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Esta Vida Positiva: Una Entrevista Con Bernadette Berzoza

September 15, 2011

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¿Como se lo revelaste a ella?

Yo le había dicho sobre él; y, quizás una semana más tarde, le dije, "yo lo tengo también." Ella me dijo: "lo se. Pero está bien. Estoy aquí para ayudarte." Ella fue la primera persona a quien se lo divulgue y se lo dije.

¿Fue casi tres años después de que fuiste diagnosticada?

Sí. Ella fue la que me ayudó a empezar a atender todas las cosas que tenia que hacer. Porque sabía que me estaba enfermando. Yo no estaba tomando ningún medicamento ni nada por el estilo.

¿Cómo se lo dijiste tu familia?

Fui a los abogados y hable con ellos sobre mi testamento. Ellos dijeron: "usted y su esposo necesitan hablar de quien va quedarse con sus niña/os, porque si no lo hace, van a terminar cuidados por el Estado si ambos mueren." Mi marido no quería su familia cerca de nuestros hijas/os, porque la mayoría de su familia eran drogadictos o alcohólicos. Decidimos pedirle a mi hermano mayor, quien tenia cinco hijas/os que ya eran adolescentes o adultos jóvenes.

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Llame a mi familia y les pedí a todos que viniesen a mi casa. Habían visto a mi esposo ponerse más y más enfermo. Les había confiado a mis hermanas -- no mis hermanos o mi mamá -- que él era un drogadicto. Pensaban que era su uso de drogas que lo estaba enfermando. Había tenido cáncer cuando era más joven, en la base de su columna vertebral, y le volvió. En esa época comenzó a enfermarse. Por lo que les estaba diciendo a la gente que tenía cáncer, para mantener el secreto.

Cuando todos llegaron a mi casa, les dije, "necesitamos hablar con ustedes. Él esta cada vez más y mas enfermo, y esto es lo que lo tiene mal. Tiene VIH. También tengo."

Estaban en estado de shock, creo. Poco a poco, después de eso, todo el mundo reaccionó diferente. Fue duro para todo el mundo al principio. Necesitan ser educados sobre el VIH; necesitaban entenderlo.

La primera de ellas fue mi hermana menor, que se trabajaba en "Sisters." Ella dijo: "pase lo que pase, voy a estar a tu lado. Siempre estaré allí contigo, hermana." Ella fue a la clase para educarse a sí misma y cambiar su vida -- porque ella iba por el mismo camino que yo iba. Ella estaba viviendo con alguien que estaba usando drogas. Él era adicto a la cocaína. Era una situación de violencia doméstica también. Sus hijás eran bebés, y dejo estragos en ella. Le dijo sobre mí, y fue muy crítico. Quería que sus hijás no estuvieran alrededor de mí, porque él no sabía nada. Tenía miedo. Ella tuvo que educarse a sí misma; se convirtió en una defensora muy fuerte para las mujeres también.

El poder decirles y aclarar las cosas fue un alivio. Fue como si una tonelada de ladrillos se hubiera caído de mí. Todavía no estaba preparada para decirle al mundo, porque aún tenía niñás jóvenes y aún sabía que las personas iban a ser crítico.

Al seguir educándome y estar mas conciente, y salir y hacer esta educación para las mujeres, había algo en mí que decía, "Bernadette, necesitas contar tu historia a estas mujeres. Es necesario compartir con ellas lo que está sucediendo en tu vida." Creo que muchas mujeres estaban pensando como yo: "que es mi vida, tengo que vivirla. No es comportamiento riesgoso.

Caí enferma en el 94. Me dio aftas realmente mal, y entró en mi esófago. Me dio pulmonía. Termine en el hospital y mis células T estaban en 10. Yo no estaba en ningún medicamento. En el hospital intentaron ponerme en AZT, y me sentí enferma, enferma, enferma. Casi morí. Me hicieron una prueba de resistencia. Yo era resistente al AZT. Ahora le dicen a la gente que si usted y su pareja están ambos infectados, todavía deben tener sexo protegido, porque puede re-infectarse mutuamente. Nadie nunca me dijo esto. Todavía estábamos teniendo sexo sin protección. Yo había sido infectada con un tipo de VIH que era resistente al AZT, y me enferme. Me convertí resistente a la penicilina y la amoxicilina, porque eso es con lo que trataban cuando te daban las infecciones oportunistas.

Siempre había sido rellenita. Al la gente verme ir de gruesa y a realmente flaca, les dio un susto de muerte. Perdí unas 70 libras en dos meses. Estaba consumida. Fue cuando me diagnosticaron con SIDA.

Me pusieron en tratamientos. Intentaron todo tipo de cosas. No puedo recordar. Empecé a ponerme mejor. Mientras yo me mejoraba, el se enfermaba. A finales del 94, el comienzo del 95, empezó a enfermarse con más frecuencia. En ese momento, decidió no vivir. Había visto lo que me hacía el VIH/SIDA, y se culpó a sí mismo. Estaba como si "debo morir. Voy para el infierno." Le dije, "no puedes pensar así, porque tienes hijos. Tienes que estar aquí para los niños." Trató realmente duro, pero el SIDA empezó dejar sus estragos en el y el empezó a ceder. Él no estaba luchando ya. Murió el 12 de octubre de 1995.

Nos habíamos mudado de los proyectos de vivienda y un casa regular un poco mas al oeste de de donde estábamos viviendo. Empecé a trabajar para el programa de abuso de sustancias para el cual estaba haciendo alcance a la comunidad. Empecé a ir a la escuela para convertirse en un consejera contra el abuso de sustancias. Pagaron por mis clases. Mientras estaba haciendo todo eso, estaba haciendo Hermanas de Color. Corrimos el programa voluntariamente por todo ese tiempo. Nos reuníamos una vez por semana en el centro de recreación, y dimos las clases.

Muchas personas no son capaces de salir y hablar acerca de su estatus de VIH en público. ¿Qué te ha dado la fuerza para hacer eso?

Un día me dije "no me avergüenzo de quien soy. Yo no soy VIH-Bernadette. Soy Bernadette que vive con VIH. Las personas necesitan ver esto. "No soy una persona mala. No somos monstruos. Nadie que vive con el VIH es un monstruo. Todos podemos tener diferentes orígenes, diferentes etnias, razas diferentes, distintos géneros, pero todos somos seres humanos. Nos merecemos ser tratados con dignidad y respeto. Si tengo que poner una cara en ello-podría ser tu tía, su primo, su mejor amigo -- entonces es lo que tengo que hacer. Para mi comunidad. Por eso salí públicamente -- para que la gente no tenga que ser entrevistadas dentro 10 o 20 años en el futuro, sobre que tan terrible es vivir con el VIH.

He escuchado a gente decir "El coger el VIH ha sido una bendición." No ha sido una bendición para mí. Ha sido una comprobación de la realidad, y ha sido un viaje. Pero no lo cambio, porque he aprendido mucho. He conocido a tanta gente maravillosa. Este es el viaje que iba a ser; y cuando se hace, se hace.

Esta transcripción ha sido editado para mayor claridad .

Esta entrevista originalmente tuvo lugar en junio de 2008 y ha sido revisada y actualizada. Se proporcionó información adicional por Olivia Ford.

Enviada por correo electrónico de Bernadette.

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