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Esta Vida Positiva: Una Entrevista Con Bernadette Berzoza

September 15, 2011

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¿Cómo estaba tu salud en este momento? Esto fue en el 1989 por lo que no tienen una prueba para la carga viral, pero ¿te hacen una prueba para el conteo CD4? ¿Cómo te sentiste?

Me dieron un conteo CD4. Mis células CD4 estaban en los 500 en aquel momento. Mi médico, no era un especialista en VIH y realmente no sabia mucho sobre ello, me dijo, "ven una vez al año para la prueba de Papanicolaou, o si estás enferma, con un resfriado o cualquier cosa y entonces te podemos sacar la sangre y hacer tus laboratorios. Si tiene otros problemas, sólo haga una cita y venga a verme." Así fue como cuide por mi salud en los primeros tres años que era positiva.

Hacia el final del 1990 fue cuando salí de esa niebla. Había empezado a darme cuenta de lo que era realmente necesario hacer algo -- investigación sobre VIH o averiguar lo que pudiese sobre el. Empecé a ir a la biblioteca. Lo hice una estadía para mis hijás, llevándolos a la biblioteca para que pudiesen sacar libros y mientras tanto yo iba a buscar secretamente artículos o todo lo que pudiese sobre el VIH y el SIDA, sin que nadie supiese lo que estaba haciendo.

Me acuerdo haber leído que la lejía mataba el virus. Yo no estaba realmente segura sobre la transmisión, por lo que tenia miedo de que podía infectar a mis hijás. Mi casa se convirtió probablemente en lugar más limpio en el proyecto de vivienda, porque blanqueaba todo , todos los días. Gente solía venir por mi casa y se decían "Mira esta Bernadette limpiando otra vez." porque se podía oler el cloro hasta por abajo de la pasarela Ahora es gracioso, pero en ese entonces era mi modo de supervivencia, para mí y mis hijás.

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Me llevó hasta el punto de la oración. Le pedí a Dios: "ayúdame. No quiero morir. Necesito estar aquí para mis hijás. Envíame alguien; Me falta algo." Una semana después pasaron por mi complejo de viviendas con volantes en para un programa para pequeñás para aprender de prevención. Entonces, mi hijo tenia 6 y mi hija iba a ser 5. Así que los lleve y le pedí a la persona, "si estaba bien si yo me sentaba con en el grupo?" Me dijo, "realmente es para niñás pequeñás, pero sin duda, esta bienvenida." Hablaron de mensajes de prevención de pandillas, prevención de abuso de sustancias, no fumar, lo qué hace el alcohol, cosas así. Empecé a conocer a la persona que estaba haciendo las cosas de prevención, y empecé a entrar al programa. Era un programa de abuso de sustancias que se había trasladado a los proyectos donde yo vivía, y que estaban haciendo toda esta educación y tratamiento para las personas que vivían allí. A pesar de que no necesitaba ningún tratamiento, estaba todavía viviendo con un usuario de drogas IV.

En aquel entonces, en 1990, mi esposo tenía 0 células T Él no comienza a recibir atención hasta el '91. Él estaba todavía utilizando y dando bandos. Hacia el final del 91 comenzó a enfermarse. Le dio Candidiasis; tenía pulmonía. Le dieron AZT, Retrovir (zidovudine). Iba al hospital, lo atendían, lo dejaban salir y luego el no mantenía sus citas con sus médicos, por lo que caía enfermo otra vez. Se estaba enfermando mucho .

¿Le hiciste la prueba a tus hijas/os?

Sí lo hice. Sus células T estaban en 0 y las mias seguían bajando, se imaginaron que lo había contraído antes del 89. Así que les tuve llevar a hacerse la prueba. Ambos son negativás.

Una vez él me golpeo realmente mal. Estaba noqueada y cuando desperté los paramédicos estaban en la casa. Mire y vi a mi hijo con una toalla de papel y iba a limpiar la sangre y grite, "no dejen que toque mi sangre!"

Todo el mundo se detuvo. Ellos dijeron: "por qué? ¿Qué pasa? ¿Qué significa?" Dijo, "Soy VIH positiva." Ellos lo agarraron y se pusieron esos guantes y esas máscaras. Fue terrible. Fue la primera vez que yo lo había dicho en voz alta, al aire. Yo ya lo sabía desde hace unos tres años.

¿Cómo saliste de esa terrible situación con tu marido?

Llegó mi ángel. [risas] Empecé a hacer actividades de divulgación para el programa de abuso de sustancias, tratando de que otras familias y jóvenes en el desarrollo de mi vivienda se involucraran. Creía que era una información muy importante debían conocer los jóvenes, pero era más importante que lo supiesen las mujeres. Yo sabía que lo que estaba sucediendo en mi casa estaba sucediendo en otras casas. Muchas de las mujeres que vivían allí tenían el mismo tipo de estilo de vida: algunas de ellas tenían parejas que estaban en la cárcel, o dentro y fuera de sus hogares. Había mucha violencia, abuso, uso indebido de drogas, alcoholismo.

