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Esta Vida Positiva: Una Entrevista Con Evelyn Hernández

15 de septiembre de 2011

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"Comparto mi historia, para que las comunidades puedan ver que le puede pasar a cualquiera. Le impacta a todos. No tiene fronteras," escribe/dice sobreviviente a largo plazo y intercesora contra el VIH. En el 1993, en vez de disfrutar de las etapas de una luna de miel como recién casada, se encontró lidiando no solo con la diagnosis de VIH de su esposo, sino que tuvo que bregar con su propia diagnosis. Evelyn nos habla acerca de pérdida, superar el estigma, encontrar el amor de nuevo y la importancia de proveer a otras Latinas positivas como ella misma.

Evelyn Hernandez

Evelyn Hernandez

Esta es Bonnie Goldman reportando para TheBody.com. Bienvenida Evelyn, a Esta Vida Positiva.

Muchas gracias. Espero que mi experiencia pueda ayudar a muchas otras mujeres que viven con SIDA en distintas comunidades.

Vamos a empezar desde el principio. ¿Cómo te enteraste de que eras VIH-positiva?

Lo descubrí en 1993. Yo me había casado recientemente. Mi esposo lo descubrió alrededor de 2 semanas después de nuestra boda.

¿Qué le hizo hacerse la prueba?

Por algún tiempo, antes de nuestro día de boda, no se estaba sintiendo bien. Perdiendo peso, sintiéndose fatigado, simplemente no tenía la energía a la cual estaba acostumbrado. Y prácticamente le alenté a ir a hacerse un examen físico, porque la última vez que había tenido uno había sido cuando adolescente. Trabajaba en construcción y hacia ejercicios varias veces por semana. Y de repente comenzó a perder mucha de su masa muscular y comenzó a sentir fatiga.

¿Qué edad tenía entonces?

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Tenía 33 años.

¿Y tu edad?

Tenía 29.

¿Esto fue en Nueva York?

Sí, en la parte norte del estado de Nueva York. Crecí en la ciudad de Nueva York, nací y crecí allí. Viví allí la mayor parte de mi vida. Luego me mude al norte del estado de Nueva York y viví allí durante unos 10 años. Es donde mi esposo y yo nos conocimos.

¿Cuánto tiempo después de casados comenzó a enfermarse?

Dos semanas después de nuestra boda.

Wow, giraste a un mundo nuevo.

Absolutamente. Cuando estás planeando un matrimonio con alguien a quien amas, crees que estás comenzando el resto de tu vida, la segunda parte de tu vida, debo decir. Mi expectativa era poder empezar una familia, ser una esposa y pasar el resto de mi vida con alguien a quien quería muy, muy profundamente. Tan rápidamente como fue diagnosticado, fue una bola curva lanzada a nosotros.

¿Qué sabías sobre el VIH en ese entonces?

Todo lo que sabía realmente era lo que estaba en las noticias y en el periódico -- que era principalmente una enfermedad gay y de usuarios de drogas entra- venosas. Nosotros no parecíamos ser parte del perfil percibido.

¿Sabe tu marido cómo quedó infectado?

Experimentó con esteroides en el gimnasio. Levantaba pesas 3 o 4 veces por semana. Necesitaba estar físicamente apto para su trabajo en construcción.

¿Así que compartió agujas con otros hombres?

Eso es lo que sospechamos. Usualmente obtenía sus esteroides y jeringas en el gimnasio. ¿Así que, que de dónde viene? No lo sabemos.

Tan pronto como te enteraste de que el tenía VIH, te preocupaste acerca de tu propia salud.

Absolutamente. Inmediatamente el médico que había diagnosticado a mi marido quería que yo fuese hacerme la prueba. Lo irónico es que yo me sentía bien. Yo estaba trabajando a tiempo completo y no tenía ningún síntoma. Dos semanas después de que me hice la prueba recibí una llamada de mi marido. El había regresado de una cita médica y quería regresara a la casa de inmediato. Y pensé que había recibido algunas noticias realmente malas de su médico. Pero cuando llegué a casa -- fue en noviembre del '93 -- fue cuando me dijo que había salido positiva también.

¿Qué fue lo primero que hizo?

Estaba en estado de shock. Simplemente no podía creerlo. Simplemente no sabía qué hacer. No sabía a quien acudir. Solo podía amblar el piso de la sala. Apenas nos habíamos casado hacia un mes; Esto no es lo que debiese suceder.

En 1993, los únicos medicamentos disponibles eran el AZT y ddI, por lo que era aún un tiempo fatal.

Lo era. Se creía que era bien grave y esas fueron las imágenes que estábamos viendo en las noticias. Las personas se morían de SIDA -- tiradas en una cama y marchitándose poco a poco. Pensamos, "Esto nos puede pasar a nosotros, o podemos combatirlo juntos". Tengo mucha fe y yo soy una luchadora por naturaleza. Porque me había sentido bien, pensé, "Bien, vamos a hacer lo que tenemos que hacer y aceptar el hecho de que estamos viviendo con esta enfermedad," y que no nos íbamos a morir inmediatamente.

¿Fue tan valiente como su marido?

Lamentablemente, no. Por naturaleza, fue una persona extrovertida y disfrutaba de la vida, pero toda su conducta cambio, literalmente de la noche a la mañana. Se convirtió en recluso. Prácticamente se sentaba solamente en su silla. Intenté todo lo posible para ayudarle a salir de ese espacio, pero no funcionó.

¿A quién le dijo en su familia acerca de su diagnóstico?

Bien, curiosamente, a la primera persona que llamé fue mi padre. Mis padres ambos viven en Nueva York, en los proyectos del Lower East Side de Manhattan. Llamé a mi papá en el trabajo. La razón por lo que lo hice fue porque mi mamá había tenido una cirugía de corazón, y sabía que ella estaba sola en la casa. No le quería dar la noticia sabiendo que estaba sola. Así que pensé que la persona más fuerte en este momento iba ser mi papá. Y, sorprendentemente, se puso extremadamente emocional. Lloro. Soy la más joven de cuatro y como puedes imaginarte, ningún padre querría que esto le ocurriera a ninguno de de sus hijo/as y mucho menos la más joven, su bebé. Tuvo realmente, bien realmente un momento bien difícil, tratando de bregar con ello.

¿Culparon a tu esposo?

No y esa fue una de las cosas que Greg y yo dijimos desde el principio, que el VIH ya tenía control sobre nuestras vidas. No íbamos a permitir que tomase más control de nuestras vidas haciéndonos reclamos para tras y adelante: "Lo agarre de ti", o "Tú me diste esto." No queríamos ir allí, porque sabíamos que no era un lugar saludable para ir. No podíamos cambiar el hecho de que ambos éramos seropositivos. Y sólo teníamos que ser fuerte y trabajar juntos, como familia, como recién casados y tratar de pasar a través de esto lo mejor posible.

¿Así, que tú marido fue al médico inmediatamente y trato de conseguir tratamiento?

Ambos fuimos juntos y vimos a un médico muy bueno en el norte del Estado de Nueva York, que estaba fácilmente a la vanguardia en el tratamiento de personas con VIH. Y mi marido viene de una familia de enfermeras, por lo que fueron un gran recurso para nosotros. Recomendó a un médico que ya les había sido recomendado a ellas. Y fuimos y buscamos tratamiento, tomamos AZT y Zerit (stavudine, d4T). Fueron los dos medicamentos a nuestro alcance.

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Este artículo era proporcionada por TheBody.com.
 
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