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Los Inhibidores de Proteasa
¿Opio Para el Pueblo?

Por L. Joel Martínez
Traducción y adaptación de Christopher Gortner

8 de Julio 2001

La milagrosa erradicación

Antes de la época de TARGA, la opinión dominante era que cuando el sistema inmunológico se había deteriorado hasta un cierto punto, ningún tratamiento antirretrovírico podía reparar el daño. "Necesitamos dos cosas," me comentó mi médico. "Una forma de frenar al VIH, pero lo que es más importante, una forma de restablecer tu sistema inmunológico."

Se pensaba que los IP serían de beneficio exclusivamente a aquellos afortunados con números triples de linfocitos CD4. Otra vez, los IP resaltaron el error de dichos pronósticos. Las personas con números singulares de linfocitos T que reaccionaron bien al tratamiento con los IP empezaron a manifestar significativas mejorías y aumentó la tendencia a equiparar el restablecimiento inmunológico con la máxima supresión vírica.

El hecho de que los linfocitos CD4 aumentaran sólo hasta un cierto número antes de estancarse inexplicablemente no logró aplacar el entusiasmo sobre este método teórico que correlacionaba la supresión con el restablecimiento de las defensas. El regalo inesperado de linfocitos CD4 a aquellos que nunca esperaron disfrutar de números dobles, sin mencionar los triples, fue suficiente para acallar la pregunta de por qué el incremento en los linfocitos tenía límite.

Pero además, los avances logrados por los IP y la prueba vírica tampoco pudieron inaccesibles para los fármacos. Los avances clínicos no elucidaron cómo semejantes partículas víricas aparentemente benignas eran capaces de crear tal caos. Se podría argumentar que no es necesario comprender el fenómeno de la supresión vírica para disfrutar de sus beneficios, y en realidad, estas preguntas se ahogaron en la celebración del éxito clínico obtenido. Esto es comprensible, dada la naturaleza catastrófica de la epidemia y la necesidad de tomar acción rápida. Pero hay un peligro continuo en el paradigma de TARGA como la solución, y este podría manifestarse con mayor claridad a través de estas preguntas sin contestación que siguen ahí.

La ausencia de un restablecimiento inmunológico total, la existencia de compartimentos corporales inmunes al tratamiento, las reservas latentes que persisten toda una vida, las nuevas fuentes anónimas de replicación vírica cuando se suspende TARGA, la replicación críptica y la divergencia genética que indica replicación continua en virus que anteriormente pareció ser latente -- estos son algunos de los temas que representan la nueva frontera de la epidemia. 3-9

A pesar de esto, en los años iniciales de TARGA, la determinación de poner fin a la epidemia nos conquistó y con esta pasión se sembró la idea de la erradicación. Todos nos quedamos helados al oír la palabra "erradicación" por primera vez en voz alta en el contexto de esta terrible enfermedad. A veces ha sido doloroso pero necesario explicar que "erradicación" significa exactamente eso: eliminar por completo el VIH del cuerpo de una persona infectada.

Nadie ha declarado abiertamente que la máxima supresión y la erradicación del VIH producirían ipso facto el restablecimiento del sistema inmunológico. Por otro lado, nadie ha hecho mucho para desacreditar la noción de que si sólo se pudiera frenar la replicación vírica, se podrían recuperar funciones inmunológicas alteradas. Y el debate sobre el origen exacto de los aumentos en linfocitos CD4 observados en personas que lograron suprimir su virus ni siquiera afectó al entusiasmo despertado por la erradicación.


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