Un día me presentaron a una mujer, Belinda García, que había vivido en Denver West; ella había ido a la Universidad y tenia su maestría. Ella era una consejera de abuso de sustancias. Tenía toda la educación, pero ella volvió a la comunidad porque estaba preocupado de que el VIH iba a comenzar a afectar a las mujeres.

Cuando nos reunimos, me dijo, "Tengo información que quiero compartir con las mujeres acerca del VIH." Una vez más, estaba todavía encubierta. Le dije: "Puedo hacer algunas actividades de alcance para ti."

Hicimos este afiche que decía, "Vengan a aprender acerca del SIDA." Comencé a tocar en las puertas. Gente que me conocía me preguntaba "¿que te pasa? ¿Porqué haces esto? No necesitamos saber acerca de esto." Yo pensaba, "bueno, eso no funcionó. ¿Cómo voy a conseguir que la gente venga?"

Lo que hice fue, que a las mujeres que vivían en la misma zona donde yo vivía, les hablé individualmente a cada una de ellas. Les dije, "Vamos a ir a conocer esta mujer y saber mas de esta información. Si no le dábamos una paliza, o la botábamos fuera del barrio." [risas] era joven entonces y con brío. Eran mis amigas, mis hijas, y así que por supuesto acordaban.

Ha habido otros programas que actúan como si ellos fueran a arreglarnos, como si estuviéramos desordenadas y rotas, la "gente mala" en la sociedad. Es así cómo yo siempre percibí los programas que venían para el desarrollo de la vivienda. Pero Belinda no nos dijo, "yo soy Fulana y tengo una maestría." Ella se presentó: "soy Belinda y soy del lado oeste. Yo crecí allí y conozco a la gente allí. Mis primas, mi abuela y mi abuelo son estas personas ..." Realmente nos dijo quién era ella, de donde provenía. Eso abrió la puerta para todas nosotras para poder ser quien éramos.

No acostumbrábamos hablar con extraños sobre nuestros cuerpos, y lo que hacíamos. Pero la forma en que lo hizo fue tan respetuosa y no amenazador que antes de darnos cuenta estábamos contándolo todo . Una preocupación genuina provenía de ella.

Proseguimos a través del programa, que era educación básica y conociendo de tu cuerpo, tu desarrollo psicosocial, qué mensajes recibiste al crecer, cómo interpretar todas esas cosas y cómo te hace sentir, pensar y reaccionar. Nos enteramos de lo que eran nuestros factores de riesgo para las ETS [ETS], VIH, abuso y violencia doméstica. Pero para nosotros era vida; lo vivíamos todos los días. Nunca lo habíamos visto como un riesgo.

Crecí con mi papá y mamá. Mi papá falleció cuando tenía 12 años. Podrían haber peleado y argumentado pero cada mañana cuando me levantaba para ir a la escuela, mi papá y mamá estaban allí juntos. No verbalmente, aprendí a guardar secretos. Lo que sucede en nuestra casa se queda en casa. No les diga nadas a las personas afuera.

Cuando empecé a comprender todas esas dinámicas pensé que: "no puedo dejar mis hijas/os crezcan y vivan este tipo de vida. No quiero que mi hija este en una relación de violencia doméstica y acondicionada a todo tipo de cosas malas y terminar VIH positiva. No quiero que mi hijo a sea usuario de drogas y lr haga daño a las mujeres." Así que tuve que hacerlo parar. tuve que tomar una decisión.

Después de acabar todas las clases, Belinda, dijo, "Acabe. Tienes toda esta información. Sal y comparte con la gente que conoces." Le pregunte, "no puede seguir viniendo? Voy a hacer todas las actividades de alcance. Te traigo a más mujeres. Sé que las mujeres lo necesitan. Sé que mis primas lo necesitan. Sé que algunas de mis amigas lo necesitan. Tengo hermanas. Tengo sobrinas." Así es cómo Hermanas de Color Unidas para la educación nació.

¿Este mismo grupo de mujeres que trajiste primero para conocer a esta trabajadora de prevención terminó comenzando esta organización para llegar a las mujeres de color en su área?

Sí.

Eso es fantástico.

Durante ese tiempo mi esposo estaba enfermándose mucho más. Era alrededor de 92. Un día, Belinda me pregunto "Estas bien Bernadette?" y le dije, "no." Y me eche a llorar. Le dije, "mi marido es VIH positivo. "Pero no yo." Dijo, "OK. ¿Que necesitas de mí? Hay algo en lo que te puedo ayudar?" Ella levantó de la silla y me abrazó. Creo que en ese momento, era todo lo que necesitaba. Necesitaba ver que, a pesar de que tenía esta enfermedad temida, que todo el mundo estaba diciendo era tan mala, y que sólo la mala gente la cogía, que todavía podía conseguir algún afecto o alguna atención o preocupación de alguien más. Después de eso pude confiar en ella.

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