio de Pacientes Externos con el VIH (HOPS, por sus siglas en inglés), importante grupo investigador en colaboración conjunta a escala nacional, anunció que "es impensable que el escandaloso e injustificado aumento en el precio de ritonavir no sea cuestionado por los profesionales de atención médica anti-VIH." El 16 de mayo, un grupo bipartidista de senadores estadounidenses, que incluyó al Presidente de la Comisión de Comercio del Senado John McCain (Republicano por Arizona) y al miembro de rango del comité demócrata, Ernest Hollings (Demócrata por Carolina del Sur), solicitó que la FTC investigara las acciones de Abbott. En medio de esta vorágine de protestas, el pasado 23 de abril, docenas de activistas de las comunidades del VIH/SIDA y de personas mayores de Chicago se manifestaron a la puerta de la sede central de Abbott, situada en Abbott Park, Illinois, para pedir que los asistentes a la junta anual de accionistas demandaran a la compañía un descenso del precio de ritonavir. Dentro de la reunión, los representantes de Abbott defendieron la política de precios de la compañía y rechazaron las propuestas de los accionistas de exigir más responsabilidad social a la corporación. Seis meses después de que Abbott anunciara alegremente una subida del 400% en el precio de ritonavir, el problema no muestra visos de solución. Aunque algunos observadores creen que es probable que el precio se reduzca, la mayoría piensa que Abbott se ha convertido en el pararrayos de la frustración por las listas de espera de ADAP, las restricciones de Medicaid en el suministro de fármacos y los carísimos precios de las compañías de seguro médico, todo lo cual se ha justificado con el constante aumento de precio de los medicamentos. Mientras tanto, la subida generalizada del 4, 9% en todos los fármacos de GlaxoSmithKline que se anunció en enero tampoco ha pasado desapercibida en la amplia comunidad afectada por el VIH. Con el aumento de los precios y los continuos recortes de los programas, habrá sobradas oportunidades para que las nuevas alianzas y el activismo desencadenado por el escándalo de ritonavir reaccionen frente a las nuevas amenazas a la atención anti-VIH de calidad, que planean sobre el horizonte. Bob Huff es redactor de la revista GMHC Treatment Issues, publicada por Gay Men's Health Crisis en la ciudad de New York.
This article was provided by San Francisco AIDS Foundation. It is a part of the publication BETA en Español. Visit San Francisco AIDS Foundation's Web site to find out more about their activities, publications and services. |
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