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Asuntos de Tratamiento Para las Mujeres

2002

Las Hormonas y el VIH

Las hormonas son sustancias químicas que actúan como mensajeros, y viajan alrededor del cuerpo entre las glándulas que las producen y las células, órganos y proteínas sobre las que actúan. Las hormonas cumplen un papel importante en la salud general de las mujeres VIH positivas. Algunas hormonas ayudan al funcionamiento de órganos específicos (como el hígado) acelerando o retardando reacciones químicas. Otras actúan sobre células, proteínas y tejidos, estimulando el crecimiento, el metabolismo, el apetito sexual y la fertilidad.

El estrógeno, la progesterona y la testosterona son tres de nuestras principales hormonas sexuales. Estas hormonas también se conocen como hormonas esteroides y regulan muchos aspectos del crecimiento. Los ovarios producen progesterona y la mayor parte del estrógeno en el cuerpo. La testosterona es producida por las glándulas adrenales (ubicadas por encima de los riñones) y por los ovarios. En conjunto, estas tres hormonas influencian su apetito sexual, su conducta y la capacidad de tener hijos (incluyendo su humor y la composición general del cuerpo). Los niveles de estrógeno, progesterona y testosterona disminuyen a medida que envejecemos.

El balance entre estas tres hormonas es muy importante, ya que los cambios en la cantidad de una de ellas afectan los niveles de las otras. Una disminución en el nivel de estrógeno por ejemplo puede conducir a la alteración en los niveles de testosterona, progesterona u otras hormonas esteroides relacionadas, como por ejemplo DHEA. Para permitir que el estrógeno, la progesterona y la testosterona hagan su trabajo, su cuerpo debe ser capaz de producirlas regularmente y de deshacerse de ellas cuando ya no las necesite. De lo contrario, muchas funciones corporales se verían alteradas.

¿De qué Manera el VIH Cambia el Panorama?

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Algunos estudios han demostrado que el VIH puede afectar por si mismo, la capacidad del cuerpo de producir y mantener niveles hormonales. Los cambios en el balance que existe entre el estrógeno, la progesterona y la testosterona, pueden afectar a las mujeres VIH positivas de varias maneras. En algunos casos, los desequilibrios hormonales pueden conducir a:

  • Irregularidades menstruales
  • Pérdida de peso
  • Cambios en el humor y la conducta, incluyendo cambios en los hábitos de sueño
  • Disminución de la densidad ósea
  • Fatiga
  • Depresión
  • Disminución del apetito sexual o dificultad para tener orgasmos
  • Cambios vaginales (la vagina puede adelgazar, volverse seca o rasgarse fácilmente)
  • Dificultades para quedar embarazada o tener un embarazo saludable.

Si usted tiene alguno de estos síntomas, consulte con su médico acerca de la posibilidad de que tenga problemas hormonales. Con frecuencia, no le damos importancia a cosas como la fatiga y los problemas sexuales porque pensamos que es parte de vivir con el VIH (incluso si afectan enormemente nuestra calidad de vida). Sin un seguimiento adecuado, los problemas hormonales importantes (y sus soluciones) pueden pasar desapercibidos.

Puede considerar hacerse un primer análisis de sangre para medir sus niveles hormonales. Esto no forma parte del cuidado médico de rutina y puede ser caro. Pero una medición inicial (llamada nivel basal) ya sea en cuanto es diagnosticada o posteriormente, puede proporcionar un punto de referencia útil que usted y su médico podrán utilizar en el futuro.

Testosterona

Muchos creen que la testosterona es sólo una hormona de los hombres, pero también es muy importante en las mujeres. La testosterona es crítica para la salud de la piel, huesos, órganos y músculos. Sin ella, tendríamos dificultades para mantener nuestro apetito sexual, músculos y niveles de energía.

