Print this page    •   Back to Web version of article

Hepatitis Viral y VIH
Hepatitis A

2004

Hepatitis A


¿Qué es la hepatitis A y cómo se transmite?

La hepatitis A es una enfermedad causada por el virus de la hepatitis A (VHA). El VHA se transmite de una persona a otra cuando las heces (materia fecal) de alguien que tiene el virus entran en contacto con la boca de otra persona. Se puede contraer el VHA al ingerir alimentos (en especial, alimentos crudos o mal cocidos) que ha preparado o manipulado alguien que tiene hepatitis A (y que posiblemente no lo sepa). Beber agua o hielo contaminado con heces también puede ocasionar la infección, al igual que los mariscos que no se han cocinado bien. El VHA también se puede contagiar por "analingus" (contacto sexual oral-anal). En muy pocas ocasiones, el VHA se puede transmitir por contacto de la sangre de una persona con la sangre de otra.

La hepatitis A es una clase aguda de hepatitis, lo que quiere decir que no causa una infección a largo plazo (crónica). Si ya tuviste hepatitis A, no puedes volver a contraerla. Sin embargo, sí puedes contraer otros virus de la hepatitis.


¿Cuáles son los síntomas de la hepatitis A?

No todas las personas que estén infectadas con el VHA manifestarán los mismos síntomas. Por ejemplo, muchos bebés y niños pequeños que tienen este virus no manifiestan ningún síntoma de infección. Es mucho más probable que los síntomas se manifiesten en niños más grandes, en adolescentes y en adultos.

Los síntomas de la hepatitis A (y de la hepatitis aguda en general) pueden incluir:


  • Pigmentación amarilla de la piel y de la parte blanca de los ojos (ictericia)

  • Cansancio y agotamiento (fatiga)

  • Dolor en la parte superior derecha del abdomen

  • Pérdida del apetito

  • Pérdida de peso

  • Fiebre

  • Náuseas

  • Diarrea

  • Vómitos

  • Orina oscura y/o heces de color claro

  • Dolor de las articulaciones


  • La infección por VHA también puede provocar un aumento fuera de lo normal del nivel de las enzimas hepáticas en la sangre (ver Análisis de las enzimas hepáticas).

    El sistema inmunológico puede tardar hasta ocho semanas en eliminar el VHA del cuerpo. Cuando se manifiestan síntomas, suelen hacerlo dentro de dos a cuatro semanas después de la infección. Los síntomas de la hepatitis A pueden durar entre una semana y más de un mes. Alrededor del 15% de las personas que tienen hepatitis A manifiestan síntomas durante seis a nueve meses. Aproximadamente una de cada 100 personas con VHA puede contraer una infección súbita y grave (fulminante) que, en muy pocas ocasiones, puede provocar insuficiencia hepática y causar la muerte.


    ¿Cómo se diagnostica la hepatitis A?

    La hepatitis A se puede diagnosticar con un análisis de sangre. Tu médico puede darte una orden para estos análisis si tienes los síntomas de la hepatitis A o si quieres saber si alguna vez tuviste el VHA.

    El análisis de sangre detecta la presencia de dos tipos distintos de anticuerpos contra el virus. En primer lugar, se verifica la presencia de anticuerpos IgM, que el sistema inmunológico genera de cinco a diez días antes de que se manifiesten los síntomas y que suelen desaparecer dentro de los seis meses. También se verifica la presencia de anticuerpos IgG, que reemplazan a los anticuerpos IgM y que protegen de una futura infección con el VHA.


    ¿Qué sucede en el caso de personas con VIH?

    Las personas que tienen VIH no corren más riesgo de contraer el VHA que los demás. Sin embargo, algunos estudios sugieren que las personas con VIH son más proclives a manifestar síntomas de hepatitis A durante más tiempo, lo que implica que una persona VIH positiva puede tardar más en recuperarse por completo de la hepatitis A.

    Otro aspecto importante que debe tenerse en cuenta es que muchas personas con VIH toman medicamentos anti-VIH que pueden ser tóxicos para el hígado. Algunos de estos medicamentos pueden empeorar los síntomas de la hepatitis A. En consecuencia, puede ser necesario dejar de tomar todos los medicamentos anti-VIH hasta que haya pasado la hepatitis A o hasta que los niveles de las enzimas hepáticas hayan vuelto a la normalidad. Habla con tu proveedor de atención médica antes de dejar de tomar un medicamento.


    ¿Cómo se trata la hepatitis A?

    El tratamiento más común para la hepatitis A es el reposo. También es importante tomar mucho líquido, en especial si se tiene diarrea o vómitos. Los analgésicos de venta libre, como el ibuprofen (Advil, Motrin, etc.), pueden ayudar a controlar algunos de los síntomas de la hepatitis A, aunque es mejor que consultes con tu proveedor de atención médica antes de recurrir a ellos.

    Si crees que pudiste haber estado expuesto al VHA hace poco (por ejemplo, si vives con alguien a quien le diagnosticaron hepatitis A) puedes hablar con tu proveedor de atención médica sobre la posibilidad de recibir una inyección de inmunoglobulina (también llamada gamaglobulina). La inmunoglobulina contiene niveles altos de anticuerpos contra el VHA, lo que puede prevenir la enfermedad en caso de haber estado expuesto al virus. La inyección de inmunoglobulina se debe aplicar dentro de las dos a seis semanas después de haberse expuesto al VHA. Las personas que se aplican la inyección de inmunoglobulina para prevenir la hepatitis A activa, también deberían aplicarse la vacuna contra la hepatitis A (que se explica más adelante).


    ¿Cómo se puede prevenir la hepatitis A?

    La mejor manera de prevenir la hepatitis A es vacunarse. Existen dos vacunas contra el VHA: VHArix y VAQTA. Ambas requieren dos inyecciones, que se suelen aplicar con un intervalo de seis meses entre sí. Cuando la vacuna contra la hepatitis A provoca efectos secundarios, éstos suelen ser leves y pueden incluir dolor en el lugar de la inyección y leves síntomas de gripe. También se encuentra disponible una vacuna combinada contra el VHA y el virus de la hepatitis B (Twinrix).

    La vacuna contra el VHA es muy efectiva: más del 99% de las personas que se vacunan desarrollan inmunidad al virus y nunca contraerán el virus de la hepatitis A, aunque se expongan a él. Se teme que las personas con VIH que padecen inmunodepresión tengan menos probabilidades de que la vacuna las beneficie, por lo que es mejor vacunarse cuando los recuentos de CD4 se encuentran en niveles saludables.

    Si crees que nunca tuviste hepatitis A, habla con tu proveedor de atención médica acerca de la vacuna. Dado que la infección con el VHA suele manifestar síntomas peores en las personas con VIH, y debido a que el hígado desempeña una función clave en la descomposición de medicamentos anti-VIH, se recomienda enfáticamente que las personas con VIH se vacunen contra la hepatitis A. Es especialmente importante que aquellos que están coinfectados con el VIH y con la hepatitis B o hepatitis C, se vacunen.

    Aunque no te hayas vacunado contra la hepatitis A, puedes tomar ciertas medidas preventivas contra el VHA:


    Anterior | Próximo
    Contenido




    This article was provided by AIDS Community Research Initiative of America. You can find this article online by typing this address into your Web browser:
    http://www.thebody.com/content/art14627.html

    General Disclaimer: The Body is designed for educational purposes only and is not engaged in rendering medical advice or professional services. The information provided through The Body should not be used for diagnosing or treating a health problem or a disease. It is not a substitute for professional care. If you have or suspect you may have a health problem, consult your health care provider.