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Desastre en Haití
Otoño de 2010
La atmosfera en la sala era pesada. La conversación era muy importante -- se tenían que hacer cambios para saber cómo estos fondos eran usados. Hasta el momento, 55% de los fondos de PEPFAR en Haití recibieron menor prioridad debido a "costos administrativos." A pesar de que Haití si proveía medicinas del VIH, el sistema tenía serios problemas que prevenía que las necesidades de las personas fueran solucionadas. Una falta de vivienda y servicios de apoyo hicieron muy difícil la provisión de servicios y tratamientos comprensivos. Haitianos con VIH también sufren de un estigma intenso que les impide obtener servicios. Pero pasó algo más ese día que previno que estos problemas fueran solucionados -- un terremoto que cambió todo. Cuando las paredes de la sala empezaron a estremecer, y luego a caerse, la gente corrió hacia las calles y vieron la ciudad de Puerto Príncipe literalmente caérseles encima. En segundos la precaria infraestructura de la ciudad se desvaneció hacia el caos. Antes del TerremotoHaití tuvo antes la taza más alta de VIH en el hemisferio occidental: más de 6% de su población tenían VIH. Se ha realizado un progreso significativo en detener la epidemia, y la tasa se ha disminuido a un 2% (menor que la tasa de 3% en Washington D.C.) Gracias en parte a PEPFAR, Haití ha podido implementar 68 lugares donde las personas pueden obtener tratamientos para el VIH, y el país hizo un extensivo seguimiento de los pacientes utilizando un sistema electrónico. El gobierno generalmente mantiene un seguimiento del VIH y otras enfermedades, y ha lanzado una campaña de la prueba del VIH. Más importante aún, Haití ha desarrollado grandes redes de personas con VIH y organizaciones que luchan por la prevención, cuidados y acceso a servicios. Después del TerremotoDespués de que el pánico se desvaneció, la gente buscaba en los escombros a los perdidos e hicieron lo que pudieron para protegerse. Al pasar de los días, semanas, fue claro que el terremoto que mató a casi 300,000 personas y desplazó a más de un millón, trataba de borrar todo el progreso que Haití había logrado en su lucha con el VIH. Cientos de miles de personas perdieron sus casas, y cientos de crudos campamentos aparecieron en las partes más damnificadas del área de Puerto Príncipe y sus alrededores. Pero a medida que estas soluciones temporales se convirtieron en más permanentes, los campamentos se volvieron más peligrosos. Niños huérfanos están a riesgo de ser explotados. La violencia física y sexual -- especialmente en contra las mujeres, niños y personas transgenero -- escalonó, poniendo así a personas en riesgo al VIH. El trabajo sexual y el intercambio de sexo por comida o vivienda se convirtieron en prácticas comunes, aumentado así el riesgo al VIH. Desde el terremoto, la situación en Haití no ha mejorado. A pesar de la respuesta de la comunidad internacional los fondos no han llegado a las aéreas necesitadas, y muy poco de estos fondos son VIH específicos. Más de un 40% de Haitianos que recibían tratamiento del VIH antes del terremoto, yo no lo reciben. Y han estado sin tratamiento por casi un año. Los Haitianos VIH positivos han escuchado repetidas veces que un plan de emergencia para el alivio está en proceso, pero una vez redactado, demostró pocos cambios en la forma que los servicios del VIH serían proporcionados después del terremoto. Personas con VIH no fueron consultadas durante la redacción de este plan y muchos ni siquiera han visto la versión final Activismo en VienaEn vísperas de la Conferencia Internacional del SIDA 2010 en Viena, algunos activistas en Nueva York y Haití empezaron a planear que mensajes deberían mandar durante la conferencia. Los activistas en Haití no habían logrado mucho, y era hora de llevar el tema a la plataforma internacional. Seis de los delegados de Housing Works en Nueva York que viajaron a Viena habían venido con PHAP+, una coalición de personas Haitianas que viven con el VIH y sus proveedores de servicios. Ellos tenían un mensaje claro: Haití necesita un plan posterior al terremoto de servicios del SIDA que incluya tratamiento, vivienda, comida, refugio, y trabajos. Y los Haitianos tienen que estar presentes en la decisión de cómo implementar estas necesidades. Antes del discurso del ex presidente Bill Clinton (enviado especial de las Naciones Unidas para Haití), un grupo de delegados de Housing Works y delegados Haitianos se reunieron en la mitad de la sección VIP, directamente en frente donde él iba a hablar. Armados con pancartas, sus propias voces, estaban dispuestos a interrumpir su discurso y así vocalizar sus ideas. Empleados de la conferencia trataron de prevenir esto antes que el discurso empezara, pero los activistas reusaron dejar la sección de VIP. El resultado final fue una conversación de la activista Haitiana Esther Boucicault y el ex presidente Bill Clinton en la que el prometió hablar de estos asuntos. Más tarde, Esther se reunió con los representantes de Clinton para concretar la fecha de la reunión, y Clinton accedió a visitar una de sus clínicas este otoño. El día siguiente, PHAP+ y Housing Works organizaron una marcha. El grupo vocalizó sus exigencias de tratamiento, vivienda, comida y trabajos en Inglés y Kreol Haitiano, marcharon al salón principal interrumpiendo el programa. Los activistas Haitianos se subieron al tablado y las personas que estaban realizando la conferencia se movieron a un lado dando espacio para que Esther usara el micrófono. Ella elocuente y directamente exigió un plan de emergencia para Haití. Ella le informó a la comunidad internacional que las personas en Haití estaban viviendo en carpas sin agua limpia, comida, o servicios médicos y que las donaciones no habían llegado a las áreas necesitadas, sino que estaban congeladas en bancos alrededor del mundo. Al ser sus palabras traducidas la sorpresa de la audiencia era palpable. Muchas personas en el público aplaudieron al ver a los activistas marchar fuera del tablado. Sus demandas habían sido escuchadas. Este artículo era proporcionada por ACRIA y GMHC. Es parte de la publicación Achieve.
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