El VIH puede ocasionar niveles bajos de testosterona en las mujeres. Muchas mujeres VIH positivas con niveles bajos de testosterona también tienen niveles bajos de DHEA, una hormona que el cuerpo utiliza para producir testosterona. Los niveles bajos de testosterona son más comunes en aquellas con recuentos bajos de células CD4, con síndrome de desgaste o en mujeres posmenopáusicas. Además del VIH, ciertos medicamentos que se usan para tratar condiciones relacionadas al VIH, como Cytovene (ganciclovir), Megace (megestrol acetate), Nizoral (ketoconazole) y posiblemente otros más, pueden disminuir los niveles de testosterona.

  • Debido a que generalmente tenemos mucha menos testosterona que los hombres, nuestros cuerpos son más sensibles a pequeños cambios en el nivel de esta hormona. Es posible que un hombre no note ningún cambio con una pequeña caída en su nivel de testosterona (10 a 15 ng/dl) relacionada a problemas del sistema inmunitario, pero esto puede resultar en claros síntomas para una mujer.

  • Cuando los niveles de testosterona están bajos, usted puede sentirse cansada, deprimida, de mal humor o débil; o quizás no sienta ningún deseo de tener relaciones sexuales. Debido a que los niveles bajos de testosterona pueden aumentar el riesgo de pérdida de peso (incluso del músculo), es importante identificar la deficiencia y tratar de controlarla.

Vigile sus Niveles de Testosterona

La testosterona circula en nuestra sangre de tres formas. Dos formas (aproximadamente el 98%) están unidas a proteínas. La mayor parte de esta testosterona es inactiva. El restante 1 a 2% no está unido a ninguna proteína y circula libremente por el cuerpo. Este tipo de testosterona, llamada testosterona libre es activa, lo que significa que está disponible para su uso inmediato por el cuerpo. Las pruebas de testosterona total y de testosterona libre son los análisis de sangre estándar utilizados para medir los niveles de testosterona en mujeres. El análisis de testosterona total mide la testosterona que está libre en su sangre y también la que está unida a proteínas.

A pesar de que Medicaid y los seguros médicos privados cubren estos análisis, a veces resulta difícil conseguir que sean ordenados. La mayoría de los doctores tienen experiencia limitada en medir los niveles de testosterona en las mujeres. Debido a que no hay mucha información acerca del reemplazo de testosterona en mujeres positivas, muchos doctores no están familiarizados con el uso de testosterona o de esteroides anabólicos para tratar la pérdida de peso, la disminución del apetito sexual y otros síntomas relacionados con el VIH en las mujeres. Es posible que tenga que obtener una segunda opinión de un endocrinólogo, o que tenga que buscar un médico que esté dispuesto a escucharla y que tenga la experiencia necesaria. Independientemente de donde reciba cuidado médico, recuerde que usted tiene el derecho de pedir los análisis que considere necesarios para su salud.

Los niveles de testosterona varían hora tras hora, por lo que su sangre debe ser extraída a la misma hora del día (idealmente por la mañana) y la muestra debe ser enviada al mismo laboratorio siempre que sea posible. Debido a que los niveles de testosterona libre son los que generalmente se ven más afectados por el VIH, asegúrese de pedir que le hagan un "análisis de testosterona libre", ya que éstos no se hacen automáticamente. En la enfermedad causada por el VIH, la relación entre la testosterona libre y la total es importante. Los niveles de testosterona pueden verse afectados por muchas cosas, incluso por otras hormonas femeninas. Si sus niveles de testosterona están bajos, quizás su doctor tenga que compararlos con los niveles de sus otras hormonas para averiguar qué está pasando.

¿Cuál es el Nivel Normal de Testosterona Para Mujeres Con el VIH?

Es un poco complicado. Todavía se debate acerca de qué nivel de testosterona es considerado normal en las mujeres. Sin tener pautas claras, saber si sus niveles están bajos puede ser difícil. Además, un nivel bajo para usted quizás sea alto o también bajo para otras mujeres.

La mayor parte de los laboratorios utiliza un rango muy amplio de referencia para el nivel normal. Esos rangos pueden variar significativamente de laboratorio a laboratorio. Por ejemplo: un laboratorio lista el nivel normal de testosterona en un rango de 15 a 70 ng/dl para mujeres de 20 a 39 años y de 4 a 70 ng/dl en mujeres de 40 a 59 años. Otro laboratorio lista un rango de 15 a 70 ng/dl para mujeres premenopáusicas y de 5 a 51 ng/dl para las posmenopáusicas. A pesar de que ambos laboratorios listan 15 ng/dl como el límite más bajo del rango, algunos médicos creen que un nivel menor que 20 ng/dl puede llegar a ser muy bajo para que las mujeres mantengan su apetito sexual y nivel de energía.

En las mujeres positivas, generalmente hay que hacer más de una medición y tener en cuenta los síntomas para diagnosticar niveles bajos o deficientes de testosterona. Entonces, además de vigilar sus niveles de testosterona total y libre, no se olvide de prestar atención a cómo se siente, especialmente a su apetito sexual, nivel de energía, humor y peso. ¡Estos tienen la misma importancia! Independientemente de lo que sea normal para usted, cualquier disminución sin motivo aparente de los niveles de testosterona debe ser investigada.

Tratamiento y Opciones de Reemplazo

Mientras que durante años se ha ofrecido testosterona a hombres VIH positivos para el tratamiento de la pérdida de peso y del apetito sexual, existe poca experiencia con respecto al tratamiento de reemplazo de testosterona en mujeres positivas. En los últimos años, estudios menores han demostrado que las mujeres positivas que son tratadas por niveles bajos de testosterona generalmente experimentan un aumento de la hormona hasta un nivel normal y muchos de sus síntomas se resuelven parcial o totalmente. Muchas de las que usan testosterona manifiestan más energía, apetito sexual, mejor humor y una mejor calidad de vida.

Hasta ahora, las investigaciones sugieren que el reemplazo con testosterona o esteroides anabólicos (medicamentos que ayudan a desarrollar músculo sin causar rasgos masculinos) quizás sea una opción especialmente importante para las mujeres con signos de desgaste o pérdida de peso, cambios en la composición del cuerpo y/o pérdida de densidad ósea. Aún debemos aprender más acerca de las dosis de reemplazo y de los posibles efectos a largo plazo del uso de testosterona en mujeres VIH positivas. Mientras tanto, si está considerando usar testosterona, asegúrese de consultar con un médico que tenga experiencia en la materia.

Los suplementos de testosterona están disponibles con receta en forma de inyecciones, tabletas, parches, geles y cremas. Las cremas y las formulaciones en geles disponibles comercialmente no han recibido aprobación específica para ser usadas por las mujeres, pero muchas las usan en cantidades inferiores a las que son recetadas a los hombres. Cada formulación tiene sus pros y sus contras en cuanto a costo, facilidad de aplicación y su capacidad de mantener los niveles de testosterona constantes en el cuerpo, a través del tiempo. Demasiada testosterona en las mujeres puede causar cambios en el humor, inflamación del clítoris e incremento del bello facial. Si usted usa testosterona, es importante minimizar los efectos secundarios al mismo tiempo que mantiene sus niveles dentro del rango normal. Las opciones de reemplazo son:

  • Oral: existen pastillas con dosis bajas de testosterona. La testosterona oral es procesada en el hígado y no debe tomarse si sus enzimas hepáticas están elevadas, si tiene complicaciones de hígado o enfermedad vesicular. Si tiene hepatitis, considere el uso de parches, geles o cremas de testosterona para no sobrecargar de trabajo al hígado.

  • Intramuscular: las inyecciones de testosterona se usan raramente en mujeres. Son administradas dos veces al mes. Los niveles de testosterona son más altos con las primeras inyecciones y disminuyen con el tiempo. Al igual que en los hombres, el uso de inyecciones a largo plazo puede provocar cambios en la capacidad del cuerpo para producir testosterona.

  • De uso tópico: también están disponibles formulaciones en gel, cremas y parches. Los parches son como pequeñas vendas que se aplican directamente sobre la piel. Deben ser cambiados con frecuencia (de una vez al día a una vez cada varios días). Los parches liberan niveles constantes de testosterona en el torrente sanguíneo pero no están disponibles en diferentes dosis. Con el uso de cremas, su proveedor de servicios de salud puede establecer la dosis para controlar la cantidad exacta de hormonas que necesita. La testosterona en crema a veces se utiliza para el tratamiento de la pérdida del apetito sexual y de la sequedad vaginal.
Se conoce muy poco acerca de cuál es la mejor dosis de reemplazo para mujeres positivas. Si usted está pensando en usar testosterona, quizás deba comenzar con una dosis muy baja y hacerse análisis frecuentes de sus niveles de testosterona para determinar si necesita más o menos de esta hormona. Quizás al principio sea un poco complicado determinar la dosis más apropiada y fácil de tolerar para su cuerpo. Debido a que en ocasiones el exceso de testosterona a lo largo del tiempo puede conducir a problemas relacionados con las grasas en la sangre y con la función hepática, es importante que el uso de dosis de reemplazo sea vigilado por un médico con experiencia.

Estrógeno y Progesterona

El estrógeno regula los ovarios, causa cambios mensuales en su útero, cuello uterino, vagina y senos, y es importante para la salud de la vagina y su salud emocional. El estrógeno también cumple un rol en la liberación de insulina, junto con otras funciones metabólicas y cardiovasculares. La progesterona (que lleva el apodo de "hormona que hace sentir bien") afecta el humor, el apetito sexual, el metabolismo y es un elemento clave durante el embarazo. La progesterona contrarresta los efectos del estrógeno en diferentes partes del cuerpo, por eso el balance entre estas dos hormonas es muy importante. Por ejemplo, demasiada progesterona puede provocar cambios en el humor y causar depresión en algunas mujeres.

Los niveles de estrógeno disminuyen como parte del proceso normal de envejecimiento. Existe información contradictoria acerca de si el VIH mismo y los medicamentos antirretrovirales causan deficiencia de estrógeno y/o condiciones asociadas con niveles bajos de estrógeno, como la menopausia temprana o la pérdida de tejido óseo. Sabemos que el estrógeno y la progesterona se comunican con células del sistema inmunitario, por lo que es posible que cambios en el mismo, relacionados con el VIH, puedan afectar el balance de estrógeno, progesterona o de ambas hormonas. Frecuentemente es difícil precisar la razón por la que se producen cambios en los niveles hormonales, ya que muchos factores pueden afectar la manera en que nuestro cuerpo produce, procesa y elimina estas hormonas; como por ejemplo la edad, el uso de drogas de recreación, medicamentos, deficiencias nutricionales y problemas hepáticos.

Cuando el estrógeno está bajo o bloqueado, corremos más riesgo de padecer infecciones vaginales, saltearnos menstruaciones y sufrir cambios en el tejido vaginal. Si el estrógeno se mantiene bajo durante años, aumenta el riesgo para las mujeres de tener niveles altos de colesterol y triglicéridos, deterioro cardíaco y otras complicaciones como la pérdida de tejido óseo. Ya que el VIH y los medicamentos anti VIH pueden causar algunas de las mismas condiciones, es importante identificar los problemas relacionados con el estrógeno y si es posible, contemplar maneras de controlarlos.

Muchos de los medicamentos usados para tratar afecciones relacionadas con el VIH en las mujeres, contienen progesterona y pueden bloquear la producción de estrógeno en su cuerpo. Estos son entre otros Megace (megestrol acetate), los anticonceptivos como Norplant y Depo-Provera y las pastillas anticonceptivas que solo contienen progesterona. Si usted ha estado usando alguno de estos tratamientos durante bastante tiempo, deberá vigilar sus niveles hormonales periódicamente.

Pídale a su doctor que examine sus niveles hormonales si:

Se saltea períodos menstruales, tiene ciclos menstruales más cortos o largos, empeoran sus síntomas premenstruales, tiene sequedad vaginal, problemas para dormir, fatiga o golpes de calor. Debido a que el estrógeno es tan importante para la salud de los huesos, probablemente quiera vigilar sus niveles de estrógeno si experimenta cambios en la densidad de los huesos o si se encuentra en un grupo de riesgo para padecer estos cambios.

Examinar los Niveles Hormonales

La HL (hormona luteinizante), la HFE (hormona folículo estimulante) y el estradiol (un tipo de estrógeno) son tres hormonas que regulan nuestras menstruaciones y nuestra capacidad para quedar embarazadas. Los análisis de sangre de HL y HFE se utilizan para determinar si usted está entrando en la menopausia, pero estos dos análisis solos, no son capaces de hacer un cuadro completo de la situación cuando existe VIH. Si usted se hace análisis para determinar sus niveles hormonales, es importante ir un paso más allá, examinar sus niveles de estrógeno y considerar la evaluación de los niveles de progesterona, ya sea a través de un análisis de sangre o de saliva. Éstos no son análisis de rutina y quizás su doctor deba enviar la sangre a un laboratorio especial. Debido a que la calidad del análisis puede variar mucho, trate de usar el mismo laboratorio siempre que sea posible.

Tenga en cuenta que los niveles de nuestras hormonas varían mucho a lo largo del ciclo menstrual. Los niveles de estrógeno por ejemplo, están en el nivel más alto durante la mitad del ciclo mientras que los de progesterona alcanzan el nivel más elevado un poco más tarde, alrededor del día 21. Por lo tanto es importante tener en cuenta el momento en que se haga un análisis. Para controlar los niveles de estradiol y de la HFE, deben extraerle sangre una vez, del segundo al cuarto día de su período menstrual. Pregúntele a su médico cuál es el mejor momento para analizar los niveles de la HL.

Para tener una mejor idea de cuáles son sus valores normales, quizás deba medir los niveles de estrógeno varias veces al mes o deba medir los niveles de estrógeno, HL y HFE durante varios ciclos menstruales. Asegúrese de que le extraigan sangre a la misma hora del día y en el mismo día de su ciclo, cada vez que le hagan un análisis (del segundo al cuarto día de su período por ejemplo). De lo contrario sus resultados pueden ser engañosos.

Los niveles de estrógeno varían significativamente con la edad, el estrés, el uso de medicamentos, la terapia de reemplazo hormonal y de mujer a mujer. Al igual que con la testosterona, no existen pautas fiables para saber cuáles son los valores normales. Además, es posible tener un nivel normal de estrógeno y que al mismo tiempo exista un desequilibrio con la progesterona e incluso experimentar síntomas. Por eso, prestar atención a cómo se siente es importante. Si el nivel de su HFE es alto (por encima de 20 mU/ml) durante varios meses, es posible que se esté acercando a la menopausia.

El Tratamiento de Reemplazo Hormonal y el VIH

El tratamiento de reemplazo hormonal se refiere al uso de estrógeno, progesterona o ambas hormonas, para restablecer el balance de sus niveles hormonales. La terapia de reemplazo generalmente se usa para tratar: síntomas de menopausia como golpes de calor y sequedad vaginal; hemorragias menstruales abundantes o irregulares, para restaurar los niveles de progesterona y estrógeno durante la menopausia y para regular la composición de grasas, huesos y músculos.

La mayor parte de lo que sabemos acerca de los riesgos y beneficios del tratamiento de reemplazo hormonal proviene de estudios en mujeres VIH negativas. Sin embargo, muchas mujeres positivas usan anticonceptivos hormonales o tratamiento de reemplazo para corregir desequilibrios hormonales y para aliviar los síntomas antes y después de la menopausia. Algunos estudios han demostrado que las mujeres positivas que comienzan tratamiento de reemplazo hormonal cuando los análisis demuestran que lo necesitan, duermen bien, experimentan mayores niveles de energía, mejor humor y mejoran su calidad de vida. Los riesgos y beneficios del tratamiento de reemplazo hormonal a largo plazo en mujeres positivas no han sido completamente estudiados.

Es importante saber que el uso a largo plazo del tratamiento de reemplazo hormonal acarrea riesgos de complicaciones de salud en algunasmujeres. Esto puede ser más o menos significativo para usted, dependiendo de muchos factores individuales. El estrógeno oral es procesado en el hígado y en la vesícula biliar y no se recomienda si tiene problemas hepáticos o vesiculares. Si ya ha padecido, o corre riesgo de desarrollar diabetes, fibroma uterino o coágulos sanguíneos, debe determinar cuidadosamente si la terapia de reemplazo hormonal es segura para usted. Cuando se usa sin progesterona, el estrógeno puede aumentar el riesgo de desarrollar cáncer uterino, por lo cual es importante tomar ambas hormonas si todavía tiene útero. El uso de estrógeno a largo plazo ha sido relacionado con un incremento en el riesgo de padecer ciertas formas de cáncer de seno. Las mujeres que han tenido cáncer de seno no deberían usar estrógeno.

Opciones de Reemplazo

El estrógeno y la progesterona de reemplazo están disponibles en varias fórmulas. El tipo de reemplazo que elija cumple un papel importante en cómo tolerará usted la terapia de reemplazo. Cuando elija, usted y su médico deben contemplar sus necesidades, su capacidad para tolerar efectos secundarios, su historia médica familiar, el cuidado de su vagina, útero y cuello uterino; y otros factores individuales como por ejemplo su peso. Las opciones de reemplazo son:

  • Oral: las mujeres que necesitan reemplazar estrógeno o progesterona en todo el cuerpo generalmente usan tabletas. Éstas se absorben en el hígado y en el conducto intestinal, requiriendo dosis mayores que las formulaciones que no son orales. Las tabletas están disponibles en diferentes dosis, incluyendo fórmulas combinadas para mujeres que necesitan ambas hormonas: estrógeno y progesterona. Si está pensando en tomar tabletas, quizás deba comenzar con la menor dosis posible. Algunas farmacias que preparan sus propias fórmulas pueden hacer tabletas con dosis menores para mujeres que necesitan cantidades menores.

    La mayoría de las tabletas de estrógeno y progesterona disponibles comercialmente son versiones sintéticas de estas hormonas. Las pastillas anticonceptivas por ejemplo, contienen estrógeno sintético o progesterona sintética, o ambos. También están disponibles fórmulas de reemplazo de estrógeno y progesterona biológicamente idénticas (hormonas derivadas de plantas que son más similares a las que su cuerpo produce) que quizás causen menos efectos secundarios.

  • Cremas: estas se aplican directamente sobre la piel, en la zona del muslo, del abdomen o en la vagina. Con el uso de cremas, la hormona se absorbe directamente en el torrente sanguíneo y las dosis tienden a ser menores que en las tabletas. Las cremas son más caras, pero muy útiles ya que su médico puede establecer la dosis exacta para controlar la cantidad de hormona que recibe. ·

    Las cremas de progesterona pueden ser usadas por si solas (para restaurar niveles en mujeres que necesitan progesterona pero no estrógeno) o junto con cremas que contienen estrógeno. Las cremas con estrógeno contienen uno, dos o tres tipos de estrógeno. Pueden ser usadas para reemplazar los niveles bajos de estrógeno en todo el cuerpo o para tratar la sequedad y atrofia vaginal. Las cremas que se aplican en la vagina para aliviar síntomas no proveen niveles lo suficientemente constantes en el cuerpo como para proteger contra la pérdida de tejido óseo o de otras complicaciones.

  • Parches: al igual que las cremas, los parches eluden el aparato digestivo y representan una alternativa a las tabletas, que es segura para mujeres con enfermedades hepáticas o vesiculares. Los parches se parecen a pequeños vendajes, y pueden ser usados en cualquier parte del cuerpo (en el muslo, estómago o en los glúteos). Deben ser cambiados cada 3 a 7 días y en algunos casos con más frecuencia. Los parches liberan niveles constantes de hormona en el torrente sanguíneo pero no están disponibles en diferentes dosis.

  • Inyecciones: en ocasiones, las inyecciones de progesterona se usan como una alternativa a las pastillas anticonceptivas. Cuando se usa para prevenir el embarazo, la Depo-Provera (progesterona sintética) se administra en forma inyectable una vez cada tres meses.
Ya sea que usted use cremas, parches o tabletas, los regímenes y su programa de administración varían de acuerdo a sus necesidades de reemplazo hormonal. La progesterona debe ser usada al menos durante 12 días del mes para que sea efectiva. Algunas mujeres usan estrógeno a diario, mientras que la progesterona se usa de 12 a 14 días del mes. Otras utilizan estrógeno y progesterona todos los días, sin interrupciones.

Existen muchos interrogantes en cuanto al uso de tratamiento de reemplazo hormonal en las mujeres positivas: si se debe o no iniciar tratamiento, cuál es la dosis/régimen correcto para minimizar los efectos secundarios, cuánto tiempo se debe estar en tratamiento de reemplazo hormonal y cuáles son las interacciones entre el tratamiento de reemplazo hormonal y el tratamiento para el VIH. Hasta la fecha, a menos que tome pastillas anticonceptivas, no existen recomendaciones para usar diferentes dosis de tratamiento de reemplazo hormonal junto con los regímenes anti VIH. En la actualidad, hay investigadores que estudian las posibles interacciones entre los antirretrovirales y los diferentes regímenes de tratamiento de reemplazo hormonal. Si está considerando usar un tratamiento de reemplazo hormonal, es importante que haga una evaluación completa de su salud, incluyendo un examen físico completo por un especialista en VIH y un ginecólogo para determinar si el tratamiento de reemplazo hormonal es una opción libre de riesgos para usted.

Alternativas al Tratamiento de Reemplazo Hormonal

Existen alternativas disponibles con y sin receta para tratar los síntomas de los problemas hormonales. Si usted quiere preservar sus huesos pero no puede usar estrógeno, hay dos medicamentos que protegen contra la pérdida de tejido óseo sin aumentar el riesgo de padecer cáncer de seno o útero. Estos son los bifosfonatos y los moduladores selectivos de receptores de estrógenos (SERM en inglés). Tenga en cuenta que estos medicamentos no tratan los golpes repentinos de calor, la sequedad vaginal ni ningún otro síntoma relacionado con niveles bajos de estrógeno (ver "La Salud de los Huesos").

También existen medicamentos disponibles sin receta para los síntomas premenstruales y de la menopausia. La soja contiene estrógenos naturales y sus derivados, como la leche de soja, los frijoles de soja y el tofu pueden ayudar a mejorar dichos síntomas. Aumentar la cantidad de ácidos grasos omega-3 en la dieta (huevos, salmón, trucha y nueces) o tomar suplementos de productos como aceite de primavera, (primrose oil en inglés) puede ayudar con los dolores menstruales, hinchazón, inflamación de los senos y cambios en el humor. Algunas mujeres sostienen que el magnesio ayuda con los dolores menstruales y con la irritabilidad; el complejo vitamínico B o el calcio con la hinchazón, y la vitamina E con los golpes de calor y la inflamación de senos. Además, dormir bien, hacer ejercicio regularmente, la acupuntura y/o las prácticas de yoga pueden proveer alivio a síntomas premenstruales y de la menopausia.

Si piensa utilizar alguno de estos suplementos, consulte con su doctor antes de hacerlo. Su proveedor de servicios de salud puede ayudarla a elegir la dosis del suplemento más adecuada para usted y puede tener información importante acerca de la interacción entre los suplementos y otros medicamentos que usted esté tomando.





  
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This article was provided by AIDS Community Research Initiative of America. Visit ACRIA's website to find out more about their activities, publications and services.
 

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